Amsterdamse Bokkentocht 2022


Yo siempre le digo a mi amigo el Moreno que no sea tan lenguaraza pero no me hace caso y como le contó hasta a Ritita la Cantaora lo del Amsterdamse Bokkentocht 2021, este año, cuando lo anunciaron, teníamos hembras que se nos querían pedar como ladillas y el que es su más-mejor amigo. Este es un evento rarísimo porque los bares que lo organizan, en lugar de ir al tiqui-toque o el istagrame o hasta el tuiterota para anunciarlo, solo le dan publicidad en una página escondidísima en el CaraCuloLibro, con lo que tenemos que agradecer a Virtuditas que siempre nos avise porque yo ahí no tengo cuenta. El precio volvió a ser el mismo del año pasado, que es una ganga, si tenemos en cuenta que por esos leuros, tenemos derecho a ocho cervezas bock en ocho bares de Ámsterdam y cada una de esas cervezas acompañada de una tapa y además, con camiseta conmemorativa del evento incluida. Así que el Moreno nos apuntó, pagó y les pasó las tallas de las camisas.

Gracias a que lo del cambio climático es un mito y una trola, durante toda la última semana de octubre estuvimos por encima de los veinte grados, con sol, sin lluvia y rompiendo día a día los récords históricos de temperaturas en los Países Bajos y para el domingo, el día del fatídico cambio de hora y el día en el que se celebra la Amsterdamse Bokkentocht 2022, teníamos previstos veinte grados, o sea, que hasta podía moverme en camiseta por la ciudad.

Quedamos a la una y media en la estación central de Amsterdam y yo, que soy un profesional, como sabía que me levantaría una hora antes, reservé entrada para ir a uno de los cines a ver una peli que seguro que comentaré este fin de semana próximo. A la hora acordada, todos nos veíamos en la estación y caminábamos al primer pub, que se correspondía con el último del año pasado, ya que ha habido algunos cambios en la lista. Allí, tras identificarnos, nos dieron nuestras camisetas y mucho más importantes, nuestras tarjetas de sellar, que en cada bar te la sellan, firman, marcan o algo parecido.

Ese primer café era el Zilt, que es uno que curiosamente, tiene una cantidad ingente de whiskies y es famoso por eso. Allí nos tomamos nuestra primera cerveza, una con un fascinante nombre, Shaken not stirred espresso martini James Bock, que para los más ignorantones, se traduce al español como truscoluña no es nación. La tapa fue una especie de dulce pequeño con manzana, como una tartita de manzana y que se puede ver más abajo en la foto junto con la cerveza.

Como teníamos rebaño y yo me conozco a la tropa, puse todos los lugares en mi mapa de GooglEVIL y les dije que nos saltábamos el segundo y el tercero por circunstancias de la vida y que íbamos directos al cuarto, el Proeflokaal Arendsnest, que está en la calle del Turco y también del alcalde de Amsterdam y el canal más pijo y fastuoso de la ciudad, con mansiones de cambársete la peluca.

A propósito, la foto anterior tiene de izquierda a derecha y del cielo al suelo, la primera , después la segunda cerveza, y debajo la tapa y tercera cerveza. La segunda cerveza era una Hoopawesome autum Rum Bok y la tapa era un cubito pequeño de uvas empapadas en algo riquísimo.

La siguiente parada era en el Café Gollem y ahí nos tomamos una Scheeps Bok y la tapa eran unos dátiles rellenos con queso en crema y nueces, en la foto vemos la bandeja entera pero tocaban a uno por julay. Según nos dijeron, la cantidad de participantes en el evento era de doscientos cincuenta julays, con diferentes horas de inicio y también los habían que salían del último bar e iban hacia el primero, para repartir la carga entre todos.

De allí nos fuimos al Café de Spuyt y en ese nos tomamos una Gijle Bock y nos dieron un puré de lentejas fabuloso, que vemos en la siguiente foto en la parte inferior izquierda y la cerveza está en la superior derecha, que lo de hacer collage en el GooglEVIL apesta que no veas y no te deja cambiar el orden de las fotos y hace lo que le sale del chocho:

Nuestra quinta parada era en el Gollem’s Proeflokaal y este estaba bastante lejos del centro, mucho más que el año pasado y que fue la razón por la que dejé dos de los primeros para el final, para tener un sitio para tomar algo al volver andando hacia la estación. Allí nos tomamos una Heimdall Imperial Rye Bock y para tapear nos dieron tarta de zanahoria, que podemos ver en las otras dos fotos de la composición anterior.

No muy lejos, en la misma calle y aún alejándonos de la estación central de Ámsterdam teníamos el bar Craft & Draft y allí no tengo ni idea de cual era el nombre de la cerveza que nos dieron, que se me olvidó hacerle foto al nombre y la tapa era una especie de mezcla entre pizza y focaccia que vemos en la foto siguiente en primer lugar:

Tras un pateo considerable de vuelta al inicio, de casi cinco kilómetros, llegamos al Bierproeflokaal in de Wildeman y allí tampoco pude pillar el nombre de la cerveza, que era rarito, pero es la segunda en la foto y la tapa era de fritanga holandesa, las bolitas y croquetas de abajo, una de cada tipo para cada julay. Nuestra última parada era en el que debería haber sido el segundo local, el Proeflokaal de Prael y allí nos tomamos la cerveza de la última foto con tapita de queso con mostaza. Al parecer se les acabaron las tapas de mejillones, que en ese el año pasado nos dieron también lo de los mejillones, pero el quesillo me pareció mucho mejor. Todos y cada uno de los bares mencionados suelen pasar bastante desapercibidos para los turistas porque están pensados para la gente que gusta de beber cervezas de calidad, buenas, exclusivas y por consiguiente, no la morraña barachuza que hace la jainequen y que es lo que buscan los turistas.

Y por último y antes de cerrar este fabuloso capítulo de mi vida, algunas fotos de los humanos que hicimos la ruta. Arriba a la izquierda el grupo al completo con nuestras camisas puestas, la segunda con mi amigo el Moreno, la tercera con su mejor amigo, su hembra y la hembra del Moreno, o eso que yo llamo las primeras esposas, lo cual las emputa que no veas pero es literalmente cierto. En la última foto, el Elegido, el Moreno y su amigo.

Cuando acabamos, regresamos a la estación y cada uno pilló su tren. Terminamos cerca de las nueve de la noche, nos lo pasamos de fábula y en mi caso, ese día caminé veintidós kilómetros.

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2 respuestas a “Amsterdamse Bokkentocht 2022”

  1. Eso si que es pasárselo de pinga!!!
    Mucho mejor que ver cienes y cienes la misma americanada… 🙂
    Salud

  2. Da gracias a la caminata para ir bajando el alcohol, porque la ruta era completita, eh? Las tapas tenían una pinta estupenda, eso sí.

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