Llegamos al último vídeo de la inmersión en Back Kandooma, y en esta tercera parte, lo que es segurísimo es que hay una morena leopardo porque la tenemos en la imagen del vídeo. La música que acompaña este vídeo es la canción Barber’s Adagio for Strings de William Orbit.
Vamos por la pared y vemos la morena leopardo desde el principio, allí abriendo y cerrando la boquita y criticando a todo quisqui en su barriada periférica. Después vemos una morena negra, aunque más escondida. En este lugar, en una inmersión, vi como treinta morenas, allá por el 2019 en mi primera vez en Guraidhoo y las Maldivas. Sobre el minuto y veinte segundos tenemos la tercera morena, otra leopardo o honeycomb moray, que son preciosas, aunque mis favoritas son las picopato que hay en las Canarias. Después pasamos junto a un montón de peces diminutos. Lo mejor de las morenas es que la inútil que nos guiaba no vio ninguna, aunque tampoco creo que estuviera interesada en encontrarlas. En el tramo final, ya subiendo a superficie, vemos un grupo de peces amarillos y a otros a los que la fuerza de la corriente les da un buen vaivén y con ellos acabamos.
Con la ansiedad por acumular la cantidad suficiente de pelis antes de desaparecer durante tres fines de semana, la última vez que estuve en la filmoteca, organicé una sesión triple que comenzó con esta película, de la que no había oído hablar nunca y hasta revisé bien si era una peli de Bollywood porque esas duran tres horas y son un aburrimiento, pero no, era una peli gringa. Se titula A Nice Indian Boy y asombrosamente, no parece que esté previsto su estreno en España, que es el paraíso eLegébétékú. Sabiendo lo creativos que son en España con los títulos, de estrenarse la titularán truscoluña no es nación.
Un julay hindú julandro se encoña de otro julandro blanco y claro, se monta el pitote en su familia.
Tenemos a un hindú julandrón al que sus padres no lo pudieron vender y apalabrar boda porque el sistema solo funciona con parejas heterosexuales. El chamo conoce a un pavo blanco y se encoña de él y como que oculta el concepto a su familia porque no quiere que sepan que su novio no es hindú. Finalmente se enteran, se monta un pitote, lleva al blanco a la casa de los padres, se pelean, se reconcilian y están siempre de drama en drama hasta que por fin deciden casarse y que los parta uno o varios rayos si sus dioses no los quieren.
Al final esto resultó ser una comedia romántica y realmente, hubo un montón de momentos en los que te descojonas, aunque también hay una crítica brutal del sistema hindú de apalabrar matrimonios sin que los hijos tengan mucho que decir al respecto. Tenemos bodorrio hindú y multitud de escenas con la familia y con el blanco, que resulta que es un julandrón adoptado por una familia hindú y que estaba muy al corriente de la cultura de ellos y que seguramente se fijó en el pavo porque era indio, igual que hay gente que solo mira gordas, tetúas o criminales llenos de tatuajes en la cara, que hoy en día hay para todos. La película es rápida, poco más de hora y media y en ningún momento se hace pesada.
Prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y yo me atrevería a decir que los más moderados entre los sub-intelectuales con GafaPasta la apreciarán y hasta se echarán unas risas.
Los julays conectados con Raticulín tienen que sacar una miasma de okupas anormales de la keli de una familia gringa.
Una familia gringa muy religiosa y enorme empiezan a percibir coñas super-hiper-mega chungas en su keli y resulta que allí hay okupas de los peores. Al final los Warren acaban implicados y se traen hasta a la heredera y a su novio y allí se termina montando una pelotera que no veas porque los espíritus y el demonio no se querían ir de aquella keli ni de coña porque el gobierno suciolista y podemita les prometió inmunidad para echar a los legítimos propietarios.
