Las anoréxicas del mojito y algo más

La semana pasada superé las primeras cien películas vistas este año. me adelanté en casi una semana al ritmo que llevaba el año pasado. Ochenta y ocho de las películas que he visto este año tienen en común que fui a cines holandesas, usé mi tarjeta de cine ilimitado y en todas ellas pusieron el anuncio de las putas anoréxicas del mojito que no es cubano. la primera vez que vi este anuncio hace unos años hasta me gustó. Después de ver el mismo anuncio cientos de veces ya no me hace ninguna gracia, me repele el ritmo machacón con el que se agitan todas esas putas anoréxicas en la pantalla, unas tías que no existen en ningún lado y que jamás verás en un bar o en una sala de fiestas, con sus cuerpos descarnados y esas ropas que cuelgan como si estuvieran en una percha. Algunas intentan sonreír mientras se menean y puedes ver la forma de sus mandíbulas que resaltan en los pellejos de la cara y siempre me pregunto como reaccionarán si te pones delante de ellas a comerte un buen plato de cocido o de jamón serrano o un trozo enorme de tarta de queso. Supongo que saldrán corriendo hacia el baño a meterse un par de dedos en la boca y vomitar para intentar redimir su pecado ya que ellas se ven perfectas así, anoréxicas, sin carne ni chicha de la que agarrarse.

En el anuncio, todo un clásico de las mentiras, ellas se agitan al ritmo de la música mientras toman mojitos y un pollaboba prepara uno, machacando las hojas de menta sin parar y por una de esas maravillas de la vida, para cuando termina el mojito las hojas vuelven a estar enteras, convenientemente repartidas por todo el vaso y donde había un montón quedan solo unas pocas.

La gran mentira de esta empresa es que todo el mundo piensa que es de ron cubano y no se lo terminan de creer cuando les explico que en realidad su sede están en las Bermudas, su fábrica principal en Puerto Rico y que de cubano solo tienen su origen ya que desde hace décadas están fuera del país. Han conseguido que la gente los perciba como cubanos, con ese aura mágica que rodea a la gente de la isla.

Cambiando el paso, esta semana han llegado mis padres y se quedarán por estas tierras veintiocho días. En ese tiempo iremos un fin de semana a Luxemburgo, otro a Praga y los restantes los pasaremos visitando lugares en los Países Bajos. Aunque seguiré yendo al cine no creo que me pueda pegar las maratones que hago habitualmente y por eso me he aprovisionado convenientemente en los últimos días.

En una semana comenzaré con el nuevo curso de neerlandés, los niveles 5 y 6 que me faltan para completar mi formación. Por primera vez iré a clase por las tardes, un día a la semana durante un montón de meses ya que esta etapa final me la quiero tomar de forma más relajada. A fuerza de hacer tantos cursos ya me conozco a la mayor parte del profesorado del lugar al que acudo y la profe será la misma con la que comencé mi andadura por el idioma holandés hace la tira de años. Curioso como se cierran los círculos, como damos la vuelta completa y volvemos al mismo lugar en el que comenzamos.

Y entre viajes, clases y cine, las hojas de los árboles ya han comenzado a caerse y poco a poco el otoño nos envolverá con su atmósfera especial, los colores intensos con los que nos despedimos de la luz y el frío que poco a poco entrará en nuestras vidas para quedarse durante casi medio año.

6 opiniones en “Las anoréxicas del mojito y algo más”

  1. Disfruta con tus padres. Mi madre se va el jueves, qué pena!

    La gente de los anuncios no existe, no es normal que mujeres hechas y derechas usen ropa de Zara niños. Ya está bien de falsificar la realidad. Además el ron Legendario está muchísimo más bueno que el del murciélago.

  2. El Legendario es muy bueno…
    Y en tu tierra y donde estamos Waiting y yo, tenemos luz y sol, aunque afortunadamente no caliente tanto, todo el año.
    Salud

  3. Genial, el cambio de estación… vuelvo a Hilversum a comienzos de Otoño y me encantan los colores que toma el lugar por esas fechas.
    En España ya estamos preparándonos, por fin llegaron las lluvias!

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