Todos los colores en una única anotación

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Ahora que hemos llegado tan lejos y que ya conocemos todos los colores, como no pienso volver a pintar en al menos una década, quizás dos, lo mejor será que deje constancia de los colores usados en el mejor blog sin premios en castellano por si algún día necesito reparar alguna zona. En la actualidad están en una lista dentro de Microsoft To Do, como casi todo, que yo hago listas para un montón de cosas.

Cuando comenzamos a pintar la buhardilla, la dividí en dos colores diferentes, uno para la parte frontal de la susodicha, en la que habían colocado la buhardilla y otro para la parte trasera del cuarto, con sus paredes de toda la vida. El color frontal fue el RAL 9001 o Crema, el mismo color que tienen los marcos de las puertas, las puertas y la escalera y que como me sobró bastante, usé para pintar el pequeño trono de la planta baja y la zona de la cocina.

Ese color, para aquellos que aún no lo puedan imaginar, es como el fondo de este recuadro

Para la zona trasera de ese dormitorio, el color fue el RAL 9018 o blanco papiro, que en realidad es más bien un gris, pero así de gloriosos son los nombres. Ese mismo color lo usé finalmente para pintar también el salón del trono:

Aquí podemos ver el blanco papiro, que yo lo sigo viendo como un color gris

Para la escalera y para la entrada, elegí el color RAL 7044, que es el gris seda, que es una versión un pelín más obscura del anterior y como la escalera tiene excesos y excesos de luz, interesaba oscurecerla un poco:

Aquí podemos ver el gris seda en acción

Finalmente, para el salón y cuarto gigantesco de la planta baja, elegí otro tono gris, un único color para casi toda la habitación, salvo por el lateral en el que se esconde la cocina. Fue el RAL 7032 o gris guijarro, que es sutilmente diferente del de la escalera y la entrada y que refleja la luz de otra manera y al que le salen tonos verdes según el momento del día:

Alguno tendrá que lavarse las gafas para ver la diferencia entre este y el gris seda, que la hay.

Pasará muchísimo tiempo hasta que supere mi fase gris porque lo de pintar no es lo mío, pero cuando se pase, espero que la próxima tanda sea en tonos verdes.

Comentar que todos los amarillos que fueron desapareciendo de mi casa los fue absorbiendo el mejor blog sin premios en castellano, que aquí parece que nadie se ha dado cuenta pero cada semana ha ido adquiriendo un tono más y más amarillo y seguramente no pare hasta que se quede del color amarillo canario.

