Observando la puesta de sol en Phnom Bakheng

Esta tarde veíamos la Puesta de sol desde Phnom Bakheng y aprovecho la coyuntura para mostrar un poco lo que sucede detrás de la cámara. Yo visité esa zona en temporada baja y en la cima de la colina debíamos ser unos ciento cincuenta, lo cual a mí ya me parecía excesivo pero parece ser que en temporada alta la cifra supera tranquilamente el millar. Todos llegamos temprano para pillar un buen sitio, subimos andando o en elefante los que quieren un poco de exotismo y buscamos nuestro rincón, el cual protegemos con la vida ya que si te mueves quince centímetros alguien te lo quita. Por suerte yo planté el trípode y lo hice en un lugar que me aseguraba una visión sin cabezas de julays o el humo de sus cigarrillos o sucesos adicionales. En la foto podemos ver la platarforma en la cima de la colina y los julays que esperaban la puesta de sol conmigo. Aparte de los turistas también hay muchos guías turísticos, sobre todo de la gente que contrata las visitas a través de los hoteles de lujo que hay en la zona y que te asignan a una persona que no solo te acompaña todo el día, te trae agua si la pides, te carga la mochila y si es necesario te lleva a la piola aunque seas un americano obeso de doscientos veinte kilos. Al hilo de este último comentario, durante mi visita a Camboya, la persona que mejor inglés hablaba de todos los que tuve la suerte de conocer era un pobre desgraciado que malvivía en el museo de la Guerra con otros mutilados por la explosión de minas. El colega no tenía una mano y por eso el gobierno le había negado el permiso para convertirse en guía turístico, ya que al parecer no es importante tu nivel de inglés o los conocimientos que tengas, es muy importante que tengas las dos manos para poder abrir la puerta al turista mientras sostienes el paraguas o cargas sus bolsas. En el momento en el que escuchas el relato se te sube el nivel de rabia a máximos anuales pero no puedes hacer nada para evitarlo, ya que es el gobierno el que impide a esa gente el acceso a ese tipo de trabajo.

10 respuesta a “Observando la puesta de sol en Phnom Bakheng”

  1. Yo creo que eso le da absolutamente igual, más que nada porque si tiene pasta para organizarse un viaje de ese tipo, más tendrá para ponerse peras. Soy de la creencia de Genín: tú algo le harías.

  2. Ignorarla, seguramente eso es lo que le hice. A mí una hembra que se viste con trapos de limpiar el piso y no tiene tetas es como un cero a la izquierda, no tiene valor alguno.

  3. Es verdad que está un poco plana, pero eso tiene la ventaja de que no se le caerán 🙂
    De todas maneras, su cara, en conjunto, me gusta… 🙂
    Salud

  4. Menos mal!! un hombre que tiene en cuenta la belleza interior y el nivel de inteligencia!! uy no!!! si solo has nombrado dos características completamente superficiales!! psé… al menos lo tienes claro.

  5. Cuando he visto que esta entrada tenía 8 comentarios sabía que no versaban sobre la puesta de sol. En efecto, como sospechaba se han ceñido a la fémina de frente despejada que protagoniza la imagen y aunque hace tiempo que no comento no me he podido resistir. Ciertamente la muchacha no está adornada de los encantos que sí le entraron por los ojos a Sulaco en una entrada anterior.

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