Minari. Historia de mi familia – Minari

Cualquier hijo de julay que haya leído un par de días el mejor blog sin premios en castellano quiere de saber y sabe que hay un par de razas a las que yo les tengo una tirria que no veas y una de ellas es la de los kabezudos koreanos-de-mielda, que yo tuve a uno quedándose en mi keli de buena voluntad durante un mes y esa puta rata asquerosa salió de mi keli y en lo que a mi respecta, el uso de armas nucleares sobre esos dos países en los que se dividen no necesita ni aprobación de Dios o de los humanos porque es justo y necesario. Dicho esto, si hacen cine y es bueno, no tengo ningún problema en verlo, como ha sido con la película Minari, que parece que en España se estrenó con el fastuoso título de Minari. Historia de mi familia.

Una familia de julays kabezudos se muda el recoño y las pasan putas y canutas.

Una familia americana que vino de corea y que en gringolandia seguro que llaman coreano-americana o algo así, se muda en los noventa a Arkansas para montar una granja y vivir allí. El lugar está despoblado y el inicio es muy duro y en muchos momentos la mujer se quiere volver a California, en donde se ganaba la vida determinando el sexo de los pollitos, que la chama y su marido son primos hermanos de Hitler, que cuando estos determinan que un pollito es macho, lo matan. En un punto determinado se traen a la abuela para que cuide de los niños y sobre todo del hijo kabezudo que tienen, que es muy dicharachero y casi que parece uno de los gigantes cabezudos de la Palma cuando corre con ese barreño encima que el cuello no puede soportar y se bambolea que no veas. La historia tiene un tono dramático increíble pero al mismo tiempo, es muy positiva.

Esto es cine. Está maravillosamente relatado y es una historia que engancha desde el principio. Los actores cambian continuamente entre el inglés y el coreano, intentando hablar más del primero para integrarse mejor en su nuevo país. Todos los actores son fabulosos y particularmente la abuela es increíble, seguida de cerca por Steven Yeun, que hace del padre y que borda su papel y se le puede ver el sufrimiento en la cara. La película no se corta nada a la hora de mostrarnos la cruda realidad de esos nuevos ciudadanos de la ciudad que lo pasan muy mal y a los que todo parece venirles cuesta arriba. El final fue un poco abrupto, es como si se les hubiera perdido el último capítulo del guión pero pese a eso, sales del cine alucinando en colores.

Esto se lo pones a un miembro del Clan de los Orcos y te parte la cara a hostias. Es cine por y para los sub-intelectuales con GafaPasta.

Publicada el
Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. O yo entendí chungo, o tu no terminaste la frase, cuando dices que la rata coreana que tenias de buena voluntad viviendo en tu casa, salió de tu keli… ¿Y que? ¿Qué hizo que provocó tu inquina, cabreo u odio mortal? 🙂
    No dices mas nada…
    Salud

  2. No la terminé porque eso solo sería una anotación enorme y creo que ya está en el mejor blog sin premios en castellano, solo que en algún lugar de un pasado lejanísimo. La versión corta, mintió, me engañó y abusó de mi generosidad.

  3. Pero no creo que eso venga determinado por su país de origen, hombre, no los crucifiques, te tocó un jetas y punto.

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