Puente flotante cerca de Hoi An

Puente flotante cerca de Hoi An

Esta es la última foto de la serie sobre Hoi An y podría haberla puesto perfectamente en la serie sobre bicicletas pero me gusta tanto que prefiero que cierre la visita a la ciudad vietnamita. Desde la isla de Duy Vinh regresamos a Hoi An en bicicleta haciendo varias paradas y saltando islas y uno de esos saltos fue por un puente flotante. Los más ñangas se bajaban de la bici y caminaban por el puente pero lo divertido es ir de un lado a otro pedaleando mientras el suelo se mueve continuamente ya que el puente realmente está flotando sobre el río. El puente era bastante largo. Si no recuerdo mal, la foto la hice una vez lo crucé.

Thung Chai en la isla de Duy Vinh

Thung Chai en la isla de Duy Vinh

En el pasado, cuando España oprimía adecuadamente a la ralea repugnante de los truscolanes, el grupo folclórico más odiado en el universo era el de los gabachos que después de tocar los mondongos a los europeos durante eones también pasaron por Asia. En Vietnam su misión era la de exprimirlos al máximo y por eso crearon impuestos para todo y uno de ellos era por tener barcos, haciendo que los pescadores no pudieran vivir de su oficio por culpa de los impuestos. Los vietnamitas de la zona de Hoi An, espabilados como pocos, construyeron unas cestas grandes que estaban libres de impuestos y con ellas, los pescadores se metían en el agua y pescaban, por supuesto a escondidas de los gabachos que solo los veían transportar las cestas pero no sabían que eran barquillas. Después de deshacerse del yugo opresor y poder usar barquillas normales las barcas redondas o Thùng Chai dejaron de ser populares pero todavía quedan algunas que se pueden ver por la playa o en la isla de Duy Vinh, en donde la simpática chama ancestral de la foto te explica como remar y navegar en esas barcas tan raras y que no tienen proa ni popa.

Mujer haciendo esterillas en la isla de Duy Vinh

Mujer haciendo esterillas en la isla de Duy Vinh

Uno de los lugares que visitamos en la isla de Duy Vinh fue la casa de la suegra del francés que organizaba las excursiones en bicicleta y la señora, que tenía pinta ancestral y seguramente vivió la revolución francesa en directo, estaba en el suelo de su salón haciendo esterillas, totalmente concentrada en la tarea y supongo que inmune a los visitantes que a diario pasan por su casa. La keli era muy sencilla y había una falta de muebles impactante que nos dijeron que se debe a que un par de veces al año llueve un montón, el río baja con una tromba de agua y el lugar se inunda metro y medio o así, con lo que suben todo a una especie de ático que tienen (incluyendo a la vieja) y por supuesto, muebles grandes y pesados harían la tarea imposible.

La fábrica de ladrillos en la isla de Duy Vinh

La fábrica de ladrillos en la isla de Duy Vinh

Cuando te sales del circuito turístico y te embarcas en una excursión para ver a los locales en su entorno descubres cosas tan curiosas como la fábrica de ladrillos en la isla Duy Vinh, la cual suministraba ladrillos para todas las edificaciones que se hacen en la isla y que a nosotros nos parece demasiado básica, por decirlo de una manera simple. Si comparo lo que yo hago por mi nómina con ellos, esa gente son como esclavos a los que se les da una miseria. La visita fue altamente didáctica.