Publicada el
Categorizado como Mi casa

La zona gris guijarro

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Hemos ido viendo los diferentes colores que han ido pintando las diferentes partes de mi keli, salvo por mi dormitorio que estoy muy contento con el color que tiene y no cambiará. Nos faltaba el conocido en los Países Bajos como woonkamer, literalmente, el cuarto para vivir, y que en las casas de este país es un espacio completamente abierto que suele tener la cocina, la zona para el comedor y el salón, todo, todo, todo, como un único espacio, enorme, en el que pasas la mayor parte del tiempo que no pasas en el catre. En mi keli, ese cuarto linda al norte con el ventanal gigantesco que da al jardín y al sur con el ventanal gigantesco que da a la calle. Esta habitación, la más grande de la casa, presentaba para el cambio de color varios retos. En su día, como las paredes tenían un papel de empapelar horrendo y deleznable, un maestrillo, que era además el suegro del Moreno y un señor fabuloso que murió de cáncer nada más retirarse por su miedo a los médicos y su capacidad para absorber el dolor, me ayudó a quitarlo y una vez el hormigón quedó al descubierto, también aparecieron todos los defectos de la pared. El hombre era un especialista en lo que aquí llaman spachtelputz y que no tengo ni puta idea de como traducir, pero que es similar a la pasta para alisar muros que usamos en el dormitorio de la buhardilla, pero no es lo mismo, ya que esto alisa la pared y crea una estructura lisa y rugosa, con lo que no, NO ES GOTELÉ, que eso son lagrimones de pintura, esto crea una pared con una estructura muy linda. Como el señor se murió, se quedó en blanco, ya que él la iba a pintar unos meses más tarde y yo nunca me puse a ello. En este frenesí por currarme toda la casa y siguiendo con la línea argumental, busqué en la tabla de colores RAL y encontré uno que me encantó, el RAL 7032, que en neerlandés lo llaman kiezelgrijs y en español es gris guijarro. Es un color con una fuerte concentración de amarillo en su interior y que dependiendo de la luz, se vuelve más gris o más verde, según el momento del día. Esta habitación, al ser la más grande, requería más pintura, o quizás no, pero al ir a la hiper-mega ferretería se lo comenté al vendedor y me dijo que sí, que tenía que comprar el doble de pintura para una sola mano porque la estructura de la pared mama pintura que no veas, así que compré un bote gigantesco. Antes de pintar y aunque ya lo había hecho hace años el maestrillo, volví a darle una capa de aislamiento a la pared para que no se beba la pintura de color. En este caso teníamos una zona fácil, una zona relativamente fácil y una zona complicada, siendo la primera la de la pared que va desde un lado de la casa al otro y en la que no hay obstáculos, la zona moderada es la pared frente a esa, en la que está la puerta de acceso al zaguán y la puerta de acceso al cuarto debajo de la escalera por si algún día me viene a visitar Harry chapaPotter y en la zona difícil teníamos las dos paredes con las ventanas porque tienen los radiadores, que no podíamos quitar y además las persianas de las ventanas, que valen una fortuna. Comenzamos en la zona fácil y la hicimos en cuarenta minutos, después seguimos con la zona moderada, que nos tomó algo más de tiempo y dejamos para después de comer las zonas difíciles, ya que aunque yo no almuerzo, mi vecino sí lo hace. Tras una investigación exhaustiva en el llutuve encontré como quitar y poner las persianas, así que las quitamos y con trucos ingeniosos pudimos pintar las escasas zonas alrededor de los dos radiadores que se ven.

En la foto vemos la pared pintada de gris gijarro a la izquierda, con la ventana que da al jardín al fondo. El foco de fotografía que aparece lo uso como lámpara en ocasiones y también para hacer fotos a la comida con el telefonino en invierno, ya que sé exáctamente la temperatura de la luz y así puedo editarlas mejor. Los visillos de la ventana me los hizo mi madre en su día y por supuesto, la regadera se puso delante del objetivo del teléfono para salir en la foto y aunque no se les ve, tanto las dos plantas de albahaca, la de tomillo y la de menta están en esa ventana, sobre el pollo que tiene la susodicha. Los reflejos de luz permiten apreciar un pelín la estructura de la pared de la izquierda. Como la habitación tiene una cantidad ingente de luz, solo por la tarde pude descubrir los lugares que tenían menos pintura, los marqué con cinta de papel para pintar y los retoqué al día siguiente y en la actualidad, ya no aparecen. La foto está hecha a media tarde, cuando la pared es más gris, anteriormente es más verdosa o amarilla y por la noche el gris sale con fuerza. A mi izquierda y fuera de plano está el ordenador que subirá al cuarto de la buhardilla y detrás de mi está la zona del salón y la ventana con la cabeza de caimán y la muñeca de vudú con sus alfileres que miran hacia la calle para avisar a mis vecinos que aquí no nos andamos con milongas. Notar que a la izquierda del visillo la pared parece mucho más obscura pero es el mismo color, solo que al tener menos luz, cambia.

Con este trabajo culminamos el proyecto para pintar las paredes y nos quedaba por delante el siguiente proyecto, pintar puertas y sus marcos, una obra dantesca y la que menos me apetecía, ya que las puertas requieren mucho lijado con papel de lija mojado y no me mola nada. Cualquiera que haya visto las fotos de la buhardilla y de sus nuevas ventanas, sabrá el color que usaré para puertas y marcos.

