La zona gris guijarro

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Hemos ido viendo los diferentes colores que han ido pintando las diferentes partes de mi keli, salvo por mi dormitorio que estoy muy contento con el color que tiene y no cambiará. Nos faltaba el conocido en los Países Bajos como woonkamer, literalmente, el cuarto para vivir, y que en las casas de este país es un espacio completamente abierto que suele tener la cocina, la zona para el comedor y el salón, todo, todo, todo, como un único espacio, enorme, en el que pasas la mayor parte del tiempo que no pasas en el catre. En mi keli, ese cuarto linda al norte con el ventanal gigantesco que da al jardín y al sur con el ventanal gigantesco que da a la calle. Esta habitación, la más grande de la casa, presentaba para el cambio de color varios retos. En su día, como las paredes tenían un papel de empapelar horrendo y deleznable, un maestrillo, que era además el suegro del Moreno y un señor fabuloso que murió de cáncer nada más retirarse por su miedo a los médicos y su capacidad para absorber el dolor, me ayudó a quitarlo y una vez el hormigón quedó al descubierto, también aparecieron todos los defectos de la pared. El hombre era un especialista en lo que aquí llaman spachtelputz y que no tengo ni puta idea de como traducir, pero que es similar a la pasta para alisar muros que usamos en el dormitorio de la buhardilla, pero no es lo mismo, ya que esto alisa la pared y crea una estructura lisa y rugosa, con lo que no, NO ES GOTELÉ, que eso son lagrimones de pintura, esto crea una pared con una estructura muy linda. Como el señor se murió, se quedó en blanco, ya que él la iba a pintar unos meses más tarde y yo nunca me puse a ello. En este frenesí por currarme toda la casa y siguiendo con la línea argumental, busqué en la tabla de colores RAL y encontré uno que me encantó, el RAL 7032, que en neerlandés lo llaman kiezelgrijs y en español es gris guijarro. Es un color con una fuerte concentración de amarillo en su interior y que dependiendo de la luz, se vuelve más gris o más verde, según el momento del día. Esta habitación, al ser la más grande, requería más pintura, o quizás no, pero al ir a la hiper-mega ferretería se lo comenté al vendedor y me dijo que sí, que tenía que comprar el doble de pintura para una sola mano porque la estructura de la pared mama pintura que no veas, así que compré un bote gigantesco. Antes de pintar y aunque ya lo había hecho hace años el maestrillo, volví a darle una capa de aislamiento a la pared para que no se beba la pintura de color. En este caso teníamos una zona fácil, una zona relativamente fácil y una zona complicada, siendo la primera la de la pared que va desde un lado de la casa al otro y en la que no hay obstáculos, la zona moderada es la pared frente a esa, en la que está la puerta de acceso al zaguán y la puerta de acceso al cuarto debajo de la escalera por si algún día me viene a visitar Harry chapaPotter y en la zona difícil teníamos las dos paredes con las ventanas porque tienen los radiadores, que no podíamos quitar y además las persianas de las ventanas, que valen una fortuna. Comenzamos en la zona fácil y la hicimos en cuarenta minutos, después seguimos con la zona moderada, que nos tomó algo más de tiempo y dejamos para después de comer las zonas difíciles, ya que aunque yo no almuerzo, mi vecino sí lo hace. Tras una investigación exhaustiva en el llutuve encontré como quitar y poner las persianas, así que las quitamos y con trucos ingeniosos pudimos pintar las escasas zonas alrededor de los dos radiadores que se ven.

En la foto vemos la pared pintada de gris gijarro a la izquierda, con la ventana que da al jardín al fondo. El foco de fotografía que aparece lo uso como lámpara en ocasiones y también para hacer fotos a la comida con el telefonino en invierno, ya que sé exáctamente la temperatura de la luz y así puedo editarlas mejor. Los visillos de la ventana me los hizo mi madre en su día y por supuesto, la regadera se puso delante del objetivo del teléfono para salir en la foto y aunque no se les ve, tanto las dos plantas de albahaca, la de tomillo y la de menta están en esa ventana, sobre el pollo que tiene la susodicha. Los reflejos de luz permiten apreciar un pelín la estructura de la pared de la izquierda. Como la habitación tiene una cantidad ingente de luz, solo por la tarde pude descubrir los lugares que tenían menos pintura, los marqué con cinta de papel para pintar y los retoqué al día siguiente y en la actualidad, ya no aparecen. La foto está hecha a media tarde, cuando la pared es más gris, anteriormente es más verdosa o amarilla y por la noche el gris sale con fuerza. A mi izquierda y fuera de plano está el ordenador que subirá al cuarto de la buhardilla y detrás de mi está la zona del salón y la ventana con la cabeza de caimán y la muñeca de vudú con sus alfileres que miran hacia la calle para avisar a mis vecinos que aquí no nos andamos con milongas. Notar que a la izquierda del visillo la pared parece mucho más obscura pero es el mismo color, solo que al tener menos luz, cambia.

