En corps – Encore


Después de los dos últimos pallufos gabachos que me jinqué, la verdad que me lo tri-pensé antes de reservar mi entrada para la película que voy a comentar porque no estaba seguro de poder sobrevivir a otro pallufo francés. Por suerte, la película era la última del día, con lo que en el peor escenario, activaba el modo sueño y me echaba una siesta en el cine, algo que finalmente no me hizo falta. Como casi siempre, no había visto el trailer anteriormente o no le había prestado atención si lo dieron, que yo en esos minutos suelo ponerme a hacer ejercicios con el Duolingo y no miro hacia la pantalla. La película tiene el título en francés de En corps, aunque en Holanda se estrenó como Encore y en España no parece que vayan a estrenarla, pese a tener ya claro que el título sería truscoluña no es nación.

Una julay se escoña la pezuña y acaba de camarera con derecho a propinazos de chimpún.

Una pava es bailarina y la número uno de su obra o algo así y en una función descubre que el novio, que también es bailarín y al parecer no es julandrón (que eso ya pone la peli en el rango de las de ciencia ficción), se la está pegando con otra pava de la obra y se emputa que no veas y termina escoñándose la pezuña en la escena final. En el hospital le dicen que con veintiséis tacos es una vieja de mielda y que jamás volverá a bailar danza. Una amiga le consigue un trabajo en el furgón de comida de su macho, que sirve de restaurante dos semanas en una keli en la campiña y allí conocerá a un grupo de danza moderna, se encoñará de uno de ellos y hasta volverá a bailar, pero la danza moderna esa, que es como pisar la uva, pero con mucho mariconeo fino. O algo así.

Mira que me esperaba poquísimo de la peli y quizás por eso no llegó a decepcionarme. Es una historia de superación de una pava que lo único que sabe hacer, es lo que no puede hacer y que no ve como puede continuar su vida sin el amor a su laburo. Mientras gana pasta haciendo de ayudante de cocina y camarera en el campo, en una finca enorme a la que van grupos artísticos a practicar, se empieza a mezclar con una peña de danza moderna y finalmente acaba enganchada como una perra en celo al asunto, ya que esos no se ponen sobre las puntas de las pezuñas y no hacen las cosas que ella ya no puede hacer por su lesión. Además en la compañía hay un pavo que la ronda y que hasta se la empeta y le da una nueva ilusión para vivir, que ella echaba de menos los roces bajunos de los pelos de los güevos de bailarín. Además, como que mejora la relación con su padre, que se llevaba fatal. La historia está bien llevada, es bastante positiva y todo el mundo lo hace muy bien. Tiene las franchutadas habituales del cine francés pero nada que te ponga los pelos de punta. La peli entretiene y no cansa con las escenas de danza moderna, que las de clásica se acaban muy pronto.

Esto puede provocar la muerte espiritual de cualquier miembro del Clan de los Orcos que la vea y definitivamente, no tiene el pedigrí que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta. Está bien, pero nada más.


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