La semana pasada en Distorsiones

Superada la gira asiática, me estoy planteando seriamente el acabar con mi diario del American Tour 2004, que dejé a medias. Me falta contar las mejores historias, como el curso de cocina criolla, la cena bajo la lluvia en un restaurante increíble y la cena en el Hilton con todos los frikis del congreso de frikis de robótica. Un día de estos me siento y me pongo a escribir todo eso antes de que la edad haga estragos en mi memoria y lo olvide todo.

De lo que se publicó esta pasada semana, predominan los Desvaríos, una categoría siempre muy apreciada. Con un título espectacular en esta ocasión, un clásico que retorna todos los años,  Los coños al sol, con el primer avistamiento de la primavera. Siguió Turkineitor o como mi amigo el turco sigue haciendo de las suyas y al final de la semana Olores sucios, contando mis impresiones sobre cierto tipo de olores. Hubo tiempo para el cine con The Ring Two – La señal 2 y Assault on Precint 13 – Asalto al distrito 13 que no terminaron de convencerme, aunque como no aprendo, seguiré yendo al cine compulsivamente. También comenté un libro que me leí no hace mucho,  La gran impostura – L’Effroyable imposture con una teoría un tanto diferente sobre lo que sucedió el 11 de Septiembre en los EE.UU. La foto de la semana la escogí de entre las que hice en los Estados Unidos el año pasado. La podéis ver en Plaza de Armas. Y dentro de la categoría Mi mundo, conté nuestra venganza con el sueco por no invitarnos a su boda y todo lo que hicimos el día en que nos encontramos en Regalo de boda I y Regalo de boda II. Para acabar, Un día cualquiera que fue lo único que pude escribir después de terminar la semana agotado de tanto trabajar.

Y así pasó la semana por aquí. La primavera llegó y se marchó nuevamente dejándonos bajo un cielo gris y frío. Confío en que los tulipanes aguanten porque espero ir al Keukenhof uno de estos días. Como siempre, acabo recordándoos los enlaces a las páginas en las que podéis encontrar los regalos que me gustaría recibir:
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Olores sucios

Una de las cosas que mis amigos más me reprochan es que por alguna razón, siempre estoy en el medio de todo. Si ha de pasar algo, será cerca de donde yo me encuentro. Esto, que a priori puede parecer una ventaja, a veces se convierte en una maldición. Ayer estábamos en el cine, esperando que comenzara la película cuando los vimos venir. Por la puerta de la sala entraron lo que al principio parecían un par de miembros del clan de los Simpsons pero que resultó ser una pareja de indios sij, esos con turbantes como el que salía en la película El paciente inglés. Yo nada más verlos supe que se sentarían delante de nosotros, pero me callé para que no digan que soy gafe.

Efectivamente, se sentaron delante de nosotros. Según avanzaban por la sala, podíamos ver como la gente viraba la cabeza y trataba de contener las arcadas. No daba la impresión que fuese nada bueno. Cruzaban la sala como una plaga, arrojando a la gente hacia los lados tratando de escapar de algo que aún no podíamos ver. Cuando estaban a tres butacas de su objetivo nos alcanzó el aroma inicial. Era algún tipo de colonia, sólo que su olor era como sucio y macilento, similar al del pescado podrido. Debía ser algún tipo de incienso o aroma cuyo objetivo era el camuflaje de otros aromas. Bajo esa fragancia espantosa se agazapaba un terrorífico olor a sobaco, a falta de limpieza. Ni siquiera Fefa la hedionda podría competir con esta gente. Era mucho más de lo que uno es capaz de aguantar. Se sentaron y comenzaron a emitir para todo el mundo desde aquel lugar. Yo miraba los trapos esos que se ponen alrededor del cabezón y me imaginaba lo terrible que tuvo que ser la muerte para los piojos que fallecieron allí. Con ese olor, ni las bacterias más fuertes pueden sobrevivir. Yo no dije nada sino que prediqué con el ejemplo y me marché unas filas más atrás. En la fila donde se puso aquella gente se formó una zona cero, un área impenetrable en la que nadie era capaz de permanecer. Ellos, la parejita de la que emanaban los efluvios, permanecían inmunes a los mismos, hablando alegremente entre ellos como si nada sucediera mientras el resto nos manteníamos arrinconados en la parte de atrás de la sala. Por suerte no se movieron en toda la película y pudimos disfrutar del espectáculo sin otros problemas.

