Las últimas dos semanas en Distorsiones

Parece que últimamente me muevo entre viajes.Tendré que poner un contador con los kilómetros que estoy haciendo por vía aérea, porque creo que en lo que va de año ya he superado holgadamente los veinte mil … y por eso ando siempre hablando de los aeropuertos. La categoría de Viajes viene por tanto bien cargada, con Otra vez en un aeropuerto en donde hablo de los aeropuertos de Schiphol y de Málaga, Choque de culturas con algo que vi cuando iba hacia el aeropuerto, La angustia de la incertidumbre con el preaviso de que me podían mandar a Omán a trabajar, Misión: Oriente Medio que fue la confirmación oficial de mi viaje, Misión cumplida, en donde avisaba de mi retorno e Introducción al Arabian Tour cuyo título lo dice todo. También hubo algo de tiempo para hablar de Cine en Constantine y White Noise – Más allá dos cintas que pasarán sin pena ni gloria por las carteleras. Debido a una petición, hice una pequeña Guía no definitiva de la cocina holandesa en la sección Cocinillas y puse otra foto de setas en Más setas en el bosque. Finalmente he puesto una foto del contenido de la bolsa de mi portátil en What’s in your bag? dentro de la categoría de Tecnología.

Así que prepararos para un aluvión de anotaciones sobre el viaje a Omán y podéis seguir contribuyendo con vuestros generosos regalos. Os recuerdo que la lista de cosas que ansío la podéis encontrar en:
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Comienzo del viaje

Arabian Tour 2005

Como ya avisé, comencé mi viaje de evangelización por tierras herejes. El comienzo fue tan problemático como era de esperar. A las nueve y media de la mañana me subo al tren para ir al aeropuerto. Quince minutos más tarde tengo que conmutar a otro tren en una estación llamada Weesp. Cuando llegamos, el otro tren era pequeñito y estaba hasta la bandera. ¿Nos detuvo eso a los pasajeros que queríamos subir? PozNo. Empujando y presionando logramos entrar. Mencionar que el revisor tuvo que cerrar la puerta del vagón en el que me encontraba a base de comprimirnos estilo japonés. Entre los más de veinte que llenábamos aquel pequeño recinto a uno le olían los pinreles. Nunca supimos quien fue, pero ahí queda para la posteridad. Era un olor a queso curado que daba fatiga y más con aquel aire tan viciado. En cada una de las estaciones que siguieron continuó subiendo gente. Lo mejor fue cuando en la última estación antes del aeropuerto se subió una banda de adolescentes judíos, todos con su gorrito en la cabeza. En esos momentos ya éramos más de cuarenta y muchos con equipaje. Llegamos a Schiphol sudados y sobados. En la estación del aeropuerto se produjo la desbandada máxima. Dejamos el tren vacío.

Por motivos desconocidos nos obligan a facturar tres horas antes para los vuelos a países herejes y terroristas. Ya me tocaban los huevos las más de dos horas que hay que pasarse en el aeropuerto para ir a los Estados Unidos, pero esto es lo más. Como KLM ha optado por la auto-facturación, me tuve que pelear con una de esas máquinas. Conseguí ventana, aunque al final del avión y cuando casi he terminado y estoy a un paso de sujetar la tarjeta de embarque en mis manos, la máquina me pregunta si tengo visado para entrar en Qatar. Por supuesto que no, pero como no quiero cagarla, llamo a la tía que anda por allí ayudando a los pasajeros. Ella tiene menos idea que yo, pero me dice que tengo que ir a un mostrador determinado y empieza a pulsar botones aleatoriamente en la pantalla. Resultado: obtuve mi tarjeta de embarque y otro pequeño detalle que ya mencionaré.

Me acerco a donde me indicó y les tengo que explicar la historia completa, culpando a su compañera y señalándola continuamente para que viera que hablamos de ella y no del tiempo. Las dos nuevas consultan el ordenador, consultan compañeras, llaman por teléfono y llegan a la conclusión de que podré comprar un visado en el aeropuerto al llegar. Como los de la agencia de viajes me habían dicho que en facturación de KLM me darían un visado de un día, les doy la nueva información. Nueva batida de gestiones telefónicas e informáticas aunque sin éxito.

Paso el control de seguridad y me dirijo a la puerta de embarque, aunque faltan más de dos horas para que despeguemos. Me siento a leer y de repente anuncian un cambio de puerta. Como todos estábamos ya allí, nos vamos en manada a la nueva puerta. Esto en un aeropuerto de provincias es simplemente correr el culo cien metros, pero en ese universo que es Schiphol nos supuso andar veinte minutos, porque nos enviaron al extremo opuesto. Nos instalamos en la nueva sala y cuando queda poco más de una hora vuelven a anunciar un cambio de puerta, que casualmente vuelve a ser la original. Otros veinte minutos de paseo. La gente ya empieza a estar un poco cansada de tanto meneo. Me imagino que lo harán para que compremos algo en las cien mil tiendas libres-de-impuestos que tienen allí y que venden un veinte por ciento más caro que las tiendas en las que se pagan impuestos.

Pasamos el control de pasaporte y pa? dentro. Me fijé que viajaban conmigo otros españoles: una mujer con pasaporte diplomático que iba leyendo el Quijote y un par de adolescentes que supongo iban a pasar la semana santa con papuchi. Es lo bueno lo que tienen los núcleos familiares disgregados, que los niños conocen mundo. Así sin más comenzó la aventura.


El relato de este viaje continúa en Arabia Saudita

Arabian Tour ? Indice

Este será el índice con todos los episodios de los que constará el Arabian Tour. Según vayan siendo publicados iré actualizando los enlaces. Además de esta entrada, al comienzo de cada capítulo se hará referencia al orden adecuado y todos estarán agrupados en una nueva categoría, llamada Arabian Tour.

El siguiente es el orden de lectura correcto:

What’s in your bag?

In my bag

No voy a ser menos que bleuge y otros cientos de frikis, así que yo también pongo lo que hay en mi mochila. La foto muestra parte del contenido de la bolsa del portátil, todo lo que me llevé a Omán. Si hacéis clic en la foto podréis ver las notas sobre cada cosa, aunque por desgracia están en inglés.

He incluido la foto en el grupo What’s in your bag? de flickr.