Lo más raro de esta peli es que tiene un inicio fabuloso y durante más de una hora en realidad no hay nada de terror, estamos con la familia, el novio de la hija, las movidas paranormales de la hija y la película es chulísima pero justo cuando van a la keli con problemas y comienzan con el Chou para echar a los malos espíritus y a los demonios, la peli pierde mucho fuelle, es como si ya no tienen ganas de hacer esas escenas con ataques de fantasmas y demás, con lo que todo lo mejor de la peli es al principio y cuando llegamos al final, llega renqueando. Me cayó muy bien el novio de la hija, que sabe que es una friki, que sus padres son unos frikis y tengo clarísimo que la va a obligar a chupársela el resto de su vida en agradecimiento por querer seguir con ella pese al Clan de chusma del que procede. Probablemente el problema con el tramo final es que no hay terror, no hay sustos brutales, todo lo que sucede, lo esperamos o lo vemos venir y eso le quita mucha gracia a esas escenas. Aún así, la peli me gustó, que no quiero que parezca lo contrario.
Seguramente aburrirá a los miembros del Clan de los Orcos, que no pueden sentarse en un cine dos horas y cuarto y que no haya ni un pezón en la pantalla y provocará una fuerte reacción alérgica a los sub-intelectuales con GafaPasta.
La verdad, la verdad, antes de reservar mi entrada, miré la duración y como solo eran noventa y dos minutos, decidí sacrificarme, que a mí estas pelis no me molan ná de ná. Ya en el cine, que yo esperaba encontrarme lleno con todos los miembros del Clan de los Orcos neerlandeses y hasta con Doverinto, que este es el tipo de peli que les mola y allí no estaban, éramos cuatro gatos. La película se titula Wraak y en España jamás se estrenará, aunque los estudiosos han debatido si de hacerlo, el título debería ser el más acertado de truscoluña no es nación o Venganza, que se acercaría más a la traducción literal.
Unos julays picoletos trincaron al yerno del Güaca y buscan la forma de enchironar a una miasma de chusma y gentuza marroquí-de-mielda.
Lo primero es lo primero, en los Países a esta chusma se les llama mocro, el nombre científico para designar a la mafia marroquí, la misma que amenazó a la princesa que heredará el trono. En esta peli, tenemos que han matado a un marroquí y mientras el presidente de España pide que se suspenda el tráfico aéreo en el mundo por la indignación tan grande que tiene, el hermano del joputa-terrorista-musulmán sale cagándose por las patas pá’bajo hacia Marruecos y desde allí, por supuesto, no empieza a estudiar una profesión con Radio ECCA sino que se convierte en un criminal y en un ejecutor de la mafia mocro. Unos picoletos neerlandeses finalmente lo pillan, gracian a que pincharon el sistema encriptado de conversaciones de la gentuza jalal y muere más gente o algo así y buscan enchironar a los que no mueran. La escoria y gentuza mocro buscará la venganza matando picoletos.
Esto es como un documental ilustrativo de la diferencia entre sociedades avanzadas y la gentuza marroquí. Son animales y se comportan como animales. No se paran ante nada y a la hermana de uno de ellos, la liquidaron con gran ilusión y fantasía. El problema es que la película es aburridamente iterativa, siempre tienen una idea, la misma idea y acaba cansando. Los polis son demasiado gilipollas y prepotentes y básicamente, se merecen todo lo que les pasa. En la peli esta no hay ganadores y dejan bien claro que al final del día, el refrán ese que dice moro bueno, moro muerto es una de las grandes verdades del universo. Pese a los tiros, las putas y todo lo demás, la verdad es que aburría y me recordaba a un telelefilm mal hecho.
Esto debería ser carne de cine para los miembros del Clan de los Orcos, pero hasta ellos la repudiarán porque no hay latinas tetudas enseñando pezones como huevos fritos de grande y las moras encajan perfectamente en la definición de cucarachas volonas. Los sub-intelectuales con GafaPasta la evitarán a toda costa.
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