Digo yo que por muy sij que se sea, se puede ser un poco más limpio y ducharse con más frecuencia. Eso por no decir que a estas alturas de la evolución, el desodorante debería ser de uso obligatorio y todas las religiones deberían incorporar sacramentos al respecto. No es de ley que haya gente andando por el mundo que puedan ser confundidos con armas biológicas. Estos dos se juntan con un par de parejas más de su misma calaña y seguramente hay que evacuar un área de al menos un kilómetro alrededor de ellos. Y que conste que yo conozco gente que no usa ningún tipo de productos de cosmética y además de feos, horrorosos y poco estilosos, no despiden olor porque pasan por debajo de la ducha de sus casas dos o tres veces por día.

A mí no me gusta tampoco la gente que usa desodorantes de estos que anuncian su aroma tres horas antes de que llegue el susodicho. Personalmente siempre he preferido los que son sin olor, algo discreto y que no se note. En mi trabajo, sin ir más lejos, nuestro compañero travestido cree que el perfume lo hace más mujer y suele venir con un aura de perfume que mata hasta las caries. Es como llevar un par de querubines anunciándote. Lo olemos antes de que entre en nuestra oficina y así nos da tiempo a abrir la ventana de par en par para que corra el aire. El siempre se ha quejado de las corrientes de aire, pero nos la trae al fresco. Han de pasar al menos dos horas desde que deja nuestro cubículo para que podamos respirar aire limpio nuevamente. Ya le hemos comentado que huele demasiado a perfume, pero el maricón se lo toma como un cumplido y sigue de la misma guisa y manera. En este caso, sin embargo, supongo que hay que camuflar el olor de esos huevillos aprisionados bajo esas bragas prietas.

Assault on Precint 13 ? Asalto al distrito 13

Assault on Precint 13 ? Asalto al distrito 13Lo de hoy es la historia de un gatillazo. Un tráiler excelente que no tiene continuación en la película. Assault on Precint 13 o Asalto al distrito 13 como seguramente la conoceréis vosotros es una mediocre revisitación de un clásico de serie B. A falta de ideas, se dedican a rastrear películas de hace unos años y las vuelven a rodar, adaptándolas a los tiempos. En este caso, han cogido una película de John Carpenter, que aparece como guionista de la historia original.

El director es un tal Jean-Francois Richet, muy conocido por su madre y su mejor amigo pero desconocido para el resto de los mortales. Visto lo que ha hecho, ya he olvidado su nombre y con suerte no nos lo volveremos a topar en nuestra vida. El hombre fue a lo fácil, a lo bobo y el resultado se ve en pantalla. Le dieron un guión y le plantaron un montón de nombres conocidos y él no supo que hacer con todo eso. La historia que nos trata de contar es la del ataque a una comisaria en el medio de la nada por parte de un grupo de policías corruptos para matar a un preso. El ataque se produce la noche de fin de año y además coincide que es el último día en el que esa comisaría estará en funcionamiento. O sea, una encerrona para poner muchas escenas de tiros. Para que no sea todo muy neutro y muy machote, pusieron a una mujer poli más caliente que los fogones del infierno y a una psicóloga más tonta que las bragas de la infanta.

El actor principal es Ethan Hawke, un hombre al que yo tengo endiosado desde que protagonizó esa obra maestra que es Gattaca. A pesar de tenerlo en un podio intocable, como siga por este camino le doy dos hostias y lo quito del pedestal. No hay nada que merezca la pena ser recordado de su actuación aquí. Junto a él, John Leguizamo haciendo el papel que hace siempre y Laurence Fishburne, el Morfeo de la matriz, que ha perdido el norte totalmente y ahora sólo interpreta papeles de Morfeo. Que pena de actor, mejor lo llevan al desguace y lo retiran de la circulación que me da mucha lástima ver como esta gente se encamina alegremente hacia el ocaso de sus carreras. Una de las chicas es Drea de Matteo, que no será recordada por este papel y nadie hablará de ella en el futuro como siga así.

