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La última primavera

La última película que vi en el NFF, el festival de cine neerlandés fue una con título en español y que por las pintas de los chamos, eran seguro de la patria. Lo que no me cuadraba de ninguna manera era la razón por la que se estrenaba en el festival de cine de los Países Bajos, que se supone que está enfocado al cine patrio. Resulta que es una coproducción. Tiene alguna cosilla más extraña pero ya llegaremos a eso. Se titula La última primavera y desconozco si llegará a la cartelera española, si es que siguen existiendo los cines por allí.

A una familia de julays les quitan la chabola para darles una keli

Resulta que una familia de gitanos han hecho su keli en un terreno en las afueras de Madrid, igual que muchos otros de esas barriadas periféricas en las que se roba la energía eléctrica y demás y cuando el terreno se vende, les dan keli nueva en viviendas sociales pero se tienen que ir de allí. Seguimos a una familia que vive todo este trauma de conseguir una keli gratis con gran emoción o algo así.

Después de ver esto no me extraña que todo el mundo se monte en pateras y venga para España, si los africanos y los musulmanes lo tienen super-fácil, a ellos les regalan las kelis sin más y a estos pobres, que en realidad son españoles de nacimiento, se las hacen pasar putas y canutas por ser gitanos para darles su keli. En la película, que a ratos es más bien un documental o quizás es todo el tiempo un documental, vemos a los diferentes miembros de esta numerosa familia y como llevan lo de tener que dejar la casa que han construido durante años y mudarse. A su alrededor, otras familias se irán yendo del poblado y ellos las despiden con pena. Pese a que ninguno es actor, todos se muestran cómodos con la cámara y no se cortan para nada a la hora de mostrar sus emociones. Algunas de las secuencias son desternillantes, como la burocracia informática que se ensaña con el patriarca de la familia y los disgustos que le da, que el pobre no tiene ni idea de como rellenar la petición y demás y cuando se entera que en lugar de un piso para meter al clan le darán uno para los suyos y otro será para su hijo casado y con descendencia propia, el gitano se rebota porque igual ni les toca en la misma urbanización. El documental/película está bien hecho y entretiene, aunque creo que yo era la única persona entre las treinta que estaban en el cine que no leía los subtítulos y fui el único que me descojoné en los momentos adecuados, ya que el desgraciado que hizo los subtítulos definitivamente no tiene sangre.

Esto no es, ni será jamás, una película pensada para los miembros del Clan de los Orcos. Tampoco creo que interese a los sub-intelectuales con GafaPasta.

Por sulaco

Maximus Julayus

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