Alien Vs. Predator

Al principio de los tiempos sólo había un Alien. Después se multiplicó y hubo muchos Aliens. Lo que sucedió después es infame y no merece ser contado. Hubo un Alien3 y un Alien Resurrection. En todas aparecía Sigourney Weaver, que comenzó la saga cuando era una zagala de treinta tacos y muy buen ver y la dejó con cuarenta y ocho años y sin pelos en el chichi. Gracias a Dios que la consiguieron echar. La saga tenía que haber acabado con la segunda, pero bueno.

Este año han vuelto nuestros alienígenas favoritos y lo hacen para echar un mano a mano a una banda de Depredadores, en la película Alien Vs. PredatorAlien Vs. Predator. Sin la paleolítica Sigourney Weaver y dirigida por el solvente y escueto Paul W. S. Anderson, han conseguido llevar a buen puerto el barco. Ya hablé hace unos meses de las esperanzas que teníamos en que este hombre pudiera al menos borrar de nuestra memoria las dos últimas películas (ver Alien Vs. Predator). Misión cumplida.

Esta entrega es bastante dinámica, sin polladas sentimentaloides. Sólo acción. Hay dos grupos de malos y un grupo de carnaza. Humanos, depredadores y aliens. Haced vuestras combinaciones: hombres matan aliens, aliens matan depredadores, depredadores matan aliens y hombres, aliens matan depredadores y hombres, todos contra todos encerrados en el quinto coño y sabiendo que sólo puede quedar uno vivo. Así que tenemos una película de acción de cojones, sin más extras. Dura hora y media con lo que no se hace pesada. Tiene unos efectos especiales decentes, unos aliens chachi-pirulis, unos depredadores que molan y una protagonista que sin comerlo ni beberlo se lo monta muy bien.

La única concesión a las viejas películas es Lance Henriksen, que sirve de excusa para conectar esta película con la primera de la saga, aquel Alien que en 1979 dirigió Ridley Scott.

En fin, amigotes, id a verla. No llevéis a las parientas que este no es cine para ellas. Comprad palomitas y a disfrutar.
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Asesinado un director de cine holandés por sus críticas a los musulmanes

Cambiando un poco el tercio, por su interés y por el impacto que ha tenido en el país en el que vivo, hablaré hoy de lo acaecido esta mañana en Holanda.

La sociedad holandesa ha recibido hoy una bofetada terrible al conocerse que esta mañana ha sido asesinado el director de cine Theo van Gogh (descendiente del famoso pintor con el mismo apellido). Lo mataron por haber dirigido una película basada en la historia de una mujer musulmana en el que relataba la violencia doméstica a la que son sometidas las mujeres musulmanas por sus bienamados esposos. El asesino ha sido un hijodeputa marroquí (o marroquí de mierda, como más os guste), que parece que se pasa por el forro del culo la libertad de expresión y se toma la justicia por su mano, sólo porque alguien hizo una película que narra los hechos acaecidos a una mujer. La mujer que escribió la historia está bajo protección policial, es una política holandesa (de origen somalí) y ya ha recibido varias amenazas de muertes.

Este acto ha sido considerado por la sociedad holandesa como un ataque a la libertad de expresión por parte de una minoría radical y que debe ser reprimida. Por primera vez en los años que llevo aquí he oido a holandeses hablar sobre lo que se debería hacer con los musulmanes que están atestando el país, abusando de las libertades que una sociedad laica y progresista les concede y forzando a otros que no piensan como ellos a callarse por miedo.
Mi opinión personal es que a esa gentuza habría que echarla del país. No me refiero a todos los musulmanes. Sólo a los que no entienden lo que es vivir en un país libre, laico y democrático. Esa gente no tiene cabida entre nosotros. Que se metan a su mahoma por donde les quepa y se vayan a Arabia Saudita a comerle el culo a los putos jeques si tanto les importa su religión.

Os pongo un montón de enlaces a la noticia en inglés que he sacado del web de Expatica:
Los holandeses se manifiestan por la libertad de expresión
El director de cine Theo van Gogh asesinado en Amsterdam
Un hombre sin miedo a decir lo que pensaba
El primer ministro holandés rinde tributo al director asesinado
Los holandeses lloran la muerte de un mártir de la libertad de expresión

La Madonna del norte

Hoy la verdad nos ha sido revelada. Hemos convivido junto a ella durante semanas, pero hasta hoy no hemos descubierto su secreto más profundo. Ya os he hablado de ella en la más molona, la he vuelto a mencionar en Niveau 1 geslaagd y tengo que volver a referirme a ella. Mi compañera ruso-judía de holandés, la que estudia para diseñadora y es profesora de aerobic con cuerpo morcilloso, la misma que nos sorprende día si y día también con las más horrendas vestimentas, ha perturbado la fuerza y ya nada podrá ser lo mismo.