Con este trabajo culminamos el proyecto para pintar las paredes y nos quedaba por delante el siguiente proyecto, pintar puertas y sus marcos, una obra dantesca y la que menos me apetecía, ya que las puertas requieren mucho lijado con papel de lija mojado y no me mola nada. Cualquiera que haya visto las fotos de la buhardilla y de sus nuevas ventanas, sabrá el color que usaré para puertas y marcos.

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El resto de la pintura crema

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Hubo otro lugar en el que tuve mis dudas sobre el color a elegir y finalmente opté por seguir aprovechando para gastar el excedente de pintura. En mi plan original, la planta baja, que es una mega habitación al estilo holandés en la que igual te tiras un peo, que haces una garbanzada o te la comes, que en las casas holandesas, la planta baja es siempre una especie de loft a ser posible con ventanas gigantes en cada lado y con una zona que en su propia lengua bárbara llaman woonkamer, que se puede traducir al español como truscoluña no es nación, que es una gran verdad o también como el cuarto pa’vivir, ya que ahí cocinas, comes, ves la tele y hasta maceras las bolas de mocos antes de sacártelas y si eres cerdo como alguno que yo me sé, te las jincas y hasta te relames de puro gusto. En mi idea de hace diez años que nunca llevé a cabo, quería pintar esta zona enorme con tres colores, con las paredes de las ventanas y la cocina de uno, la GRAN pared que recorre el ancho de la casa sin ningún obstáculo con otro y la pared frente a la susodicha y que tiene relieve y diferentes puertas, con un tercero. Ese plan nunca lo llevé a cabo, entre otras cosas, por gandulismo, que a mí, lo de pintar, siempre me ha estimulado la procrastinación y la pereza. En el NUEVO PLAN, el de este año, inicialmente elegí un único color para todas las paredes, simple y mucho más sencillo, que no es lo mismo andar poniendo cinta por un tubo en una pared para que no se manche con los colores de la otra a simplemente, tirar con el rodillo pa’lante. Cuando me sobró pintura de color RAL 9001 o blanco crema, decidí usarla en aquel cuarto sin ventana y un espejo que no debería tener porque nadie se tiene que mirar en esos portales malignos y también pintar la zona de la cocina, que en lugar es casi como una obra maestra porque son pequeños pedazos de pared con frecuentes obstáculos. La zona, en su color original era blanco, blanco, que no sé que número tiene. Lo primero que hice fue lo de siempre, poner cinta para proteger los laterales de los armarios de la cocina, de los azulejos y hasta del techo. Creo que esa fue la mayor inversión de tiempo. Después, fue cuestión de usar un rodillo mediano tirando a pequeño porque no había espacio para el grande.

En la foto vemos la zona con los pedazos de pared más grandes. Los azulejos son de color RAL 9001 o blanco crema solo que reflejan tanto la luz que algún acarajotao que no mentaré se ha pensado que el color era blanco. En la foto la regadera trepó a la cocina cuando me vio que iba a tomarla y se plantó allí, justo delante del calentador de agua y al lado del bote de chochos. Por detrás mi máquina amasadora, a la que le he dado un uso increíble durante los casi diez años que lleva conmigo y que espero que le queden al menos veinte años más, que al no tener nada electrónico esa máquina no tiene la enfermedad esa de la obsolescencia programada. En los azulejos se pueden ver algunos de los enchufes disponibles en esa zona, para mí la más importante de la casa y en la que no quise quedarme corto. También vemos algo que fue muy polémico en su día y que hasta el día de hoy, no he conocido a nadie que esté de acuerdo con la solución que yo elegí y hasta el día de hoy puedo confirmar y confirmo que me la sudan esas opiniones divergentes. La empresa que instaló la cocina me ofreció la posibilidad de comprar una estructura para cubrir el tubo metálico que sale del sorbe-olores. Yo no quise. Me fascina el aspecto industrial que le da al lugar y como es mi cocina, en mi keli, así se quedó. Es siempre un placer ver como se tuercen las caras de algunos cuando vienen de visita por primera vez y lo ven y hasta algunos han osado romper el sagrado silencio y han intentado objetar pero vamos, cuando les señalo a su pareja, cónyuge, arrejuntado o lo que sea y les pregunto ¿y tú te casaste/arrejuntaste con eso que parece sacado del planeta de los Orcos? y ya se muerden la lengua procurando no envenenarse y no dicen nada más.

