Otro renglón que se te va a torcer, zurriaga


Hace ya un mes desde que comenté aquello de Que poco que falta para San Martín y precisamente hoy tuvimos un nuevo episodio en esta guerra de guerrillas con un objetivo claro. Cada vez son más los que se han unido a la alianza de la Casa del Cuervo contra la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda y su lacayo joputa-ruso-de-mielda. El lunes mi adorado e idolatrado jefe me sugirió trabajar el jueves desde las oficinas de la sede corporativa, junto al aeropuerto de Ámsterdam y lugar en el que laburan los dos miserables previamente mencionados. Justo el viernes de la semana pasada me había invitado a cenar el amigo que dejó la empresa por culpa de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda y durante la velada me transmitió su interés en visitar la sede corporativa, pero tenía claro que las malas bestias esas no lo invitarían, así que le dije a mi adorado e idolatrado jefe que yo también iría y que el colega nos vendría a ver y no le pareció mal la idea porque el chamo le caía muy bien y siempre quisimos que se pasara a trabajar con nosotros.

Llegamos al día de hoy y apalabré en la recepción del edificio lo de la entrada de mi amigo y le dije que se viniera con tiempo para hacer la ronda del edificio y eso hizo. Lo entré, con una de esas cartulinas colgadas en el cuello que dice que es un visitante y subimos directamente a nuestra planta en donde la gente salió hasta de debajo de la moqueta para saludarlo y hablar con él y quejarse porque todo lo que anteriormente funcionaba, ahora no funciona. Después de un rato nos fuimos a caminar, que era el objetivo de la visita y tras el paseo, hicimos la segunda ronda, yendo primero a la otra gran empresa que tiene nuestra corporación en Europa y en la que la persona que más trataba con él se quejó de que desde que se marchó, las cosas han ido muy mal por culpa de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda y su lacayo joputa-ruso-de-mielda y se quejó y se quejó y se quejó y yo echando leña al fuego porque eso me venía bien.

Después subimos a la planta en donde estaba su puesto de trabajo, exáctamente a un metro y medio de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda y resultó que hoy, en ese lugar, solo vinieron dos a trabajar, el resto están haciéndolo desde sus kelis o de vacaciones o de baja médica, que en ese grupo hay diez personas y dos de ellas, hembras, llevan de baja más de dos años, en el caso de una y un año en el caso de la otra, que a mí eso también me sirve de munición para señalarlos e indicar en donde está la raíz de casi todos nuestros problemas, que no hay ningún otro grupo dentro de la empresa con tantas bajas de estas que son eternas. Por suerte, la que sí vino a trabajar fue la que en el episodio anterior se unió a la alianza de la Casa del Cuervo, así que estuvimos hablando con ella y nos paseamos alrededor de uno que es espía de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda para que le informe que estuvimos allí, que era otro de los objetivos de la visita.

La maquinaria de los rumores es muy potente y funciona como un ventilador industrial que extiende diarrea de la buena y nos cruzamos con una pava del país del sol caguiente que conocía a mi amigo y que nos dijo que le habían dicho que lo habían visto en el edificio, pero que ella no se lo podía creer y pensó que la persona que lo dijo volvía a tener problemas de bebida. Con la confirmación de los rumores alcanzamos el último objetivo, que ahora sabemos que cuando la asquerosa de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda venga a la oficina la próxima vez, que probablemente sea la semana siguiente, todo el mundo estará hablando de que vieron a aquel que se marchó por culpa de ella y todos le dirán que fue la mejor decisión de su vida, que está muy contento en su nuevo trabajo, que le apena que una desgraciada inútil haya destruido su legado pero que esas cosas suceden en las mejores empresas y finalmente le dirán y le repetirán que la persona que lo invitó al edificio fue el Elegido, la primera persona que ella añadió en su lista negra, básicamente la creó para mí y después ya le cogió gusto, empezó a añadir gente y yo empecé a encontrar a esas personas e incorporarlas en la alianza de la Casa del Cuervo y ahora somos todo un ejército perfectamente entrenado en guerra de guerrillas haciéndole la vida imposible. El pobrecito del novio de la pelleja esa va a pasar, otra vez, una mala semana, porque cuando se pone de mala leche, es intratable y es incapaz de separar su vida laboral de la otra, si es que tiene otra.

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