El Guggenheim, el MOMA, el Rockefeller Center y los estudios de la NBC

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El viernes teníamos una agenda algo apretada ya que yo quería ver varias cosas antes de que mi tío llegara a Nueva York para pasar el fin de semana con nosotros. Nos levantamos temprano y nos encontramos conque una grúa se había descuajeringado en Manhattan y habían muerto dos personas además de destrozar parte de un edificio colindante. Todas las teles transmitían el evento con frecuentes conexiones al lugar de los hechos y ese despliegue tan típicamente americano. Casualmente el sitio estaba cerca de nuestro destino original, que no era otro que el Solomon R. Guggenheim Museum. Subimos en metro hasta la zona y después tomamos un autobús. Si queréis un buen consejo, pedid el mapa del metro y el de autobuses y abusad de vuestra tarjeta de viajes ilimitados en transporte público. Vuestras piernas os lo agradecerán. Ya hace dos años cuando estuve por la zona el edificio estaba en obras y parece que no han acabado. Por fuera da lástima y carece de la espectacularidad del de Bilbao. Pasamos por el museo como un rebaño de hipopótamos por un prado de hierba, arrasándolo todo y posiblemente sin paladear todo ese arte que tienen ahí dentro. La principal exposición era una llamada Cai Guo-Qiang – I Want To Beleive, bastante espectacular y que realmente despertaba emociones en las personas que la veían. Es lo bueno de ser un cacho de carne con ojos, que uno no se emociona hasta las lágrimas con un par de trazos hechos por alguien posiblemente metido en drogas y mantenido por alguna viejilla viciosilla y sin embargo ve una banda de lobos estampándose contra un muro de cristal y se te ponen los pelos de punta. Después de este museo bajamos al MOMA, el famoso Museum Of Modern Art que personalmente creo que le da de bofetones al otro. No solo porque el edificio es una auténtica pasada sino por su contenido. Subimos a la última planta para ver las mejores obras, que tienen en los pisos superiores, todo ese festival de Picasso y Vincent van Gogh y después de ver la zona nos metimos en la cafetería a tomarnos un capuchino y disfrutar de las espléndidas vistas que hay desde allá arriba del parque interior que tiene el museo y que está lleno de esculturas.

Tras esta pausa continuamos la visita y nos centramos en las piezas de arte moderno que tienen en exposición, esas sillas preciosas, la movidas del Andy Warhol y demás. Quiero aprovechar para recordar a los intelectuales que lo han visto todo a través de la Wikipedia y de Internet que no hay nada como las visitas a los lugares donde se encuentran los originales y que solo vivimos una vida y hay que aprovecharla al máximo. Acabamos la visita en el jardín del museo, disfrutando de una cabra de hierro que tienen allí y sentados al solito. Nos fuimos a comer a los restaurantes de la Grand Central Station y por la tarde nos dirigimos al Rockefeller Center en donde teníamos reservadas entradas para dos de los tours que hacen. Primero hicimos el Rockefeller Center Tour en el que caminamos por el interior y el exterior del complejo mientras el guía nos explicaba y enseñaba las obras de arte con las que están adornados los edificios y la historia detrás de todo aquello. Estuvimos junto a las estatuas de Prometeo y del Atlas sujetando el mundo, disfrutamos con las pinturas del español Jose María Sert, entramos en los grandes vestíbulos de los edificios decorados con todo lujo de detalles y vimos los jardines y la calle privada. Una de las curiosidades que aprendí fue que en ese edificio se usó por primera vez aire acondicionado y calefacción y lo solucionaron poniendo unas especies de floreros enormes por los pasillos que en el medio tienen el aire y han de cambiar las plantas todos los meses porque no sobreviven a esos chorros de aire frío. También vimos columnas con los tubos de calefacción por dentro. Lo mires desde un punto de vista artístico, arquitectónico o de ingeniería, ese lugar es fascinante. Yo ya había estado en la zona pero está clarísimo que una buena explicación ensancha nuestro universo.

