El mensajero elegido patina y reparte pátina

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-9, originally uploaded by sulaco_rm.

Esta semana la voy a recordar por todo lo que he patinado y por los madrugones que me he dado para ir al trabajo. Con los ineptos de la empresa ferroviaria incapaces de mantener los trenes funcionando normalmente, han reducido a la mitad el servicio y para evitar las aglomeraciones he estado saliendo todos los días de mi casa a las siete de la mañana. Viendo el lado positivo, si es que lo hay, he recorrido calles más bien desiertas y cuando llego a mi oficina disfruto de una hora de paz.

Esta mañana hacía un poco más de frío que ayer aunque igual ya me he acostumbrado y no lo noté. Al llegar a la oficina me esperaba la GRAN bomba. En algún correo de esos que se intercambian los jefes continuamente y que debido al carácter internacional de la multinacional para la que trabajo suelen ser en inglés, alguien debió sufrir una pequeña trombosis y cuando pensaba en el Elegido escribió el Mensajero, quizás porque en algunas religiones parece que esos cargos van juntos. Así, desde hace algo más de dos meses hemos estado rumiando un anuncio de gran importancia pero no muy bueno, con arrebatos súbitos para publicarlo y paradas instantáneas cuando alguno se acojonaba. Esta mañana, al mirar mi correo veo que la bola había comenzado a rodar y que al parecer, yo había sido el Elegido para ser el Mensajero. A partir de ahí comenzó un carrusel de correos y llamadas con varios vicepresidentes, directores, gerentes y demás, negociando letra a letra el contenido del correo que me había tocado el dudoso honor y el privilegio de enviar. Dejamos de lado el contenido de la misiva ya que es confidencial y nos centramos en el continente. En paralelo a este drama, una empresa de la competencia pero que vende productos nuestros ha ganado un contrato en Argelia y no veas como tocan los güevos en ese país para ciertas cosas. Yo ya he estado ahí y he vuelto y conozco todas las zancadillas y pisotones que van a dar pero mi trabajo no es ayudar a la competencia explicándoselo sino entregándoles lo que me piden, a sabiendas que será rechazado y que tendrán que volver a mí. Como al parecer no tenía bastante comida en mi plato, volaron tres marrones y acabaron cayendo en mi mesa. Con cinco cosas en la cabeza, crucé la mañana sin pararme ni a tomar aire y a las doce menos cinco me doy cuenta de la hora que es y salgo escopeteado al baño a cambiarme. Esta semana mi jefa ha tenido su propio Vía Crucis y ha estado metida en reuniones de 9 a 5 y por eso no nos hemos visto. Mi otro compañero de despacho, suele irse a fumar un cigarrillo con los otros de su raza exactamente a las doce menos diez y así, yo puedo quitarme los vaqueros en la oficina, ponerme los gayumbos térmicos y ponerme los vaqueros encima de estos sin problema. Hoy tuve que ir al baño. Me los puse, volví a mi sitio, miré como la cantidad de correos sin leer superaba la mágica cifra de los seiscientos y en ese momento me distrajeron y tuve que salir por patas para ir a patinar. Hubo una conjunción de estrellas gafada en ese momento y me dejé en la oficina mi precioso, mi iPhone con lo que hoy no tenemos vídeos.

Fuimos andando al segundo lago y tras ponernos los patines comenzamos a dar vueltas. Hay rumores en Hilversum de que quieren cambiarle el nombre al lugar y en vez de Anna’s Hoeve le quieren poner Los lagos de Sulaco. Yo me niego porque soy modesto y sencillo y no creo que deban cambiarle el nombre pero oye, si hubiera un dinero de por medio no me importaría nada, que el leuro es el leuro.

Después de un rato allí decidimos ir al primer lago y cuando llegamos nos quedamos flipando. Había un colegio al completo y todos los bomberos de Hilversum que no debían estar de guardia. Una lástima que no llevé el teléfono porque no me vais a creer pero eran cienes y cienes de seres humanos e inhumanos y el hielo aquel crujía en algunos lugares así que optamos por regresar a nuestro desierto lago helado en el que solo había otras dos personas.

Estuvimos patinando hasta casi la una de la tarde y tras regresar a la oficina continué con mis batallas. Pasadas las cuatro lancé la BOMBA, con mi jefa a mi lado después de quitarse las bragas para no mojarlas si se meaba o le entraba una diarrea, con un vicepresidente cruzando los dedos, dos directores apagando sus teléfonos y un montón de gerentes recogiendo a toda prisa. Pulsé enviar y en los siguientes veinte segundos desconecté mi equipo de la red y me marché a casa. Siendo el Mensajero, está claro que hacia mí vendrán todos los tiros y los dardos envenenados. También está meridianamente claro que yo los reenviaré a sus destinatarios legítimos. Los argelinos dudaron de mi poder y un vicepresidente tuvo que firmar un documento en el que se confirma que soy el Mensajero Elegido para representar a la empresa y como no se lo creen, han pedido que les manden la información usando seis copias originales. De camino a la salida del edificio las dejé en nuestra oficina de correo interna.

Mi cerebro es tan complejamente sencillo que puedo salir del edificio y dejarlo atrás todo y centrarme en lo importante, que no es otra cosa que saber la ruta que haremos el sábado patinando y la hora a la que debo ir al encuentro con el Rubio. Inicialmente íbamos a comenzar a patinar a las nueve de la mañana pero la Unidad Pequeña número 1 se examina del nivel C de natación y el evento tendrá lugar a las diez, así que patinaremos después del mediodía. Ese nivel es el más alto al que se puede aspirar cuando te enseñan a nadar. Huelga decir que el Rubio está que se le salen las almorranas de orgulloso porque su hija lo ha logrado.

Mañana seguro que haré más vídeos y tarde o temprano los pondré por aquí.

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