Oliver Twist

¿De verdad que existe la gente que no se ha leído alguna de las obras del magnífico Charles Dickens ? Espero que no. Yo tuve mucha suerte y desde pequeño me regalaban ediciones para chiquillos que devoraba inmediatamente. Cuando comencé a estudiar inglés los libros que nos recomendaban leer eran de … guess what? …. Charles Dickens y lo volví a descubrir en un entorno diferente pero también fascinante. Sus historias se han adaptado al cine , radio y televisión una y otra vez y la gente no se cansa de verlas. Hay clásicos suyos que visitan las cajas tontas todos los años y posiblemente habrán bestias que ni sepan quién escribió la historia.

Oliver TwistDicho esto se entenderá que cuando veo en la cartelera de un cine que están dando Oliver Twist siento una necesidad imperiosa de comprar la entrada y perderme en ese mundo ya conocido. Para los cortos de mente recordaros que Oliver Twist es la historia de un huérfano al que la vida no le sonríe. Después de una serie de desgraciados trabajos en los que lo tratan como a una bestia se escapa y tiene la mala suerte de caer en las garras de unos delincuentes londinenses. Allí, en la gran capital del mundo continuarán sus aventuras y sus intentos por enderezar su vida y superar la adversidad. Es una historia con moraleja y que por descontado tiene un final de esos que te ponen un nudo en la garganta.

Lo habitual en estos casos es que se revisite el clásico adaptándolo a nuestros días y ambientándolo en el Bronx, en Beverly Hills o en una base de misiles siberiana. Eso es lo que pasa cuando el dinero y el equipo viene de los Estados Unidos. Cuando son los europeos los que se juntan y ponen la pasta, se respeta el tiempo y el lugar en el que sucedió todo, se buscan actores de lujo, se encuentra la magia que hace falta para estos cuentos y se empaqueta todo en una entretenida y fantástica película. Ya se sabe lo que hay así que hay que esmerarse conl a ambientación y la interpretación y esta gente lo ha conseguido. El Londres de la película es increíble, sucio y peligroso a los ojos de un chiquillo que llega del extraradio y que de repente cae en medio de la mayor urbe del mundo y la capital de un imperio. La cámara consigue transmitir la angustia que siente el chiquillo mientras deambula por la ciudad perdido, sin saber qué hacer.

Al mando del cotarro está un viejo conocido y un excelente director, Roman Polanski, el cual no se prodiga mucho pero en las pocas ocasiones en las que lo hace, deja claro su poderío. La historia de Oliver Twist se deja querer en sus manos y consigue sacar lo mejor de los actores que escogieron para los papeles, entre los que resplandece con luz propia el niño que da vida al protagonista, un tal Barney Clark que espero que continúe en esto del cine. Es encantador. Hay momentos en los que parece maduro y curtido por la vida y en otros no es más que un pobre chiquillo al que le ha tocado pasarlas putas. Hay muchos actores que han dado lo mejor de sí mismos y no acabaría si tengo que hablar de todos, así que dejémoslo estar.

Podéis esperar unos años y ver la película cuando la empiecen a dar machaconamente en la tele o gastaos los cuartos, mover esos culos grasientos al multicine más cercano y retroceder en el tiempo a una época en la que las cosas eran bien distintas y en la que los milagros son posibles.
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