El novio de la Macarena

La Macarena se me ha echado novio. Como padre y mentor de la misma es un tema que me concierne y que me produce una gran desazón. Yo siempre he visto con preocupación que cualquiera de mis dos niñas se vaya con un don nadie y les he dado las charlas adecuadas para que elijan sabiamente.

En el aparcamiento de bicicletas de mi empresa hay muchas y muy buenas bicis para elegir y he tratado de colocarla junto a ellas para que hablen y ver si cuajan las relaciones. En particular hay dos bicicletas de montaña que se ven caras y de buena familia, bien cuidadas, con un porte esplendoroso. Yo susurro al oído de la Macarena que esas son adecuadas y que veríamos con buenos ojos en la familia una relación de ese tipo. Los propietarios de dichas bicicletas son gerifaltes, lo cual siempre ayuda y es un buen incentivo.

Sin embargo, la Macarena ha optado por seguir sus bajos instintos y ha elegido a otra exactamente como ella, pero de género masculino. Es propiedad de una secretaria de muy buen ver y andan siempre juntas en el aparcamiento, rueda contra rueda, cotorreando y flirteando durante el día. Vaya chasco. Uno pone todas sus esperanzas en que su bicicleta pegue el bragetazo y suba en el escalafón social y ella opta por el amor verdadero y toda esa mierda sentimentaloide. Uno de estos días les haré una foto juntas para que veáis a la nueva parejilla.

En fin, tendremos que empezar a traer la Poderosa y ver si esta elige mejor.