Ya la única zona que queda por pintar es el resto de esta habitación gigante, en un color que aún está por determinar pero que ya adelanto que no será ni blanco, ni negro, sino algo en el camino de uno a otro.

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Crema en donde la luz del sol nunca llega

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Una de las pocas cosas que haría de manera diferente ahora a como lo hice en su día con mi keli, es el cagadero de la planta baja. Cuando compré la casa, sabía que iba a cambiar el baño principal, pero nunca le di mayor importancia a este retrete en estancia sin ventana de un metro cuadrado y ni pregunté en la empresa a la que contraté para hacer el otro baño por un presupuesto para este. Ese fue un error garrafal porque cuando años más tarde intenté encontrar a una compañía que lo hiciera, ninguna quiere un trabajo tan pequeño y lo que hacen es que cuando pides presupuesto, te dan uno que está por las nubes, con lo que ahí ha quedado, obsoleto y con un retrete de 1984 que es un clásico alemán y holandés, un retrete del revés, en el que en la taza, en la parte delantera está el agujero por el que se marcha la mielda cuando bajas la cisterna y por detrás de la misma hay una meseta plana, que hace que cuando meas, si no conoces la zona a la que tienes que apuntar, te salpicará todo y saldrás del baño meado, pero si osas echar el jiñote, como estés en un día de tronco grande y hermoso, puede suceder y ha sucedido que cuando has soltado veintipico centímetros de ese tronco, llega hasta la meseta, se queda verticalmente y lo que consigues es literalmente convertirte en un árbol y la única manera de salir de ese entuerto es o alzándote y seguir soltando lastre, o trincar el esfínter y cortar por el tronco, que después caerá derribado en esa meseta y te salpicará sí o requeteque-sí. Perdí mi ventana de oportunidad y ahí ha quedado, un vestigio original, que lleva en la casa desde su construcción. Cuando comencé a pintar y expandí el proyecto del cuarto de la buhardilla al resto, este cagadero tenía asignado el mismo color que el salón del trono, blanco grisáceo o RAL 9002, pero como ese color se cayó de la parrilla y del que usé en el salón del trono no me quedaba suficiente, opté por usar las sobras del RAL 9001 o blanco crema.

El baño es tan pequeño que la foto, a menos que use el ojo de pez de la cámara grande, era imposible con el telefonino, así que tenemos una vista parcial de la parte en la que trabajé. Lo primero que hice, como siempre, fue poner la cinta protegiendo el techo y los marcos de la puerta y en este caso, como tiene unos azulejos blancos de pesadilla con jabón que se te cae al suelo incluido, puse también cinta en la frontera entre esos azulejos horrendo y la pared. Quité la lámpara y ese espejo que fui obligado a instalar, ya que yo soy un creyente ferviente de la imagen interior de uno mismo y en mi casa hay una cantidad mínima de dos espejos, siendo este el segundo y puedo jurar y juro que no lo encontré más pequeño y de haberlo encontrado minúsculo, lo habría comprado, pero este pareció ser el límite inferior en cuanto a espejos de cierta cadena de tiendas del norte de Europa. La regadera quiso salir y tuvo que hacer malabarismos y subirse a la poceta del agua bendita, que eso es un lavamanos en el que si te intentas lavar las susodichas, serán más grandes que el dispositivo y acabará de manera dramática. Anteriormente este cagadero era blanco en su totalidad, así que ahora y gracias a la lámpars, se puede observar la diferencia entre el blanco de los azulejos y el crema de la pared sobre los mismos. El rollo de papel higiénico fácilmente lleva ahí dos años, ya que con el virus truscolán y podemita, se acabaron las visitas a la keli de los amigos y ellos eran los únicos que lo usaban, que yo hasta para echarme un pís subo al otro porque un error de tres centímetros apuntando a la zona en la que al salpicar el líquido no te alcanza y sales de ahí meado. Como nota anecdótica y absolutamente verídica como la vida misma, en su día le pregunté a uno de mis amigos holandeses como coño se tenía que mear ahí para no bañarte en orina y el chamo se metió en el baño, ya que él decía que lo hacía sin pensar, se echó un pís, salió y me explicó cuál era la zona segura, que no revelaré porque este tipo de conocimiento solo se pasa previo pago. Obviamente, este trabajo lo hice en secreto y mi vecino no se enteró que estaba currando en la planta baja sin esperarlo, que yo matizo porque acordamos que pintaríamos el salón juntos y el cagadero diminuto, que yo sepa, no forma parte del salón.

