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Desde Puerto Princesa a Cebu

El relato comenzó en El comienzo de otro gran viaje

El día de hoy es de esos de transición que se pierden porque no me quiero arriesgar a que las cosas salgan mal. En teoría, si el vuelo salía en hora, tenía tiempo suficiente de desplazarme al muelle y tomar un ferry rápido para Bohol, que era mi destino, pero si la cosa sale mal, te encuentras sin ferry y sin hotel y como por aquí, con tifones, tormentas y movidas similares, la puntualidad aérea escasea, opté por detenerme un día en Cebu y aunque no hacía nada, igual me relajaba. 

Me levanté temprano, cuatro horas antes de la hora Virtuditas pero no fui a desayunar mi tocilog hasta cerca de las ocho y media. El tocilog es la aquí conocida como longanissa, salchicha de cerdo pero más bien tirando a chorizo, sabrosona y que te sirven con un huevo frito y arroz blanco, el cual todos los días lo pido frito y me lo traen hervido. Después de eso, me retiré a mis aposentos para planear un poco mis siguientes movimientos o al menos los tres siguientes días. Al contrario que en mis viajes por otros países, en los que conocía gente, compartía vivencias y mi brújula oscilaba según lo que me decían, en las Filipinas la mayor parte de la gente que me he cruzado son hombres casados con hembras locales que vienen cada dos años a ver a la familia de ellas y de paso tienen una semana o así en algún lugar de vacaciones del país. No he visto mochileros como en Tailandia o en Malasia y los pocos con los que he hablado, acababan de llegar al país y tampoco tenían idea de lo que querían hacer. Por eso estoy más o menos improvisando de oído. Mi ángel de la guarda es fabuloso y me quitó de la cabeza la idea de irme por Luzón la primera semana, lugar en el que ha pasado durante ese tipo un tifón. Ahora, saltaré a Bohol, aunque me quedo en una isla pequeña a la que está unida por un puente llamada Tagbilaran durante tres días y si me gusta, igual lo estiro algún día más. Tras ese destino, aún no sé si saltaré a Siquijor y me quedo allí unos días o voy a Oslob, me baño con los tiburones ballena y después me marcho unos días al norte de Cebu, a las islas Camotes. Una tercera posibilidad es ir a Moalboal. Lo que es seguro es que me quiero quedar relativamente cerca de Cebu para volar desde allí a Caticlan, que está pegadito a Boracay, en donde quiero pasar los últimos tres o cuatro días. Mi regreso será desde Kalibo, aeropuerto que también está cerca de Boracay

Regresando al relato de hoy, busqué y encontré el hotel en Bohol (paso de referirme al lugar como Tagbilaran) y para cuando acabé, ya era hora de ducharme, vestirme, empaquetar y que me llevaran al aeropuerto. El recinto para acceder a aviones de Puerto Princesa es la viva imagen del caos en este país. En la puerta un poli quería ver mi billete, el cual no tengo porque lo compré por Internet, así que le enseñé el correo. Después has de pasar un primer control de seguridad y ponerte en la cola para facturar. Como solo llevo equipaje de mano y según la página de la aerolínea son siete kilos, me colgué la cámara al hombro y saqué el iPad y con eso estaba en seis kilos y pico. Me lo podía haber ahorrado, al colega no le interesaba para nada y me dio la tarjeta de embarque. 

Fui a entrar en la zona segura y me dijeron que podía llevar mi botella de medio litro de agua, que no tenía que sacar los líquidos o cualquier otra cosa de la mochila. Igualito que en Europa. Después me senté en una enorme sala de espera en la que todos los vuelos siguientes salían desde la pueta 1, la asignada a Cebu Pacific y Tigerair. Mi vuelo era con la segunda. Como no hay paneles informativos, en un momento determinado alguien pone un cartel en un tablero anunciando el embarque y la gente corre, le da la tarjeta y entra. Una media hora antes de la hora prevista para el embarque, anunciaron el de mi vuelo y en lugar de un avión de Tigerair era uno de Cebu Pacific. Salimos media hora antes de la hora prevista, como que les da igual el ir con retraso o adelantados. El vuelo es de una hora de duración y transcurrió sin incidencias. Al aterrizar, nos llevaron en guaguas a la terminal, que estaba cien metros más adelante, pasé por la sala de recogida de equipaje y pregunté en información en donde estaba la parada de taxis. La beba Ascanio me dijo que tenía que salir por la puerta a su derecha, cruzar la carretera, subir las escaleras, girar a la derecha y avanzar hasta que los viera. Todo eso cuando me fijo que hay un cartel enorme que dice que los taxis están a la izquierda. Fui al mostrador, pedí uno y la siguiente media hora la pasé en un atasco, algo típico del tráfico en las carreteras filipinas. Elegí el West Gorodor Hotel porque está en una zona tranquila de la ciudad, con un mega-centro comercial y porque son medio ecológicos y digo medio porque en las habitaciones hay aire acondicionado pero no en las zonas comunes. 

Después me fui a dar un garbeo por el centro comercial para comprobar que las mismas tiendas que hay en Europa están aquí y después fui a cenar al restaurante Zubuchon, en donde me puse tibio con lechón cocinado al estilo de Cebu, con su piel crujiente y todo. Esta gente adquirió lo mejorcito de la comida española y lo han mantenido. Tras el empacho de cerdo, regresé al hotel. En este ciudad, las calles se ven un poco más inseguras, como en Manila. También, la cantidad de contaminación en las calles es brutal. Respiras humo de coches. 

El relato continúa en Llegando a la playa de Alona

Por sulaco

Maximus Julayus

Una respuesta a «Desde Puerto Princesa a Cebu»

Bueno, lo que hay que celebrar es que un dia mas estás intacto y con salud además de habértelo pasado bien, de momento no se puede pedir mas 🙂
Salud

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