Categorías
Cine

Locke

El sábado por la mañana, me levanté temprano, me hice mi chocolate con churros y después de pasar por el supermercado en la hora desierta, que es esa primera hora que parece que no gusta a nadie, me fui a Amsterdam para hacerme una sesión doble mañanera en la filmoteca, horas que me gustan más porque con suerte estás solo en el cine y en el caso de ayer, éramos cuatro seres humanos y ningún truscolán. La película que quería ver se titula Locke y al parecer ya se estrenó en España en agosto, con lo que ya ha desaparecido de las carteleras de cualquier cine del país.

Un julay putero quiere conseguir curro en el uver dese de los cojones

Un tipo se sube al coche y comienza a llamar por teléfono y recibir llamadas. Mientras conduce y habla, descubrimos que va a Londres para presenciar el parto de un hijo que está teniendo con una a la que se folló un día que se emborrachó. Mientra tanto, informa a su hembra que es una Vitorina, oculta a sus hijos el drama, pierde el empleo y conspira para que las cosas se hagan a su manera en la empresa en la que ya no trabaja porque tiene una obsesión compulsiva por controlar a todo el mundo mientras su vida es un completo caos y él un gilipollas integral.

Esto sí que es cine de autor, en plan minimalista. Toda la película con un solo chapero y únicamente las voces de otros seres humanos. No hay flashbacks, no hay nada de nada, solo el tipo hablando y conduciendo y de vez en cuando hablando con el asiento trasero vacío del coche en el que al parecer él se cree que está el fantasma de su padre. La película tiene su punto interesante pero termina cansando porque es un festival de ochenta y cinco minutos de más de lo mismo, repitiendo una y otra vez conversaciones y cosas. Tom Hardy lo hace bien pero por otra parte se muestra demasiado frío y separado de su personaje, es como si estuviera recitando un guión y realmente se la trae al fresco. De las voces se puede decir lo mismo, son solo voces, no hay nada especial sobre ellas. Tampoco parece un gran conductor y ni muerto ni borracho me subiría a un coche que conduzca ese hombre, ya que la mitad del tiempo se la pasa mirando en alguna dirección que no es la que lleva el vehículo. Conforme pasan los minutos, sus planes se van desmontando, uno a uno y su intento por controlarlo todo y a todos acaba en un patético fracaso. La película no tiene un final claro, simplemente el coche sale de la autopista y lo vemos alejarse.

En fin, que si un miembro del Clan de los Orcos por desgracia es expuesto a esta película, probablemente perderá la única neurona que tiene. Puede interesar a los más radicales sub-intelectuales de GafaPasta. Yo diría que si no te la cruzas en tu camino, seguirás siendo igual de feliz.

Por sulaco

Maximus Julayus