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Una entrada en gris seda

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Nos habíamos quedado que pintamos la escalera pero no seguimos hacia la entrada, ya que la deserción de mi vecino incrementó mi carga de trabajo. Al día siguiente, que era sábado, ya había ido a correr, ya me había duchado, tenía en mi tripote mi sagrado chocolate con Churros y aunque inicialmente pensé no dar un palo al agua, finalmente decidí ponerme manos a la obra y acabar con ese nuevo segmento. Esto era más de lo mismo ya que continuaba con el GRIS SEDA o RAL 7044 si quieres ser más científico. En este tramo, el mayor coñazo era poner cinta a tanta puerta, ya que en un espacio minúsculo tenemos la puerta de los contadores que está fuera de plano a la izquierda, la puerta del cagadorrio inferior, la puerta de entrada y detrás de mi la puerta de acceso al salón / comedor/ cocina o lo que en los Países Bajos llaman el woonkamer, el cuarto en el que se vive. Además de todas las puertas, también tenía que pintar alrededor del radiador que está a la entrada y puedo confirmar y confirmo que eso fue también un coñazo. Puse toda la cina, cubrí el suelo y me puse manos a la obra. De no ser por el radiador y por las tuberías que le traen y se llevan el agüita caliente y fría, podría haber acabado muchísimo antes.

Pese a que el color es el mismo gris, aquí, con la luz entrando por el ventanuco de la puerta, que da hacia el sur y que en esta época del año recibe ingentes cantidades de luz solar, el color gris de las paredes parece más bien otro color totalmente diferente del que vimos hace unos días. En este caso, hasta la regadera es que parece una prima segunda de la que hemos visto en todas las otras fotos. Mi vecino tiene un trauma porque en la ranura del buzón no he puesto una cubierta de seguridad para que no intenten abrir la puerta desde afuera y eso, pese a que le he explicado por activa, por requete-activa y por aúnmás-activa, que esa puerta siempre está cerrada con llave y el que meta un gancho para intentar abrirla se llevará el disgusto del milenio. Un detalle oculto y desconocido que desvelamos aquí en primicia se esconde debajo de la alfombra de la entrada, esa marrón mierda-de-la-buena. Debajo de la susodicha hay una losa o quizás debería llamarla baldosa que al quitarla, proporciona acceso al hueco enorme que hay debajo de la keli, que en este país las casas están construidas siempre con un espacio por debajo de ellas, sobre todo por la humedad y porque el suelo es de arena de playa de podemitas y truscolanes, o sea, arena de la peor. Una ventaja de tener ese hueco es que si hay que cambiar las cañerías de la keli (que yo ya hice hace una década), el acceso es fácil y aparte de trabajar recostado, es perfectamente factible. Volviendo a la losa o baldosa, es de asbesto o amianto, cierto material innombrable y con mala fama que hasta aparece en las escrituras de la keli, siendo la otra mención la de una plancha que aisla una de las columnas de madera del tejado de la chimenea para tomar y soltar el aire del calentador combinado. Hasta hace unos años, retirar ambas atrocidades costaba mil leuros o más, pero ahora informas al ayuntamiento, te mandan a un experto en pandemias y otras cosas que evalúa el trabajo, te regalan tu kit de currante con amianto, con traje espacial y bolsas espaciales, retiras el material usando el uniforme espacial, lo guardas en las bolsas espaciales, lo llevas al punto de recogida de residuos más cercano y no te vale un leuro. Tengo que solicitar que venga el experto para hacerlo, sobre todo con el otro lugar, el del calentador, porque que la baldosa o losa esa tenga amianto en su parte inferior, me la S-U-D-A, ya que es la parte inferior y está totalmente cubierta por una alfombra que desde que llegué a esta casa, solo se ha quitado una vez y fue cuando el julay entró a cambiar las cañerías. Decir también que cuando mencionamos el concepto de cerrar la puerta con llave, en este caso específico requiere darle cuatro vueltas completas, que esta cerradura de seguridad te aburre cuando la quieres cerrar y supongo que por eso mucha gente no usa el cerrojo y les roban. Yo como entro y salgo de mi keli por la puerta del jardín, no tengo ese problema y la puerta está siempre cerrada con llave.

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