Puertas y marcos en crema

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Cuando acabamos de pintar las paredes y antes de pintar la escalera, cambiamos el estilo y pintamos las puertas y sus marcos, todos con el conocido RAL 9001 o CREMA, salvo para el julay ese que solo ve blanco. En esta parte del trabajo, cambiamos el tipo de pintura a la lacada, con la que yo no había trabajado. También cambió un poco el trabajo, ya que pasamos a lijar, algo que no habíamos hecho anteriormente y para lijar, usamos papel de lija mojado en una solución de agua con un poco de amoniaco. Primero lijábamos, después limpiábamos la puerta o el marco con un paño con esa misma solución y así los dejamos lisos y sin grasa u otros restos de suciedad. También cambiaron las brochas y rodillos y usamos uno especial para lacado, pequeño y que funcionaba que no veas y que al parecer, se lo regaló un pintor profesional a mi vecino y él lo tiene como oro del que cagó el moro en paño. Yo pensaba que íbamos a necesitar un montón de pintura y compré dos latas de litro y medio, aunque reconozco que justo esa semana había una oferta de dos por uno y me costaron como una. Cuando acabamos con el trabajo, que fueron nueve marcos de puerta y siete puertas por ambos lados más la puerta de entrada y la de salida al jardín desde la cocina (ambas, solo por el lado interior), con lo que tenemos nueve marcos y dieciséis lados de puertas, solo habíamos gastado uno de los botes y con lo que quedaba nos dio para la escalera, así que como guardé el recibo, lo devolví a la ferretería y el ahorro final fue del cincuenta por ciento de la pasta.

Las puertas y sus marcos quedaron fabulosas. El trabajo fue además bastante rápido, una mañana hicimos todos los marcos, otra hicimos cuatro puertas en la planta baja (3 puertas más las dos mitades interiores) y al día siguiente hicimos las tres puertas de la planta alta y acabamos. En algún momento del verano pintaré las puertas de la cocina y la de la keli de las bicis, pero esas son por fuera y requieren otro tipo de pintura.

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Los visillos de la buhardilla

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Durante todo el tiempo en el que estuve pintando o esperando que mi vecino se recuperara para seguir pintando, sucedieron otras cosas y una de ellas era el bloquear la curiosidad ajena pero manteniendo la propia, algo que en España se inventó con los visillos, que para aquellos que sean acarajotados y no lo sepan, es una cortina pequeña que se coloca en la parte interior de los cristales para resguardarse del sol o impedir la vista desde fuera, aunque aquí lo del concepto de pequeño está muy mal usado porque los míos son de cuatro metros de largo. Para instalarlas compré un riel extensible que iba desde los doscientos sesenta centímetros hasta los cuatro metros y medio. Para ponerlo, como por arriba está el estucado, usamos unos tacos especiales que se agarran como ladilla podemita y truscolana a güevo. Como en los Países Bajos el concepto de visillo no está muy desarrollado y los calvinistas y protestantes son más de no poner cortinas para que la gente te vea y así demostrar que no tienes nada que ocultar, tomé las medidas y subcontraté el trabajo a mi madre, que fue al kilo cerca de su casa y las encargó y en prácticamente dos días las teníamos, aunque después tuvimos que hacer el envío por correo y una cosa es comprar algo en China y te lo llevan a tu keli sin pagar nada, aquí te cobran una pasta y son tan lerdos que casi me lo bloquean en la aduana.

la foto elegida tiene ya bastante tiempo y desde que la hice, el radiador ha sido instalado en su posición y las tuberías que llegan al mismo están en su lugar y el portón ese ha sencillamente desaparecido, casi ni se nota en ese panel. Falta el suelo, que ya está apalabrado, pero como casi todo en los Países Bajos, toma varias semanas hasta que lo instalan. Decir que los visillos son en realidad cuatro secciones independientes que me permitirán abrirlos o cerrarlos a voluntad.

