
Desde que en el 2005 compré mi keli y cambié la cocina, ha llovido, ha nevado y ha helado una jartá y hemos batido todos y cada uno de los récords de cambio climático y en todo ese tiempo, la cocina, que es un entorno que uso muchísimo, ha estado ahí, para servirme. Hace ya unos añitos, falló el primer electrodoméstico del equipo, que fue el lavavajillas. Un par de años más tarde, fue el momento en el que la nevera/congelador dijo basta y además lo hizo en el peor momento, cuando estábamos con las carencias de electrodomésticos después de la pandemia podemita, suciolista y truscolana y tuve que esperar como tres meses para que me trajeran e instalaran la nueva. En todo ese tiempo, la cocina de gas y el horno eléctrico siguieron funcionando sin problemas, unidos en su destino porque cuando los compré, eran un electrodoméstico combinado, con los mandos de la cocina en el horno. Hace cosa de un mes, el horno empezó a dar señales de estar llegando al final de su vida útil, seguía funcionando, pero hacía cosas raras, como no mantener la temperatura y las indicaciones de sonido para avisar que había terminado, dejaron de existir. Como el colapso del horno implicaba el final de la cocina de gas, empecé a mirar alternativas y lo primero que descubrí fue que ya no existen los electrodomésticos combinados, así que en vez de casarme con una marca aunque solo uno de los dos aparatos me gustara, dejó de ser un problema. Algunos de mis amigos me aconsejaban que la cocina, cuanto más grande, mejor y me decían que qué menos que seis fogones o mejor aún, inducción de esa. Yo personalmente pienso que las cocinas de gas son fabulosas y jamás, en veinte años, he tenido cuatro cosas a la vez al fuego, con lo que lo de los seis fogones me parecía una estupidez que además reduciría el espacio en el poyo de la cocina. Mi único requisito no negociable es que quería que cada fogón tuviese encendedor, que lo de veinte años con una pistola encendiéndolos porque el día que compré la cocina la cagué con el modelo, fue suficiente. Encontré una AEG que me gustaba y que según su propaganda, tiene los fogones hiper-mega rediseñados y calienta muchísimo más rápido que las generaciones anteriores. Después pasé a los hornos y de nuevo, la gente me daba consejos, como que combinara horno convencional con microondas, u horno convencional con vapor y esto o lo otro y que por supuesto tuviera un software para controlar el horno desde el telefonino o incluso desde las nubes esas ondeline. A lo del microondas, aparato que uso solo para calentar comida, lleva meses condenado y pronto lo quitaré porque no tiene una utilidad que justifique la cantidad de espacio que me roba en la cocina. A los que decían que pusiera vapor les recordé que mi CrockPotExpress, olla eléctrica a presión con una jartá de modos, tiene cocina al vapor y yo, en los años que la tengo, jamás he utilizado ese modo, mientras que preparo yogur todas las semanas, hago arroz regularmente y todos los platos de legumbres y similares salen de ahí, así que lo del vapor, descartado y lo que quería era un horno eléctrico de toda la vida. Encontré uno de una marca local, Etna, que me gustó un montón y además, los dos aparatos estaban disponibles en la misma tienda, así que sin pensármelo más los compré, justo unos días antes que el horno antiguo me diera un susto cuando haciendo magdalenas, no subían porque la temperatura no era la adecuada. Quedaron en venir a traerlos e instalarlos en una semana y la semana pasada, llegó el momento. Con todo ya funcionando, descubrí que lo de la potencia adicional de los fogones no es una pollada de marketing, es una flipada y básicamente, estoy descubriendo el valor del mínimo posible en la cocina porque desde que subo el fuego mucho, parecen más bien los fogones del infierno. Con el horno, probé uno de los modos raros que tiene para hacer magdalenas pero no me convenció y regresaré al tradicional, pero lo que sí que me alucinó es que hay un modo de precalentado que pone el horno en la temperatura elegida en poquísimos minutos, es alucinante. Ahora comenzará el uso y a descubrir los truquillos que mejor funcionan con ambos aparatos.
En la foto podemos ver a la izquierda el pasado y a la derecha, el futuro.




