Kill Your Darlings

Por más que me guste un buen drama, hay algunos que una vez visto el trailer no me llaman la atención. Casi siempre es porque se corrompe la esencia del género añadiendo cucharones de otros, como puede ser la intriga, el romance o el suspense y al diluir la parte dramática, a mis ojos pierde interés. Como al final lo que cuenta es sacarle el mayor provecho a mi abono mensual de cine, si tengo que ir un sábado por la mañana a ver una de estas películas, pues voy, aunque solo seamos dos personas en el cine. En este caso se trata de Kill Your Darlings y por lo que yo se, no tienen intención alguna de estrenarla en España, siendo ésta una película que hasta ahora ha estado saltando entre festivales de cine y visto que en España la gente es más básica que Pín y Pón.

El julay de Harry ChapaPotter viaja a truscoluña a que lo enseñen a culiar, algo que allí se les da muy bien

Un joven algo rarito va a la universidad en Nueva York. Desde el comienzo se siente fascinado por un chamo que parece estar de vuelta de todo y al que le va el artisteo. Cuando se junta con ese y con otros, el julandrón que llevaba dentro se le sale para afuera y junto con los otros, a ratos les da por la poesía y a ratos por la rebeldía o quizás sea lo mismo visto desde distintos ángulos.

Lo que más me sorprendió de esta película es descubrir (nuevamente) que Daniel Radcliffe sabe actuar y que no se limita a ser el pobre Harry ChapaPotter, que por culpa de una malvada escritora acabó con la hermana pelleja de su mejor amigo en lugar de empalando hasta tocarle las amígdalas a la sabelotodo de Hermione. El chaval lleva el peso de gran parte de la película y lo hace muy bien, lo cual no puedo decir de Dane DeHaan, el cual parece perdido en su papel. En todas las escenas que tienen juntos se nota que este chaval aún necesita un hervor. El guión es algo complicado y da saltos que hacen que si te despistas pierdas el hilo pero el relato de lo que cuentan es lo suficientemente interesante para que no ocurra. Asistimos al nacimiento de un gran movimiento de poesía en los Estados Unidos que estaban a punto de acabar la Segunda Guerra Mundial y descubrimos que tras esos artistas hay seres obscuros y torturados que son capaces de dar lo peor de sí mismos.

Este no es el típico cine para los miembros del Clan de los Orcos y dudo que ninguno de ellos vaya a un cine a verla. Por otra parte, es una de esas películas que se la ponen morcillona de puro gusto a los sub-intelectuales de GafaPasta, aunque no sé por qué me da que no les va a terminar de gustar. Para los demás, es cine, rarito, pero cine.

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Por sulaco

Maximus Julayus

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