Continúa a Todos los colores en una única anotación para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental

El resto de la pintura crema

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Hubo otro lugar en el que tuve mis dudas sobre el color a elegir y finalmente opté por seguir aprovechando para gastar el excedente de pintura. En mi plan original, la planta baja, que es una mega habitación al estilo holandés en la que igual te tiras un peo, que haces una garbanzada o te la comes, que en las casas holandesas, la planta baja es siempre una especie de loft a ser posible con ventanas gigantes en cada lado y con una zona que en su propia lengua bárbara llaman woonkamer, que se puede traducir al español como truscoluña no es nación, que es una gran verdad o también como el cuarto pa’vivir, ya que ahí cocinas, comes, ves la tele y hasta maceras las bolas de mocos antes de sacártelas y si eres cerdo como alguno que yo me sé, te las jincas y hasta te relames de puro gusto. En mi idea de hace diez años que nunca llevé a cabo, quería pintar esta zona enorme con tres colores, con las paredes de las ventanas y la cocina de uno, la GRAN pared que recorre el ancho de la casa sin ningún obstáculo con otro y la pared frente a la susodicha y que tiene relieve y diferentes puertas, con un tercero. Ese plan nunca lo llevé a cabo, entre otras cosas, por gandulismo, que a mí, lo de pintar, siempre me ha estimulado la procrastinación y la pereza. En el NUEVO PLAN, el de este año, inicialmente elegí un único color para todas las paredes, simple y mucho más sencillo, que no es lo mismo andar poniendo cinta por un tubo en una pared para que no se manche con los colores de la otra a simplemente, tirar con el rodillo pa’lante. Cuando me sobró pintura de color RAL 9001 o blanco crema, decidí usarla en aquel cuarto sin ventana y un espejo que no debería tener porque nadie se tiene que mirar en esos portales malignos y también pintar la zona de la cocina, que en lugar es casi como una obra maestra porque son pequeños pedazos de pared con frecuentes obstáculos. La zona, en su color original era blanco, blanco, que no sé que número tiene. Lo primero que hice fue lo de siempre, poner cinta para proteger los laterales de los armarios de la cocina, de los azulejos y hasta del techo. Creo que esa fue la mayor inversión de tiempo. Después, fue cuestión de usar un rodillo mediano tirando a pequeño porque no había espacio para el grande.

En la foto vemos la zona con los pedazos de pared más grandes. Los azulejos son de color RAL 9001 o blanco crema solo que reflejan tanto la luz que algún acarajotao que no mentaré se ha pensado que el color era blanco. En la foto la regadera trepó a la cocina cuando me vio que iba a tomarla y se plantó allí, justo delante del calentador de agua y al lado del bote de chochos. Por detrás mi máquina amasadora, a la que le he dado un uso increíble durante los casi diez años que lleva conmigo y que espero que le queden al menos veinte años más, que al no tener nada electrónico esa máquina no tiene la enfermedad esa de la obsolescencia programada. En los azulejos se pueden ver algunos de los enchufes disponibles en esa zona, para mí la más importante de la casa y en la que no quise quedarme corto. También vemos algo que fue muy polémico en su día y que hasta el día de hoy, no he conocido a nadie que esté de acuerdo con la solución que yo elegí y hasta el día de hoy puedo confirmar y confirmo que me la sudan esas opiniones divergentes. La empresa que instaló la cocina me ofreció la posibilidad de comprar una estructura para cubrir el tubo metálico que sale del sorbe-olores. Yo no quise. Me fascina el aspecto industrial que le da al lugar y como es mi cocina, en mi keli, así se quedó. Es siempre un placer ver como se tuercen las caras de algunos cuando vienen de visita por primera vez y lo ven y hasta algunos han osado romper el sagrado silencio y han intentado objetar pero vamos, cuando les señalo a su pareja, cónyuge, arrejuntado o lo que sea y les pregunto ¿y tú te casaste/arrejuntaste con eso que parece sacado del planeta de los Orcos? y ya se muerden la lengua procurando no envenenarse y no dicen nada más.

Ya la única zona que queda por pintar es el resto de esta habitación gigante, en un color que aún está por determinar pero que ya adelanto que no será ni blanco, ni negro, sino algo en el camino de uno a otro.

Continúa a La zona gris guijarro para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental.

