Está meridianamente claro que cierto orangután naranja está demostrando ser el peor presidente de la historia y el principal enemigo del mundo, así que el viaje para el que me compré el billete en noviembre del año pasado ha estado en el candelabro hasta el domingo de esta semana, momento en el que concreté los planes, aunque aún le quedan días al mono ese para joderlo todo, que a ver si alguno de los que lo están intentando lo consigue de una puta vez y lo mandan con billete directo al infierno truscolán del que nunca debió haber salido. Por las movidas que hay, he cambiado totalmente el orden de las estancias en las Maldivas. En mi plan original, la primera semana me quedaba en Guraidhoo y la segunda semana bajaba a Addu, el atolón más al sur de las Maldivas, a más de quinientos kilómetros de la capital, que es en donde aterrizo y setenta y un kilómetros por debajo del ecuador, con lo que técnicamente estaré cabeza abajo. Con el cambio de planes, llego al aeropuerto de Malé y tres horas más tarde pillo otro avión para Addu y estaré allí la primera semana y después regreso a la capital, me bajo a Guraidhoo y paso el resto del tiempo allí con toda la gente que ya conozco. En el plan hay un par de momentos super-hiper-mega críticos, que se pueden ver en el vídeo creado por cierto programa con los saltos que voy a dar. Desde los Países Bajos saltaré a Abu Dabi y estaré allí dos horas y eso está a ciento veinte metros del estrecho ese de Roñús que no se cansan de nombrar todos los días. Desde allí salto a las Maldivas, así que durante esas dos horas, estaré prácticamente en la zona cero de todos los dramas. En el regreso sucede algo parecido, estaré de nuevo a centímetros del drama. Como curiosidad, decir que el aeropuerto del sur, que se llaman GAN, es el punto más al sur de las Maldivas y ese aeropuerto lo construyó la Royal Navy y estuvo en uso por la Fuerza Aérea del Reino Unido hasta el año 1976. Otra curiosidad es que cuatro de las islas están unidas por puentes con una carretera de diecisiete kilómetros que es la más larga, quizás larguísima de las Maldivas. Yo me quedaré en la tercera isla, contando desde GAN, que es la del aeropuerto, una que se llama Maradhoo
Una respuesta a “El viaje de mayo”
Bueno, supongo que habrás negociado con tu angel particular un extra de protección. Yo por mi parte deseo que el Orangután naranja deje de hacer el gilipollas y puedas tener unas vacaciones superpositivas, a pesar de cargarte de videos al baño Maria… 🙂
Salud