La falta de semana Santa


Lo peor de laburar esta semana es que aquí en los Países Bajos solo es fiesta el lunes de Pascua y de repente, el jueves, desaparecen los españoles y el viernes, casi todo el resto de Europa y nos quedamos solo nosotros en la chamba, salvando el trimestre y el cierre del año fiscal, que el último día de marzo es este domingo. Lo mejor es que el lunes muchos volverán a la chamba y empezarán a mandarnos marrones y se los tendrán que tragar porque hasta el martes no nos reincorporamos. Lo único en lo que todos estamos de acuerdo es que esta primavera cada vez parece más el invierno que no tuvimos, que el frío no acaba, los manzanos y los cerezos corren el riesgo de perder las flores y las frutas porque estamos al borde de heladas nocturnas y durante el día, a veces, llegamos a los trece grados.

Como seguimos en los preámbulos de la reorganización mundial, ya se empiezan a notar los efectos, con gente que se marcha voluntariamente, a otros que no les renuevan y otros que como sucedía en mi chamba anterior, dejan de laburar porque asumen que los van a echar y lo que hacen es ir a la oficina y no dar un puto palo al agua. Tenemos una india que está en ese modo y creo que hasta la señora búlgara que limpia el baño sabe que es una güevona, porque no hay un alma en la fábrica que no esté teniendo que parchear las cosas que ella no hace. Mientras tanto, al único de su departamento que curraba como un venado no le renovaron el contrato. En mi equipo, hay dos alemanas que se jubilan este año y yo tengo clarísimo que me caerá a mí su trabajo, mi jefe todavía vive en los mundos de Yupi y se cree que podrá contratar a otra gente.

El terrorista-musulmán turco vive en una angustia permanente porque nos insultó a todos diciendo que nuestras manos estaban manchadas de sangre y sabe que yo se lo recuerdo a todo el mundo, al menos tres veces cada vez que voy a la oficina para que cuando tengan que hacer la lista, tengan claras sus preferencias y en particular me encanta ese tema de conversación con los colegas de recursos humanos e inhumanos y no me falta oportunidad para pedirles que vayan al baño a lavarse las manos para que se les quite la sangre de una vez. Los otros turcos lo ven como un apestado y lo evitan y cuando están entre cristianos, lo desuellan vivo, que si reparto piedras, ellos empiezan antes de que yo haga la cuenta atrás para ganar puntos con los demás.

Visto el rechazo, se ha hecho el amiguísimo de una, solo que no parece saber o darse cuenta que esa tiene contrato temporal hasta septiembre y que no es que esté con un pie fuera de la empresa, está con los dos pies fuera, no hay posibilidad alguna de que se pueda quedar en la compañía y que en su lugar echen a un empleado fijo, ni siquiera por ser portadora de chumino. La ley laboral es la ley laboral.


3 respuestas a “La falta de semana Santa”

  1. Genín, te fijas que ya habla de los españoles como si no fuera nada con él la cosa? luego viene a por jamón y solecito…

  2. Virtu, es puro cuento, estos africanos son mas españoles que nosotros del norte… 🙂
    Salud

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