
Esta es una película que yo pensaba que la había visto, vamos, el título me suena un montón y estaba convencido que en su día fui al cine a verla, pero no recuerdo absolutamente nada de la misma y cuando la estaba viendo, no hubo una sola escena que me sonaba conocida, con lo que definitivamente, era un falso recuerdo. La han vuelto a estrenar para ponerla en pantallas IMAX, aunque yo la fui a ver en una normal. La película se titula Mononoke-hime y en España se estrenó en su día con el título de La princesa Mononoke.
Un julay con enfermedad venérea va en busca de cura y acaba encoñado de una pelandusca poligonera.
Resulta que a un panoli le cayó una maldición truscolana, podemita y suciolista y se va pa’l norte en busca de la cura, a platicar con cierta diosa o algo así. Cuando llega a la zona, se encuentra que hay una guerra entre un poblacho de mineros jinameños y filibusteros y un clan de lobos con el que vive la tal Mononoke y el chamo como que acaba encoñadísimo de la pava porque resulta que le gustan las tías que son brutas como arados. También resulta que el pavo no toma partido, que le caen bien las bestias y los jinameños, lo cual no mola a ninguno de los dos grupos.
Esta es una peli de animación bastante larga, con dos horas y cuarto y personalmente, creo que media hora o más se la podrían haber ahorrado para hacer la película más dinámica, que a mí todos esos minutos perdidos en polladas filosóficas del país del sol caguiente no me terminan de convencer, pero claro, yo trabajo con esa miasma y mi tolerancia para sus gilipolleces es muy baja. Aunque el chamo se encoña de la pava, no es una historia de amor y casi que lo de ellos es un efecto colateral para terminar la peli. Por la larga duración y todos esos minutos de relleno, me quedó la impresión que al director se le fue la mano con el artisteo y lo que podría haber sido una historia fabulosa se quedó en una normalita.
Nada que pueda interesar a los miembros del Clan de los Orcos, posiblemente los sub-intelectuales con GafaPasta se correrán de gusto en todas esas escenas interminables en las que no sucede nada.