A pesar de tanto comentario positivo, si os gusta el cine de acción no deberíais ir a verla, si os gusta el cine policíaco no deberíais ir a verla y si os gusta tirar el dinero, os gusta una tía que está emperrada en ir o no tenéis nada mejor que ver, entonces deberíais ir a verla. Comentar que dos de mis colegas se durmieron en el cine a pesar de los tiroteos y demás. Patético.
gallifantegallifantemedio gallifante

Un día cualquiera

Hoy me apetece tener una bitácora normal y hablar de mí y mirarme el ombligo como hace todo el mundo. Esta anotación será por tanto unas pequeñas vacaciones para ayudar a enfriar mi recalentado cerebro. Esta semana he sobrevivido a una serie de desafortunados desastres en cadena. Me he pasado los días apagando fuegos que mis colegas de trabajo encendían sin darse cuenta. He tenido uno de esos periodos altamente productivos por los que soy ampliamente respetado en el trabajo. De alguna manera me las he apañado para acabarlo todo antes del fin de semana.

El resultado ha sido espectacular. Los correos de agradecimiento llueven sobre mis jefes y como siempre, pasarán por mi despacho a darme las gracias (o eso espero). Mis amigotes siempre insinúan que yo me toco mucho los huevos en la oficina, aunque ninguno me ha visto trabajar. Ayer me pasé el día colgado del teléfono arreglando problemas en Suiza y en Holanda.

Al tiempo que esto sucedía me han asignado dos nuevos productos. Ya he perdido la cuenta de las cosas de las que soy responsable, pero a este ritmo en dos años seré el único superviviente, el super-responsable de productos. Me acuerdo que cuando me asignaron el primer producto mi gerente en aquella época tenía sus dudas y decía que yo no estaba preparado. Me endiñaron una patata caliente y un año más tarde era un remanso de paz altamente productivo. Después me colocaron unas cuantas más y el milagro volvió a repetirse. Ahora ya no sorprende a nadie. Me ven hablando con dos teléfonos en tres idiomas diferentes, tomando decisiones, resolviendo problemas y les parece de lo más normal. Cuando me voy de vacaciones es cuando se dan cuenta de lo que hago. Entro tarde en las reuniones y me marcho el primero. Mantengo la red de conocimiento más sofisticada de la empresa y el equipo que trabaja conmigo es el más eficiente con diferencia y todo eso lo hacemos pasando un buen rato, sin malos rollos.

Esta semana también saqué tiempo para ir al cine, para visitar un par de barrios en Utrecht en los que estoy buscando casa y para almorzar con una vieja amiga. He salido de copas y he escrito tanto como suele ser habitual por esta bitácora. También he sabido cuales serán los próximos lugares que tendré que visitar. A muy corto plazo creo que pasaré por Frankfurt y después iré un día por Bruselas. En el primer sitio intentaré quedarme algunos días y hacer turismo, que por allí tengo amigos y la segunda será una visita relámpago.

En las próximas semanas visitaré también el Keukenhof, el parque de los tulipanes holandeses. Como en años anteriores, haré cientos de fotografías espectaculares. Será la última vez que mi vieja Canon Powershot G2 tenga el privilegio. El año que viene su lugar lo ocupará una cámara un poco mejor, espero que una Canon EOS 350D. Para la visita al Keukenhof, me compré una revista de mujeres, llamada Libelle, que trae unos cupones de descuento fantásticos. Por lo que pagan los demás, yo consigo la entrada, un poster, una bolsa de bulbos y un cafelito con tarta dentro del parque. Este es el tipo de ofertas que los extranjeros no conocen. El cupón vale para cuatro personas y se publica siempre en el número de marzo de dicha revista.

El fin de semana promete ser interesante. Mañana me lo pasaré en Amsterdam y el domingo, si se mantiene la previsión meteorológica, me pasaré el día en bicicleta. Me apetece mucho salir a cruzar los campos holandeses y hacer fotos de las flores, ahora que todo está llenándose de algo de color.

Y eso es todo por hoy. En lugar de las habituales distorsiones, un poquito de cruda realidad.