Sulacoverso

Cuando todos éramos más ignorantes y felices y no existían cosas como las internetes y comprábamos, robábamos o nos prestábamos ciertas revistas para ayudar con la imaginación en ciertos menesteres, en lo del cine y la tele-le-visión no existía un fluir de actores con sus correspondientes personajes entre productos. Aquellos eran tiempos simples y sencillos. Ahora que hemos abrazado la Era de la interconexión, tenemos que gente de unas series sale en otras en sus papeles, tenemos películas que se referencian unas a otras, con el caso extremo de las veintiuna de cierta saga de hombres ya mayorcitos obsesionados con la lycra y sospechosamente metrosexuales con alto riesgo de julandrones. En la tele también sucede y si por ejemplo, eres joven y con cerebro inmaduro como el no-aclamado autor del mejor blog sin premios en castellano, entonces seguirás el arrowverse, con multitud de series que están relacionadas y con personajes que hoy están en esta y mañana en aquella.

Entre los seres humanos y hasta los in-humanos como el Elegido sucede lo mismo y yo tengo mi propio Sulacoverso, que incluye todas las caras que se pueden ver o que dejo ver de mi y que según el entorno pueden ser y son muy diferentes. En la oficina, sin ir más lejos, en una planta me ven como el brazo armado de nuestra ley amarilla y en otra como la divinidad de los pisos superiores que puede resolver un problema en nano-segundos y sin que se me cambe la peluca. En el país de los amarillos me ven como el gran sabio, el experto que sabe de todo, cuando hablamos de leyes y reglamentos europeos y en el departamento logístico me consideran una de las grandes referencias mundiales en temas sobre medioambiente y las leyes que afectan a nuestros productos y eso que les he dicho, en más de mil ocasiones, que ese no es mi trabajo y que la persona que lleva esa carga sobre su chepa es otra. Entre mis amigos buceadores soy aquel que consume menos aire porque el gran Dios me hizo así de fantástico y otros creen que soy el que tiene un desorden obsesivo-compulsivo con el cine y acude tantas veces al año que asusta. Otra gente me ve como el virtuoso de la comida, el mago que con un puñado de harina, manteca, azúcar y dos güevos creo maravillas que desatan la gula de muchos y mi vecina me ve como el transplantador, el mago de los árboles y arbustos, ya que los cambio de sitio en mi jardín y no se me mueren, los planto y los saco y los cambio de sitio con una gracia difícil de emular y si no, que se lo digan a un árbol que he trasplantado hasta en tres ocasiones y por el que nadie daba un duro y ahí está, en plena efervescencia primaveral.

Todos somos estructuras de mil o más caras, tenemos un multiverso rodeándonos en el que el mismo julay parece otro, pero no lo es. Bueno, todos salvo los simplones que son tan limitados que solo tienen capacidad para una y solo una cara.

6 respuesta a “Sulacoverso”

  1. Se te ha olvidado describir con la que crees que te «vemos» nosotros (y no tengas en cuenta esta semana en la que pienso que eres un cochino porque no se me va de la cabeza lo de las cuatro caras de tus calzoncillos).

  2. un malayo que se quedó en mi casa un par de semanas cuando se mudó de Hilversum a Eindhoven y que creo que está hasta documentadísimo en el mejor blog sin premios en castellano llegaba el domingo con unos calcetines y se iba el viernes con los mismos y se lavaban por la magia del aire, que los colgaba en la escalera del apartamento y la china que vivía debajo de mí se pensaba que habíamos hecho la matanza. No tengo ni idea de si hizo lo mismo con los gallumbos pero de hacerlo, no se los quitó nunca y volvían a Eindhoven sudaditos, sudaditos.

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