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Pintando la escalera

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Por circunstancias de la vida que hacen que me distraiga, nos habíamos quedado hace un par de semanas en La zona gris guijarro, aunque algunos ignorantones miran esas paredes y las ven blancas porque así de brutos son. En realidad casi todos los trabajos ya han acabado, pero por aquí falta por ver algunas cosas y me estoy saltando el orden en el que han ido sucediendo, más que nada porque el mejor blog sin premios en castellano lo manejo a mi antojo y este paso es para mí más importante que los siguientes. Hoy llegamos a la escalera, que aún no veremos en su aspecto final, pero sí que veremos pintada. Antes de pintarla, la lijé y para eso y por primera vez, mi vecino me permitió usar la máquina lijadora que tengo desde hace eones y que es como un ratón gigantesco que absorbe por sus bajos el polvo que se produce al lijar y los almacena en una especie de cilindro en el orto hasta que yo lo vacío. Con la máquina esa, el trabajo horrendo de lijar, que es el que menos me gusta, fue menos horrendo. Lo hice en dos tandas porque entre medias se me acabaron los papeles de lija que usa esa máquina y tuve que hacer una visita de re-avituallamiento a una de las mega-ferreterías. El tiempo de secado de la pintura es de cuatro horas, con lo que en principio, no había problema y se podía hacer desde la punta de arriba hacia abajo y refrenarme de subir a la planta alta durante unas horas. Como siempre, antes de empezar puse abundante cinta de papel cubriendo las zonas de transición para no cagar unos colores con otros. En este caso, seguíamos usando la pintura RAL 9001 o CREMA, que compré para puertas y sus marcos (que aún no los hemos visto) y también para los paneles de madera del dormitorio de la buhardilla, con lo que a ese litro y medio le hemos sacado jugo y yo, aprovechando una oferta de dos por el precio de uno, compré tres litros, con lo que nos quedaba bastante.

Con la escalera lijada y limpiada con agua con un poco de amoniaco y un trapo, varias veces, lo de pintar tomó muy poco tiempo.

La escalera ya tenía el mismo color, así que el ejercicio es solo para restaurarla a su aspecto de hace diez años, que fue la última vez que la pinté (o más bien debería decir que la pintó mi vecino, que yo estaba en Asia y al volver me la encontré ya hecha). La regadera se ha ofrecido a dar contraste y la foto se hizo con luz de día nublado, que la escalera cambia un montón entre días soleados, luz de mañana, luz de tarde, o luz artificial. En este caso hasta el gris de la pared parece crema, que no lo es. Las alfombritas que llevan los escalones aún no se las hemos puesto, pero han sido limpiadas, varias veces, usando mi máquina de vapor, que es como mágica a la hora de limpiar.

Todos los colores en una única anotación

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Ahora que hemos llegado tan lejos y que ya conocemos todos los colores, como no pienso volver a pintar en al menos una década, quizás dos, lo mejor será que deje constancia de los colores usados en el mejor blog sin premios en castellano por si algún día necesito reparar alguna zona. En la actualidad están en una lista dentro de Microsoft To Do, como casi todo, que yo hago listas para un montón de cosas.

Cuando comenzamos a pintar la buhardilla, la dividí en dos colores diferentes, uno para la parte frontal de la susodicha, en la que habían colocado la buhardilla y otro para la parte trasera del cuarto, con sus paredes de toda la vida. El color frontal fue el RAL 9001 o Crema, el mismo color que tienen los marcos de las puertas, las puertas y la escalera y que como me sobró bastante, usé para pintar el pequeño trono de la planta baja y la zona de la cocina.

Ese color, para aquellos que aún no lo puedan imaginar, es como el fondo de este recuadro

Para la zona trasera de ese dormitorio, el color fue el RAL 9018 o blanco papiro, que en realidad es más bien un gris, pero así de gloriosos son los nombres. Ese mismo color lo usé finalmente para pintar también el salón del trono:

Aquí podemos ver el blanco papiro, que yo lo sigo viendo como un color gris

Para la escalera y para la entrada, elegí el color RAL 7044, que es el gris seda, que es una versión un pelín más obscura del anterior y como la escalera tiene excesos y excesos de luz, interesaba oscurecerla un poco:

Aquí podemos ver el gris seda en acción

Finalmente, para el salón y cuarto gigantesco de la planta baja, elegí otro tono gris, un único color para casi toda la habitación, salvo por el lateral en el que se esconde la cocina. Fue el RAL 7032 o gris guijarro, que es sutilmente diferente del de la escalera y la entrada y que refleja la luz de otra manera y al que le salen tonos verdes según el momento del día:

Alguno tendrá que lavarse las gafas para ver la diferencia entre este y el gris seda, que la hay.

Pasará muchísimo tiempo hasta que supere mi fase gris porque lo de pintar no es lo mío, pero cuando se pase, espero que la próxima tanda sea en tonos verdes.

Comentar que todos los amarillos que fueron desapareciendo de mi casa los fue absorbiendo el mejor blog sin premios en castellano, que aquí parece que nadie se ha dado cuenta pero cada semana ha ido adquiriendo un tono más y más amarillo y seguramente no pare hasta que se quede del color amarillo canario.

Continúa a Pintando la escalera para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental

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