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1917

Ya llegan los Oscars y ya llegan los estrenos de las películas de las que todo el mundo va a hablar una y otra vez sin parar durante los próximos dos meses y algunos necios y algunas rebenques harán esa única visita al cine que hacen cada año y después farfullearán durante semanas tratando de imponer su supina ignorancia sobre los demás. Abriendo la veda tenemos una película bélica con un trailer que no te deja indiferente y que merece la pena ver. De esta película lo que más miedo me daba es el director, que ya comentaré luego. Se trata de 1917 y en España se estrenó este fin de semana con ese título, aunque sé de buena tinta que hubo grandes discusiones porque el título recuerda demasiado a colonia viejuna-tipo-pachuli y querían llamarla truscoluña no es nación o en su defecto MCMXVII (eme-cé-eme-equis-uve-palito-palito) que se ve mucho más pijo.

Dos julays se jartan a correr por no haber recargao el inmóvil

Resulta que estamos en algún lugar de Francia en la primera Guerra Mundial en trincheras, luchando contra truscolanes y alemanes, como siempre. Un general llama a un pavo que elije a un amigo y les ordenan ir a pata hasta un lugar en las líneas enemigas, pero que corriendo, para abortar el ataque que comenzará al día siguiente o así para evitar que mueran los mil seiscientos soldados involucrados en el ataque. Casualmente, entre las posibles víctimas está el hermano del pavo que eligieron, como incentivo. A partir de ahí es correr, cruzar trincheras, saltar, nadar, evitar cadáveres, más cadáveres, que te tiroteen, gentuza truscolana en GüaterLú y cosas así para llegar a tiempo.

Lo digo clarito. A mí Sam Mendes me provoca unas reacciones alérgicas muy intensas porque este pollardón es el que dirigió los bodrios de las dos últimas películas de 007, en las que dormí en muchísimos momentos y casi que estuve por llevarme dos trabas de la ropa para ponérmelas en los güevos y sufrir y no dormir. No hizo falta. Esto es una historia muy lineal, estamos con los pavos cuando los convocan y a partir de ahí seguimos con ellos, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, hasta el final. No hay flashbacks, no hay historias colaterales, no hay nada más que su historia, lo que ven, lo que han de hacer y en esa forma narrativa está la grandeza del espectáculo. La cámara además parece siempre seguirlos a la misma altura, creando un efecto de ser un gigantesco plano único, que no lo es pero el efecto cuaja en uno y agobia, agobia en cantidades masivas porque estás tan cerca de ellos que prácticamente sientes lo que ellos sienten. Según pasan los minutos de historia, te vas sintiendo peor y peor y te angustias porque te autoconvences que no lo conseguirán, que no avisarán a los otros y por culpa de ellos, morirán mil seiscientos soldados. Decir que George MacKay es un descubrimiento, que ya lo había visto en algunas pelis, pero aquí brilla como una supernova. Para cuando la película acabó, yo no sé como estaba él pero yo estaba exhausto. Una jodidamente fantástica película de guerra.

Esto es cine para ir en manada, con todo el Clan de los Orcos al completo, incluso las hembras y por una vez, hasta podéis invitar a esos amigos raritos que tenéis que son sub-intelectuales con GafaPasta y todos os lo pasaréis bomba. La tengo que volver a ver.

Por sulaco

Maximus Julayus

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