Hummingbird

Cuando ponen en cartelera una película del Jason Statham, es como ir a comulgar porque sabes que de lo que se trata es de hostias, las que va a recibir alguien seguramente muy merecidas. Este hombre tiene una capacidad para repartir candela de la buena inagotable y al mismo tiempo parece mucho más humano que otros de los que pululan en el género y que están más dopados que un ciclista de los que corren el Tour. Por eso, cuando leí en IMDb que su nueva película era un trama supuse que a alguien se le fue el dedo tecleando géneros y puso el que no era ya que es algo impensable. Parece que me equivoqué. La película se llama Hummingbird y no tiene fecha de estreno en España. De molestarse en traducir el título, lo lógico sería que eligieran entre picaflores, colibríes, pájaros mosca o ermitaños y lo más probable es que el título acabe siendo Este casoplón es una ruina.

Un julay más agresivo que un tertuliano de telajinco acaba trabajando de matón para el chino kudeiro

Un chamo que al parecer está huyendo de un tribunal marcial militar y que es de las fuerzas especiales esas que hacen de todo sobrevive como mendigo en Londres. Cuando por casualidad acaba en la casa de un julandro que está en Nueva York por seis meses, aprovecha la oportunidad para hacerse pasar por el otro y tratar de rehacer su vida, todo eso mientras le susurra guarrerías sexuales a una monjilla que reparte comida a los pobres y que está como para endiñársela hasta los pelos de los güevos.

Esto es un drama. Tiene algo de acción y violencia pero fundamentalmente, la base es dramática. Lo más alucinante es que Jason Statham, pese a la falta de muchos músculos faciales es capaz de recomponer su cara para mostrar emociones y lo que podía ser un desastre del copón acaba como una interesante película de redención de un hombre que ha sido desde siempre un juguete de los demás por su violencia y la caída en el pecado de una chama que se metió a monja y que empieza a creer que a lo mejor lo que debería hacer es meterse otras cosas por los bajos, que eso sí que son momentos divinos. Cuando el chamo comienza una venganza masiva por la muerte de una chica con la que se encariñó, ni la monja lo podrá calmar.

La película flaquea como siempre en algunas de las tramas secundarias. Pese al tono de cine negro, tiene momentos en los que descarrila y entra en una pausa de minutos perdidos para incrementar el metraje. Por suerte, siempre salen de esos baches y recuperan el ritmo. La monja es una desconocida Agata Buzek que parece un descubrimiento interesante.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos y vas al cine pensando que es otra peli del Statham, el disgusto será épico. Este es cine que queda fuera del alcance de seres tan básicos. Puede resultar interesante para los GafaPasta y para aquellos a los que les guste el cine negro.

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Por sulaco

Maximus Julayus

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