Lincoln

LincolnSi por algún cataclismo universal hubiera que montar un nuevo arca de Noé y entre los especímenes a llevar solo se pudiese meter en el mismo a un director de cine, sin ninguna duda, ese puesto sería para Steven Spielberg. No hay otro director con un currículo a su altura. Este hombre es como un Dios, capaz de retorcernos en nuestras butacas, hacer que clavemos las uñas a las mismas o que lloremos como esponjas llenas de agua. En 1982 asoló el universo con E.T. El extraterrestre y el impacto de esa película fue tan brutal que todavía recuerdo detalles ínfimos de aquella sesión de cine. A él también le debo la película con la que más he llorado en toda mi vida, El color púrpura, una de las mayores injusticias cometidas nunca en los Oscars, un clásico que te noquea hasta convertirte en papilla y la película que solía ver cuando estudiaba en la universidad y un examen me salía mal para desahogarme porque nunca fallaba. Yo no he fallado una sola vez para ir a un cine a una película dirigida por este hombre, las he visto todas y seguiré haciéndolo hasta que deje de trabajar. Su última historia es Lincoln, película que se estrenó en España con el mismo título hace un par de semanas.

Un julay casado con la Barbie Potorra se evade de su mierda de vida enmendando la plana al populacho

Ni conocemos ni realmente nos interesa para nada conocer la vida de Abraham Lincoln, uno de los presidentes norteamericanos del siglo XIX (equis-palito-equis) y en cuya presidencia se concluyó la Guerra Civil y se aprobó la decimotercera enmienda, esa que abolió la esclavitud. La película se centra en los últimos días de debates antes de aprobar esta enmienda y en todo lo que sucedió alrededor de Lincoln en esa época.

Solo Steven Spielberg puede coger una historia y hacer grandes momentos muy íntimos. Solo este director puede convertir un plano en el que vemos a un hombre caminando de espaldas y alejándose de la cámara en una escena que te pone el vello de punta y te arranca lágrimas y solo este hombre, ayudado de la música de John Williams puede convertir un aburrido episodio de la historia norteamericana en una película de dos horas y media que se te pasan volando. Estamos ante un nuevo clásico de este hombre, otra película que se une a varias que ha hecho y que una vez las has visto, las recuerdas toda tu vida. El tempo de la película, la ambientación, la elegancia con la que la cámara se mueve y los silencios medidos perfectamente e interrumpidos en el momento adecuado por una banda sonora que parece un guante perfecto, todo nos lleva hacia un clímax que no es otra cosa que una votación en un parlamento. No hay nada más y al mismo tiempo consigue lo que otros no logran con cientos de millones en efectos especiales. Todos sabemos como acabó esa votación y aún así sufrimos esperando el resultado. Gran parte del mérito lo tiene Daniel Day-Lewis, el cual está irreconocible y que consigue bordar un papelazo. Sus miradas, sus momentos de cariño con su hijo más pequeño, sus discusiones con su mujer o la sutileza con la que trata a sus amigos y enemigos, todo lo percibimos con una nitidez que da hasta miedo. A su alrededor hay un montón de secundarios haciendo un trabajo fabuloso y entre ellos brillan con luz propia Tommy Lee Jones y Sally Field. El único que pareció no estar a la altura y que se limitó a realizar un trabajo decente es Joseph Gordon-Levitt y es una lástima porque este está llamado a ser uno de los grandes actores de las próximas décadas.

Esta película es un clásico. Tiene una gran historia, un director fantástico detrás de la cámara, un elenco que parece sacado de la Liga de las Estrellas y todo se ha conjurado para conseguir un resultado perfecto. Dicho esto, matizar que no es cine para el Clan de los Orcos ya que no se hizo la miel para la boca del cerdo y seguramente huirán espantados del cine en la primera media hora ya que la gente habla demasiado. Los intelectuales GafaPasta se correrán de puro gusto en el cine ya que este es el tipo de vehículos que ellos adoran. Personalmente, creo que hay que ir a verla y casualmente, es la primera película de este año a la que le doy la máxima puntuación.

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Una respuesta a “Lincoln”

  1. Estaba esperando tu critica sobre esta película con expectación pero no pensé que te mereciera una nota máxima, pero yo encantado.
    En el arca yo le haría sitio también a Clint Eastwood.
    Salud

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