Cagarla por helarte

A veces suceden cosillas tan cachondas e increíbles que vale la pena que dejemos constancia de las mismas por aquí para la posteridad. Lo que voy a relatar ha sucedido en la ciudad de Utrecht en estos días y ha sido noticia en todos los periódicos y telele-diarios y hasta en los especiales para comentar y gritar con el último episodio de la historia de la hijísima y las movidas que ha tenido que pasar por encoñarse con un joputa que la jodió bien jodida y ahora están todos jodidos y supongo que alguno estará bien pagado.

Volviendo al tema, el Museo Central de Utrecht da en su parte trasera hacia el Tolsteegsingel, que forma parte del anillo de canales que encierra el caso antiguo de la ciudad y que es uno de los paseos más bonitos que se pueden hacer si tienes una hora y media o dos horas ya que te lleva por los bordes de la ciudad pasando junto a casas viejísimas, parques y otros canales. En la parte de atrás del museo aparecieron hace unos años unas escaleras que bajaban hasta el canal y que yo juraría pero sin poner la mano en el fuego por si se me quema que no estaban allí. Resultó que era un proyecto de artisteo, de ese arte moderno que te deja helado y por la módica cantidad de un cuarto de millón de leuros, la artista (y no uso el femenino por movidas podemita-truscolanas, lo uso porque es una portadora de hachazo) hizo unas escaleras que salen del edificio y que después plantó con semillas de una cantidad ingente de plantas y plantitas y tras trincar el dinero y correr, un grupo de voluntarios se quedó a cargo del mismo, cuidando la plantación durante tres años, ya que el objetivo del artisteo de esta artista, era crear una escalera que se desvanece con la vegetación, se ve la forma, pero queda totalmente cubierta de verde, como si los julays, salvo por kabezudos koreanos-de-mielda, truscolanes y podemitas, que sabemos que las ratas y las cucharachas sobreviven a todo, hubiesen desaparecido del planeta. Todo como muy chimpún y tal y tal.

Resultó que el ayuntamiento tiene un nuevo jardinero, del que no se dice si es un empleado temporal o alguien que va a seguir y al chamo le pusieron en las manos el lanzallamas para matar malas hierbas y lo soltaron en la zona y nadie le dijo nada sobre helarte ese que nos deja helados. No sé si en España los quemadores de malas hierbas son populares, pero aquí desde hace unos años son lo más de lo más y hasta mi vecino tiene uno que funciona con bombona de gas butano y el viejo se da un gusto que no veas incinerando malas hierbas en su jardín. Yo, que soy menos agresivo, prefiero el rociado con vinagre de limpiar, con lejia y si alguna no se muere con esos dos productos, el rociado con amoniaco, que me toma menos tiempo y estoy seguro que la planta sufre muchísimo más. Volviendo al empleado, el chamo estaba limpiando de malas hierbas el parque y el camino que va junto al canal y por detrás del museo y vio la escalera petada de a de malas hierbas. Como es empleado del ayuntamiento y el museo pertenece al ayuntamiento, el chamo abrió la cancela de ese jardín que no está cerrada, entró y en quince minutos les dejó la escalera como si la fueran a estrenar mañana, arrasó con las plantas que habían estado cuidando para que crezcan durante tres años. Yo pienso votar todas las veces que haga falta para que a ese hombre le den el título de empleado del mes, del trimestre, del semestre y del año, que ha hecho lo que muchos sueñan con hacer con todo ese arte absurdo que plantan por todos lados y que es el resultado de tirar el dinero público. La artista (de nuevo, sin inquina con el uso del artículo femenino, solo es la artista porque es una pava), ya ha dicho que recomenzarán de nuevo y el ayuntamiento ya ha dicho, que puestos a tirar dinero, alegría y risas para todos y que así sea, aunque esta vez van a poner un cartel de sesenta y tres metros de ancho indicando a los que pasan por allí que esa mierda llena de hierbajos, es AR-TIS-TE-O y que es normal pasar y quedarte HE-LA-DO, que es un efecto bien conocido que provoca HE-LAR-TE. Algo similar sucedió el año pasado en el Museo de Historia Natural de Rotterdam, en donde en un campo junto al museo habían plantado todo tipo de plantas y flores y aquello era un espectáculo visual de caos y de abejas y otros insectos, hasta que pasó una cuadrilla de empleados del ayuntamiento que tenían una podadora de césped y arrasaron el campo y lo dejaron en perfecta sintonía con el medio ambiente que lo rodeaba.

Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. Eso mismo pasó aquí en un museo de estos de «arte» contemporáneo (que siento decir que nunca comprenderé), un «artista» dejó una obra que debía ser bien mierda, porque la señora de la limpieza pasó por allí y pensó que algún visitante había dejado allí tirada en medio la roña… total, todo para el contenedor, y el «artista» ofendido… buah….

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