Vimos fotos de como era la zona antes de que construyeran el Rockefeller Center e incluso pasamos junto a la única casa del único tipo que no les quiso vender su hogar y al que ahogaron entre los rascacielos. Te puedes pasar un día entero en ese lugar, visitando además de estos edificios la Catedral de San Patricio, el MOMA y el Radio City Music Hall porque todo está en ese lugar. Cuando acabó este paseo por el complejo de edificios comenzaba nuestro segundo tour, el NBC Studio Tour. Mis padres no lo supieron apreciar pero a mí casi se me caen los pelos de los brazos de tanto escalofrío porque nos adentramos en un montón de historia. Lo primero es ver una película en la que se habla de la NBC y de su historia y después subimos en los legendarios ascensores del Rockefeller Center a los estudios. Cuando se hicieron estos ascensores se pensaba en el lujo y son de lo más. Estuvimos en el plató donde se rueda el show de Conan O’Brien, un programa que yo veía mucho hace unos años y con el que me partía de risa. Ahora ya no lo ponen en la televisión holandesa 🙁 Nos explicaron los diferentes trucos y te quedas de piedra cuando descubres como te engañan por la tele, como las cosas parecen enormes y no lo son. Allí me enteré que en el año 2009 este hombre reemplazará a Jay Leno, que ha decidido retirarse y para ello le están construyendo su propio estudio en Los Angeles. Salimos del Studio 6A y fuimos al Studio 8H, el lugar en donde se graba el legendario SNL (Saturday Night Live), el programa que lleva treinta y dos años en antena y de donde han salido la mayor parte de los grandes cómicos norteamericanos. Cuando estás sentado en los mismos asientos para el público que se instalaron allí para el primer programa, flipas en colores. La leyenda cuenta que les prestaron los asientos de un estadio con el compromiso de devolverlos cuando cancelaran el programa y ahí siguen. También supimos que originalmente el estudio era de radio y que su acústica es casi perfecta, llegando a tal grado que han sido innumerables los artistas que los han alquilado para ensayar en el lugar. También por ser un estudio de radio el público no tiene una visión muy clara del escenario, sobre todo porque frente a ellos ponen los catorce cambios de decorados que se usan a lo largo del programa y la gente que asiste como público lo ve todo más bien a través de pantallas de televisión. Decir que para conseguir entradas hay que darse de hostias. Yo salí de allí con esa cara de felicidad absoluta que se te queda y después nos llevaron a otro estudio en donde dos de las chochas que participaban en el tour participaron en un ejemplo de creación de programa de noticias con predicción meteorológica. Fue fácil escogerlas porque la mayor parte de las mujeres eran como morsas en estado adulto y por mucho que le pongas a la cámara un objetivo de Ultra Wide Angle, no cabían en la toma al completo.

Después de esta tarde en el Rockefeller Center volvimos al aparhotel y una vez llegó mi tío nos fuimos a cenar juntos a un restaurante italiano en el cruce de Lexington Avenue con la 39th Street. Estábamos entrando ya en la recta final y el cansancio comenzaba a notarse pero aún así, nosotros a piñón fijo para tratar de ver el máximo posible de cosas.

El siguiente capítulo es Little Italy, Chinatown y muchas más compras

2 opiniones en “El Guggenheim, el MOMA, el Rockefeller Center y los estudios de la NBC”

  1. tienes alguna foto de esa casa en medio de rascacielos?? tiene que ser una imagen increíble!

  2. No está en medio. Ha acabado empotrada en el complejo de edificios y casi no se nota. Supongo que finalmente vendieron. Por lo que nos contaron, el dueño pidió 250 millones de dólares de los de hace setenta años por su solar y obviamente, lo mandaron a tomar por el traste. Y no recuerdo si llegué a hacer una foto de la casa aunque cuando revise las fotos, lo cual tomará al menos un eón ya que todavía estoy mirando julio del 2007 se verá.

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