Como me procrastino

Por alguna razón que debe estar muy oculta en mi subconsciente y aún no he conseguido encontrarla, lo de hacer la declaración de la renta, aquí en los Países Bajos, es una de las cosas que más se me atragantan y me procrastino hasta el infinito y tres metros más allá, retrasando la cita una y otra y otra vez. En los Países Bajos, el periodo para hacer la Declaración de la Renta va de marzo a abril y si lo haces en el primer mes y te sale negativa, te garantizan que te devuelven el dinero antes de julio. Como yo no la he hecho nunca en ese mes, no tengo ni idea de si será cierto. Lo mío es más bien de finales de abril y en algunos años de agosto, ya que se puede pedir un aplazo que normalmente te conceden inmediatamente y con el mismo creo que tienes hasta septiembre para hacerla. Lo que menos entiendo, de ese pánico cerval a hacer la declaración de la renta, es que en realidad está toda hecha, yo lo único que hago es entrar en la página de la hacienda holandesa, conocida como belastingdienst y allí me la encuentro y voy sección tras sección confirmando los datos y como mucho tengo que modificar tres o cuatro campos. Me toma un rato porque incluso aquellos que tienen correctos, como la nómina o los datos proporcionados por mi banco holandés, los busco en las güés de los respectivos y los compruebo, ya que cualquier error que ellos pueden haber cometido es culpa tuya si lo aceptas. Después cojo la información de España y la añado, ya que los bancos españoles informan al gobierno de Holanda que tengo cuentas allí pero no les informan de las cantidades, quizás por la diferencia fiscal entre los países, que en Holanda la información bancaria para la renta del año 2020 está referida al uno de enero del 2020, es decir, al año anterior.

Este año he batido mi récord y este mediodía abrí la página de hacienda, entré con todas las medidas de seguridad que tienen, que son muchas, fui por la lista, comparando los datos que yo tenía en documentos con los que ellos tenían, confirmándolo casi todo y finalmente, aceptando el resultado, firmando digitalmente y en un momento mágico, enviándola, con lo que el mal trago que tanto procrastino ya ha pasado y ahora tengo un año para la ignorancia. En algún momento de los próximos meses me llegará por correo un sobre azul en el que me dirán (por correo) que mi declaración pasa a ser final y en los siguientes días se procederá a devolver el dinero extra pagado. Más tarde, en febrero, me llegará otro sobre azul avisándome que la información para la nueva declaración estará disponible desde el uno de marzo en su güé.

Está claro que el Gran Hermano nos vigila y lo sabe todo, todo, todo, de nosotros. No se les escapa nada. Es increíble la cantidad de información que los bancos y las empresas suministran a hacienda sobre nosotros y como en los Países Bajos, la almacenan, la mezclan, la comparan y después te ordeñan cual vaca para sacar todo lo que se pueda de ti.

Lo más complicado fue hacer la primera, diez años después de llegar a los Países Bajos porque los diez primeros años me la hicieron. Una vez la hice, a partir de ahí fue todo un copiar y pegar en el programa que teníamos en un pasado lejano y después, cuando llegaron los gloriosos tiempos de la güé, revisar y aceptar.

Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. Desgraciadamente, hace la tira que ni declaro, concretamente desde que estoy jubilado, ya que no gano lo suficiente como para tener que declarar 🙁
    Salud

  2. En Holanda el mínimo para no declarar creo que está en unos cientos de leuros y si tienes algo de dinero en el banco o una keli, ya tienes que hacerlo.

  3. El problema este año aquí van a ser los dos pagadores, si estuviste en ERTE, en el paro, o si fuiste haciendo chapucillas, aunque el total ingresado sea una puta mierda, te toca pagar.

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