Hoy ha aparecido en clase tan horrenda como siempre. La fantasía llevaba por título “Que vivan los ochenta con ilusión y fantasía y dale a tu cuerpo alegría y magdalenas“. Un revival de los ochenta total. La fuente de inspiración fue Madonna, la única, la santa, la divina. A mí hay pocas cosas que no se me pueden tocar y Madonna es una de ellas. Así que cuando vi aparecer a la hereje esa, profanando el santo nombre de la divina, con cuatro chapas en el pecho con fotos de la reina, me puse malo. Me entró una alergia terrible y no pude parar de estornudar en las tres horas que dura la clase. Parece ser que después de fusilar a Madonna no tuvo bastante así que decidió darle el toque definitivo y se pintó el lunar en la cara. Por supuesto esta malvada emperatriz del reverso tenebroso nunca ha tenido lunar, que para eso la sometemos a una vigilancia exhaustiva, pero al indicarle alguien que se había manchado la cara con un rotulador, la muy hijaputa dice que no es una mancha, que es un lunar natural. Nos mató a todos con la aseveración. Ni en mis tiempos adolescentes, cuando por carnavales me ponía los socorridos disfraces de puta o bailarina de ballet, nunca vi un lunar falso tan mal hecho. Es que encima se le había corrido la pintura por culpa del sudor, pero la muy cabrona seguía insistiendo en que de falso nada que el lunar era natural y siempre había estado allí solo que nosotros nunca lo habíamos visto por no ser observadores.

Tomemos aire. Cualquiera que se haya leído la más molona estará de acuerdo conmigo en que observador soy, a la par que un pedazo de cabrón y un cerdo increíble. Todo lo que queráis, pero me fijo y mucho.

Yo he estado como abobado toda la clase, mirando la ropa y su flamante lunar mal pintado. Por mi falta de reflejos me tocó hacer uno de los ejercicios en pareja con ella, con lo que la tuve a escasos centímetros de mi cara y me pude regodear en la imperfección de la susodicha mancha. Mi atolondramiento ha llegado a tal extremo que me ha invitado a su casa cuando quiera, casa ubicada en Bloemendal y que consta de tres plantas y ocho habitaciones. Os podréis imaginar por donde irán las pesadillas que voy a tener esta noche. Tendré que echar mano del Nolotil para dormir. La Madonna del norte anda suelta por las calles de Holanda y me ha echado el ojo encima.

Castañazos

Acabada la temporada del millo y casi sin descanso comienza la de las castañas. Aquí arriba no hay vendedores de castañas asadas en las calles. De hecho, estos bárbaros las consideran comida de caballos y no se molestan en comerlas. Es por tanto bastante difícil conseguirlas. Yo conozco unos cuantos castañeros alrededor de la ciudad y cuando tengo tiempo los sableo. A veces no hay nada porque compito con otros por el preciado bien. La única opción restante es comprarlas en el mercado los sábados, a precios abusivos. Las venden en los puestos de los turcos.
Este otoño comencé a comer castañas en Santiago. Me compraba un cucurucho de dos euros que tiene una cantidad brutal. Al volver me traje un kilo con el que he aguantado esta semana y ya las han puesto en el mercado, así que imagino que llegaré hasta primeros de diciembre comiendo castañas.

Sólo hay una cosa que me molesta de las castañas y son los castañazos. La RAE se refiere a ellos como puñetazos, pero eso es porque esos pobres no tienen ni puta idea de esto.

Un castañazo es un golpe sonoro de aire del vientre que se expele por el ano tras la ingesta de castañas y mientras el individuo está dormido. Quiero que os fijéis en las palabras clave: sonoro ? aire ? castañas ? dormido. Efectivamente. Uno se infla a comer castañas para cenar. Hasta aquí todo bien. Más tarde, cuando el sueño aprieta, nos vamos a la cama a dormir. En la madrugada, sin aviso previo, un trallazo rompe el silencio de la noche. Salimos bruscamente del sueño más dulce y nuestro cerebro ha de activarse instantáneamente. Hemos de procesar el ruido, identificarlo como un castañazo (aunque en base a recuerdos porque el sonido es historia) y actuar en consecuencia.

Lo primero que hace el cerebro es ordenar el bloqueo de los pulmones. No más aire entrante hasta nueva orden. Lo segundo es activar el sistema motriz. Salimos de la cama lo más rápidamente posible y huimos a otra habitación. Sólo cuando estemos a una distancia prudencial y tengamos una certeza absoluta sobre la calidad del aire será posible la reanudación de las funciones respiratorias.

Los castañazos son altamente peligrosos por el efecto butanito, del que ya hemos hablado anteriormente (ver esta historia). El castañazo está compuesto en casi un cien por cien por gases altamente inflamables y de naturaleza tóxica. Cuentan que aquellos que no huyen no llegan a contarlo. La maceración de las castañas en el estómago produce armas químicas que ya quisieran para sí algunos tiranos del mundo.

No confundir los castañazos con las flatulencias, que no son más que molestas acumulaciones de gases en el tubo digestivo, sin peligro alguno.

Como me niego a renunciar a la ingesta de castañas asadas, comprenderéis que las próximas semanas duerma mal y ande siempre cansado. Uno debe hacer ciertos sacrificios para poder disfrutar de algunas cosas.