La segunda rampa


Lo de hoy responde a una pregunta que nos hemos hecho todos en algún momento. Allá por febrero del año 2020, antes del comienzo de la pandemia podemita, suciolista y truscolana, cuando oíamos hablar de una plaga jalal que estaba azotando ciertos lugares del mundo y que al parecer la había creado un truscolán, mi vecino me hizo La rampa, o el drempelhulp, si usamos la nomenclatura local bárbara y ya se dijo en aquella época que aquello era …

Una pequeña rampa para la humanidad …

… y una gran rampa para el julay del Elegido

Pues ahora sabemos cuánto duran esas cosas porque desde hace cosa de un mes la mentada rampa se estaba descomponiendo a marchas forzadas; la madera como que llegó a su punto y final y, con el peso de las bicicletas, sobre todo los veinticinco kilos de la eléctrica, dijo que ya no daba más de sí y colapsó. Yo no dije nada, pero mi vecino, en alguno de los días que viene a mi keli, lo notó y el martes, al volver de la chamba, ya vi que las ruinas de mi rampa habían desaparecido por completo. Ayer miércoles, día en que normalmente laboro desde mi keli, me fui a la oficina, algo excepcional y cuando regresé de la chamba, me encontré con una nueva rampa, la segunda:

Esta parece estar hecha de algún otro tipo de material que igual dura más, aunque eso se verá con el uso. También lo podemos ver como que éste es el pago porque gracias a mi ingeniería energética, hoy me han dicho que el año pasado se ahorraron en total setecientos sesenta leuros, que yo los cambio anualmente de una compañía a otra, un ejercicio totalmente burocrático que no toma más de un par de minutos y como siempre son clientes nuevos, tienen derecho al regalo de bienvenida para los nuevos clientes y no solo ahorran porque las tarifas son mejores que las que tenían, que eso supuso en total cuatrocientos diez leuros de la cifra total, es que además, al cumplirse el año, que fue el último día que fueron clientes, les hicieron el regalo de bienvenida, que eran trescientos cincuenta leuros. A mi vecino todo eso le parece magia porque han pasado por un montón de compañías energéticas pero la electricidad y el gas que entran en su keli es siempre el mismo, aunque a veces se supone que es ecológico y a veces se supone que contamina una jartá.


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