El jefe de estación…

El otro día fui a Amsterdam a ver Shrek 2 por segunda vez con mi amigo el chino. El por qué de ir a Amsterdam es sencillo. Es verano y los cines de Hilversum no tienen aire acondicionado. Aunque estamos pasando un julio horroroso con lluvias constantes, la temperatura se mantiene alta y dentro del cine aún más. Otra ventaja de Amsterdam es que con la excusa de ir nos vamos al barrio chino y nos damos un atracón por cuatro perras. Así que en esas estábamos aquel día.

Quedamos en la estación y justo cuando estaba yendo con mi bicicleta cayó una tromba de agua. Llegué ensopado. Cuando estaba tratando de achicar agua de mis bolsillos me llamó el puto chino de los cojones para decir que íbamos a perder el tren y tendríamos que coger el siguiente porque aún estaba en su casa cambiándose de ropa.

Mientras lo esperaba me fijé en la fauna que había en el vestíbulo de la estación. Aparte de los marroquíes de siempre, dedicados al prestigioso oficio del robo de bicicletas y de lo que se preste, sólo habían unos pocos holandeses, el jefe de la estación hablando con unos revisores y Yo.

En eso entró una joven en silla de ruedas. Debía tener unos veinticinco años y supongo que era tetrapléjica. Al menos de movilidad reducida o cero. Iba cargada con varias mochilas en la parte de atrás de su silla eléctrica. La chica se acercó al jefe de la estación. Colocó la silla a su lado, este le echó una mirada despectiva y siguió con la conversación que estaba manteniendo. La chica dijo algo, pero ni caso. Ella subió la voz. Entonces la miraron de nuevo y el tío le preguntó que a donde iba y si necesitaba ayuda. Habrá que ser hijodeputa. Por supuesto que necesitaba ayuda, no pretenderá que se suba sola al tren. Con todo el dolor de su alma el tío la acompañó a las ventanillas a comprar el billete.

En esas estábamos cuando llegó el chino y nos fuimos al andén a esperar nuestro tren. Mientras estábamos allí apareció el jefe de la estación con una compañera y la chica. Se pusieron frente al andén opuesto para esperar el tren que va hacia Amersfoort. La joven le dijo al tipo que iba hacia Leeuwarden, una ciudad al norte del país.

El tren que ella tiene que coger pasa cada media hora. El procedimiento es sencillo. El jefe de estación avisa al revisor, utilizan una rampa para que se suba al tren y luego llama a la estación en la que el pasajero se tiene que bajar para que lo estén esperando. Simple y fácil de recordar. Finalmente llegó el tren.

El tipo decidió devolvérsela a la pobre desgraciada en ese momento. No hizo absolutamente nada por avisar al revisor o montar la rampa. Como jefe de estación el puede parar el tren si le sale de la punta del nabo, pero ese día decidió que estaba allí para ver como se bajaban y subían los “otros” pasajeros.

La chica le dijo que se tenía que subir y él se limitó a ignorarla. Finalmente el tren arrancó. Cuando se marchaba, miró a la pobre joven y le dijo que volvería media hora más tarde para que cogiera el siguiente tren y que lo esperara allí. Yo, el chino y un montón de holandeses que estábamos cerca lo vimos marcharse.

La joven empezó a llorar. Su llanto se oía en toda la estación pero eso no detuvo al soberano hijo de la gran puta. Me quedé estupefacto. El mayor cabrón que he visto en mi vida. Lo hizo a propósito. Una par de mujeres se acercaron a consolar a la joven que lloraba a lágrima tendida y los holandeses comenzaron a criticar entre ellos pero nadie le dijo nada. Esta cultura para algunas cosas es una mierda. Esta gente puede ver a un tío violando a una tía en la calle y se detendrán a criticar pero nadie hará nada por ayudar a la mujer. Y no es cachondeo. Sucedió el año pasado. Después de capturar al violador la policía estuvo buscando a la gente que se paró a mirar desde un coche y no hizo nada y al que se detuvo con una bicicleta y tampoco ayudó a la mujer.

En fin. Puerco verano.

4 opiniones en “El jefe de estación…”

  1. puto pais de mierda, una cultura que come las bolas esas de harina frita, no debe ser muy buena, me estuvieron repitiendo todo el dia, marchate de ahiiii

  2. 🙂 ¿marcharme a dónde? ¿A trabajar de camarero en el sur de Gran Canaria? El balance sigue siendo positivo, a pesar de no tener verano. Vivo en el centro de Europa y salvo por esos momentos de barbarie que observo de vez en cuando, la cosa no está tan mal.

  3. puestos a chaperizarme, lo haría por estas tierras, que seguro que pagan más.
    Ahora entiendo de donde sacas la pasta tú 😉

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