El pecio vietnamita, la campana marina y la playa romántica

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

Mis días en las Perhentians ya han cogido un ritmo relajado y de cachondeo y cosa buena, con días simples y que se repiten una y otra vez. Es levantarte, desayunar, ir a bucear, o desayunar después del primer buceo, bucear de nuevo una o dos veces más, ir a la playa, ducharse, escribir la anotación, cenar y dormir. Una rutina pensada para recuperar fuerzas, coger color y para poco más. Anoche me quedé dormido sobre las nueve y media pero que nadie se piense que me hice un Virtuditas que a las seis de la mañana ya me levanté y a las ocho estaba en el centro de buceo. Mi primera salida era con Bik, el maestro de buceo con el que estoy saliendo casi siempre y fuimos al pecio vietnamita, una especie de plataforma que se usaba para llevar refugiados y que se hundió cuando la llevaban a puerto para reparar en 1946, sin gente abordo. Está al suroeste de la isla, no muy lejos. Bajamos siguiendo la línea de la boya y el lugar es una estructura casi cuadrada, sin forma de barco. Hay una abertura en el medio por la que se puede cruzar, como un túnel y lo hicimos, muy pero que muy bonito. Volvimos a toparnos con una serpiente marina, vimos peces globos gigantescos, bancos de peces de todo tipo y algún pez escorpión. La profundidad máxima fue de veintitrés metros y salimos cuando nuestros computadores ya no nos permitían seguir en el fondo, ya que no hay nada más, así que la duración total fue de cuarenta y dos minutos. Aunque alguno pueda creer que esto de bucear es tirarte sin más, hay que seguir a rajatabla lo que te indica el computador en lo relativo a la duración de la inmersión dependiendo de tu profundidad. Según la marca de computador que tengas el tiempo puede variar ligeramente porque los algoritmos no son únicos. En nuestro caso, salimos del fondo cuando el computador de Bik le avisó que le quedaba un minuto a esa profundidad. El mío marcaba dos pero yo estaba un poco menos profundo que él.

En la parada aproveché para ir a desayunar y la segunda inmersión, a las doce, era en el lugar llamado el Faro o la Campana marina, aunque no hay ni faro ni campana, solo una baliza para barcos, ya que la tecnología ha avanzado un montón. En esta segunda inmersión el maestro de buceo iba a ser Alex, un chaval que está estudiando para convertirse en maestro de buceo y Bik venía para ver como hacía su trabajo. Primero llevamos a un chamo a la playa romántica, que está cerca, para una inmersión de descubrimiento de los mundos submarinos, con otro de los maestros. En este caso nuestra inmersión era por una zona con rocas y arena un poco alejada de la costa y con una profundidad máxima de quince metros. Había bastante corriente submarina que enturbiaba la zona al mover la arena con lo que malamente se veía a más de tres metros de distancia. Me las apañé para ver una serpiente marina, la tercera consecutiva, vimos una morena de un tipo pequeño y de colores vivos que hay por aquí, alguna manta y un banco de barracudas. La falta de visibilidad no ayudaba mucho y al final como que se perdió el maestro de buceo y salimos a unos cien metros del lugar en el que habíamos planeado.

Tras la parada para recuperar seguimos con otra inmersión, en este caso era mi turno para ir a la playa romántica, de nuevo con Bik, solo que en lugar de bucear por la playa, lo hicimos por las rocas que hay cerca de la misma en la costa. En esta tercera la profundidad máxima fue de doce metros y la duración de la inmersión fue de cincuenta y dos minutos. El agua estaba por allí a treinta y un grados y se me empañaban las gafas continuamente con el agua tan caliente con lo que las tenía que limpiar continuamente debajo del agua. Aún así, apenas gasté aire. Vimos otra manta, unos peces con los labios enormes que parecen pellejas dopadas de botox, había unas formaciones de corales fantásticas y mucho pescado pequeño que se esconde en las mismas. También estaba toda la familia política de NEMO en la zona, cada anémona en el fondo tenía a su papuchi, su mamuchi y su camada que protegían cuando te acercabas demasiado. Fue una inmersión muy relajada.

Al salir se había nublado un poco el día así que nos quedamos charlando en el centro de buceo con una pareja inglesa que en la misma inmersión hizo su descubrimiento de los fondos marinos en la playa con otros dos maestros de buceo. En resumen, otro día de más de lo mismo. Mañana, más.

El relato continúa en El día que buceamos junto a los peces loro cototo verde

15 opiniones en “El pecio vietnamita, la campana marina y la playa romántica”

  1. Ah, no, no y no, yo de vacaciones antes de las siete y media no me levanto. Aunque luego haya días que lo haga igual, pero así de primeras, no! Es la hora a la que me tengo que levantar todos los días laborables!

  2. Tampoco me voy a la cama a las nueve y media, eh? ni mi hijo se va a la cama a esa hora………….

  3. Genín, mira en donde estamos en el mapa. Nosotros hoy tenemos sol desde las 05.24am y seguirá luciendo hasta las 21.50. Son solo dieciséis horas y veinte seis minutos. No tiene nada que ver la luz que haya. Yo sigo cenando a las seis de la tarde, por más que el sol acabe poniéndose a las 22.30 y tengamos luz hasta las 23.00 o más tarde. Parece que en Sevilla, hoy, tenéis 14 horas y 35 minutos, dos horitas menos de luz.

  4. De acuerdo, pero en todas partes la intensidad de la luz no es la misma, por ejemplo, no tiene nada que ver la intensidad de la luz en Donosti que en Almonte, por poner un ejemplo 🙂
    Salud

  5. Eso sin mencionar la cantidad de días de sol que tenemos aquí al año, nada que ver con los que tienen en el norte claro…
    Salud

  6. Genín, 3 semanas seguidas, non-stop y dos más por venir. No ha habido un solo día desde que volví de Asia que el termómetro haya estado por debajo de 21 durante el día. Esto es el cambio climático. La semana que empieza mañana, el jueves han previsto 28 o más.

  7. Genín, no veas lo que me acordé de ti esta mañana a las 5.30am cuando se podía leer sin luz alguna encendida en mi dormitorio pese a las cortinas cerradas. Solo con la luz que entra por los lados de la cortina es suficiente para iluminar la habitación. Y en el jardín puedes tomar hasta el sol, igual que anoche a las nueve y media. Una de mis parras este año va a producir tantas uvas que me veo introduciendo un nuevo tipo de mermelada y con esta caló las uvas igual son hasta dulces que el año pasado eran como uvas de vinagre.

  8. Bueno, yo no lo veré por razones obvias, pero aquí, en lugar de estar jugando a los mini países independientes, deberían estar actuando ya para reforestar contra la erosión y la desertificación, así como de la protección de playas, porque como bien dices, el cambio climático ya está aquí con vías a aumentar sus efectos de forma imparable.
    Salud

  9. Igual no, Genín, que en España ahora hace más frío que en el norte de Europa, que esto es el nuevo caribe con el agua del mar a 11 grados, que es como super-agradable.

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