El jilguero – The Goldfinch

Yo ya lo he dicho en multitud de ocasiones, la literatura y el cine son géneros distintos y el transvase de uno a otro es muy complicado, sobre todo cuando tienes un libro con una cantidad ingente de información y la película tiene que contar más o menos lo mismo en dos horas. Todos recordamos como algunos se rasgaban las vestiduras con las pelis de la saga de chapaPotter porque en cada película se quedaban atrás mil millones de cosas y así ha sido con todo el cine salvo con la mierda patética y deleznable del Hobbit del infame Tolkien y el aún más infame director Peter Jackson, que hizo tres películas de tres horas a partir de un libro que se lee en una sola jiñada si estás estreñido y que además el libro no contaba nada. Bueno, este no es el caso pero sirve para contar lo que está por venir. La película que voy a comentar se titula The Goldfinch y en España se estrenó hace una semana con el título de El jilguero.

Un julay acarajotado está todo el puto día abrazado a un trapo sucio

Un chamo pre-adolescente está de cuerpo presente con su madre en un museo en el que ponen una bomba, la vieja la palma y él cuando salió de allí robó un cuadro pequeñito porque se lo dijo un viejo que estaba muriendo. A partir de aquí su vida será un tejemaneje que no veas, primero porque su padre se lo lleva a las Vegas en donde vive con su putita, después el chiquillo regresa a Nueva York ilegalmente pero como no habla mexicano, nadie le dice nada y acaba viviendo con un viejillo negro que no le hace tocamientos como los que le haría cualquier curilla. Finalmente el chaval se convierte en un adulto traumatizado y que se quiere chingar a una pava que lo ningunea, que está prometido con otra que le está haciendo un Vitorino, él es un estafador de antigüedades y un jacoso que no veas.

Si has leído la descripción, ya te habrás imaginado que con tanta substancia, esto era más bien algo para hacer como una serie de ocho capítulos por lo menos, quizás de AntenaTriste con la música esa empalagosa que ellos le ponen a sus series. Si no has leído el libro, hay tal cantidad de información que se te escapa y si lo has leído, hay tal cantidad de omisiones, que resultaba muy difícil equilibrar ambos mundos y definitivamente, no creo que lo hayan conseguido al menos para la gente que no conoce de antemano la historia. Está bien contada pero nos llevan a una velocidad vertiginosa que no te permite disfrutar de muchas de las cosas que hacían del libro una joya. De los actores, me quedo con el niño de mayor, con Ansel Elgort, que está fabuloso y particularmente en la historia que acontece en Ámsterdam. El problema es que también tenemos al otro, al que hace de su yo joven y por más que lo intentaron, ambos actores trabajan de manera distinta y al tener su historia tan seguida, eso se nota. Con el amigo ucraniano del chiquillo se nota aún más, ya que en la versión de niño le saca una cabeza y en la de adulto se quedó como un retaco y es una cabeza y media más bajo. Trataron de explicar lo que hace el arte inmortal pero en ese punto fallaron completamente, si uno lo lee lo aprecia mucho más que en unos pocos minutos y mal contado. La película entretiene y particularmente me gustó, pero creo que se quedó a falta de un último hervor.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, esto te puede provocar una reacción alérgica dantesca. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, se supone que la hicieron para ti, pero no la remataron.

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