Crema en donde la luz del sol nunca llega

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Una de las pocas cosas que haría de manera diferente ahora a como lo hice en su día con mi keli, es el cagadero de la planta baja. Cuando compré la casa, sabía que iba a cambiar el baño principal, pero nunca le di mayor importancia a este retrete en estancia sin ventana de un metro cuadrado y ni pregunté en la empresa a la que contraté para hacer el otro baño por un presupuesto para este. Ese fue un error garrafal porque cuando años más tarde intenté encontrar a una compañía que lo hiciera, ninguna quiere un trabajo tan pequeño y lo que hacen es que cuando pides presupuesto, te dan uno que está por las nubes, con lo que ahí ha quedado, obsoleto y con un retrete de 1984 que es un clásico alemán y holandés, un retrete del revés, en el que en la taza, en la parte delantera está el agujero por el que se marcha la mielda cuando bajas la cisterna y por detrás de la misma hay una meseta plana, que hace que cuando meas, si no conoces la zona a la que tienes que apuntar, te salpicará todo y saldrás del baño meado, pero si osas echar el jiñote, como estés en un día de tronco grande y hermoso, puede suceder y ha sucedido que cuando has soltado veintipico centímetros de ese tronco, llega hasta la meseta, se queda verticalmente y lo que consigues es literalmente convertirte en un árbol y la única manera de salir de ese entuerto es o alzándote y seguir soltando lastre, o trincar el esfínter y cortar por el tronco, que después caerá derribado en esa meseta y te salpicará sí o requeteque-sí. Perdí mi ventana de oportunidad y ahí ha quedado, un vestigio original, que lleva en la casa desde su construcción. Cuando comencé a pintar y expandí el proyecto del cuarto de la buhardilla al resto, este cagadero tenía asignado el mismo color que el salón del trono, blanco grisáceo o RAL 9002, pero como ese color se cayó de la parrilla y del que usé en el salón del trono no me quedaba suficiente, opté por usar las sobras del RAL 9001 o blanco crema.

El baño es tan pequeño que la foto, a menos que use el ojo de pez de la cámara grande, era imposible con el telefonino, así que tenemos una vista parcial de la parte en la que trabajé. Lo primero que hice, como siempre, fue poner la cinta protegiendo el techo y los marcos de la puerta y en este caso, como tiene unos azulejos blancos de pesadilla con jabón que se te cae al suelo incluido, puse también cinta en la frontera entre esos azulejos horrendo y la pared. Quité la lámpara y ese espejo que fui obligado a instalar, ya que yo soy un creyente ferviente de la imagen interior de uno mismo y en mi casa hay una cantidad mínima de dos espejos, siendo este el segundo y puedo jurar y juro que no lo encontré más pequeño y de haberlo encontrado minúsculo, lo habría comprado, pero este pareció ser el límite inferior en cuanto a espejos de cierta cadena de tiendas del norte de Europa. La regadera quiso salir y tuvo que hacer malabarismos y subirse a la poceta del agua bendita, que eso es un lavamanos en el que si te intentas lavar las susodichas, serán más grandes que el dispositivo y acabará de manera dramática. Anteriormente este cagadero era blanco en su totalidad, así que ahora y gracias a la lámpars, se puede observar la diferencia entre el blanco de los azulejos y el crema de la pared sobre los mismos. El rollo de papel higiénico fácilmente lleva ahí dos años, ya que con el virus truscolán y podemita, se acabaron las visitas a la keli de los amigos y ellos eran los únicos que lo usaban, que yo hasta para echarme un pís subo al otro porque un error de tres centímetros apuntando a la zona en la que al salpicar el líquido no te alcanza y sales de ahí meado. Como nota anecdótica y absolutamente verídica como la vida misma, en su día le pregunté a uno de mis amigos holandeses como coño se tenía que mear ahí para no bañarte en orina y el chamo se metió en el baño, ya que él decía que lo hacía sin pensar, se echó un pís, salió y me explicó cuál era la zona segura, que no revelaré porque este tipo de conocimiento solo se pasa previo pago. Obviamente, este trabajo lo hice en secreto y mi vecino no se enteró que estaba currando en la planta baja sin esperarlo, que yo matizo porque acordamos que pintaríamos el salón juntos y el cagadero diminuto, que yo sepa, no forma parte del salón.

Continúa a El resto de la pintura crema para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental

Publicada el
Categorizado como Mi casa