En la visita a la isla de Corón, todos vamos a los mismos sitios, vemos las mismas cosas y en cada lugar te tropiezas con los mismos barcos que están haciendo la misma gira. Supongo que todas las compañías tienen su lugar «especial», ese en el que no hay otros. El nuestro fue esta pequeña cala de arena blanca en la costa noroeste de la isla, muy bucólica. En el agua lo que se ve por la izquierda no es un cachalote, es una pava que estaba bañándose.
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Mil seiscientos días de constancia en el Duolingo
Como me repito tanto o más que truscoluña, que no es nación, parece que estamos en un lazo infinito en el que siempre estoy hablando del duolingo, pero no es cierto y la última vez fue en enero, cuando celebramos los Mil quinientos días de constancia en el Duolingo y sumando día a día, hoy he conseguido superar los mil seiscientos en los que no he fallado a mi cita diaria. Mentalmente ya estoy preparado para el desastre que está por llegar porque en uno de los sitios de Indonesia en el que estaré al parecer no hay cobertura ni de la tele truscolana ni nada y mira que esa emite mundialmente. La lista de idiomas es la de siempre y sigo añadiendo coronas a mi glorioso historial y ya tengo ciento ochenta y dos. Así que si supero el bache con el que tropezaré dentro de algo más de un mes, el camino hacia los DOS MIL estará perfectamente pavimentado.
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La semana pasada en Distorsiones
Comencé la semana pasada con los dramas laborales en Y aún quedan cuatro días laborables y después el ambiente del trabajo se enturbió muchísimo más cuando nos volvimos a ver Otra vez por aquel camino en el que alguien que trabaja en la oficina la palma y regresé a las movidas del trabajo con No me nosotrees. Llegamos a la conclusión del relato del viaje por Belfast en La visita al museo del Titanic y regreso a Holanda y también relacionado con los viajes estuve Renovando las vacunas
El paseo por Corón y alrededores comenzó viendo El aeropuerto abandonado, seguimos con una preciosa Puesta de sol desde el monte Tapyas, la siguiente parada fue para bañarnos en La playa CYC y lo dejamos en La costa desde la playa de Atwayan.
Me tengo que poner las pilas con el Cine y para ello nada mejor que una buena panzada como la de esta semana, en la que vi siete películas y sigo comentando tres hasta que tenga una buena despensa. Comenzamos con ¡Shazam! – Shazam! que acabó gustándome mucho más de lo que me esperaba. No puedo decir lo mismo de La corresponsal – A Private War y acabamos con el drama post-bélico de El día que vendrá – The Aftermath.
La comida que salió de mi cocina (o gran parte de la comida) fue:








Y así transcurrió la semana
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El día que vendrá – The Aftermath

Mira que le siguen sacando partido a la Segunda Guerra Mundial y a las películas con movida en este escenario. Yo siempre que voy a ver una de estas entro al cine convencido que ya lo hemos visto todo, que esto no es más que otra iteración del famoso más-de-lo-mismo, que como los guionistas se han quedado sin ideas siguen haciendo refritos de películas que ya hemos visto y por eso todas nos suenan conocidas. En este caso, la pequeña variación que hacen, es desplazar la acción de la película a unos meses después de acabada la guerra. Se trata de The Aftermath, que al parecer se estrena la semana que viene en España con el título de El día que vendrá.
Una julay se encoña de un germano y le pone una cornamenta al marido que ni los renos del trineo de Santa Claus.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los ganadores están haciendo cosillas en la Alemania que ahora ya no es nazi o algo así y un británico trabajando allí, en Hamburgo, se trae a su hembra, pero como que hay movidas raras entre ellos. Echan a un alemán de su keli y se la asignan a ellos pero al final dejan a los alemanes, un tipo y su hija, seguir viviendo allí y claro, hay roce entre la mujer y el chamo y del roce se llega al cariño super-fácilmente y acaba empetándosela hasta los pelos de los güevos y ella privada de la vida, hasta que el marido se rebota todo cuando lo descubre o algo así.
El trailer de esta película engaña mucho, ya que de lo que se olvidan en el mismo es de contarnos que la tipa ha tenido un hijo que murió durante la Guerra, que su marido no la toca porque no se sabe si es mariquita o alérgico a su coño y que el alemán desde que la ve, se olvida que le acaban de matar a su mujer y se le ponen los güevos como bolas de billar y no para hasta que se la empeta hasta los pelos de los güevos y más allá, todo esto mientras su hija es un bicho malo que no veas. La cosa es que la historia se complica demasiado y el británico no funciona, eligieron a un actor que está como apagado, que es que no te extraña nada que la mujer se la pegue hasta con los puerros que tienen en la cocina, si es que el marido da un asquito que no veas. Para el alemán eligieron a Alexander Skarsgård y eso también es injusto, es que la hembra cuando lo ve por primera vez dejó un charco en el lugar porque se corrió toda allí mismo. Es que el marido parece más bien sacado de Vecindario capital de Mórdor, en el planeta de los Orcos muy desmejorados y aquel chamo es perfecto. La pava es Keira Knightley, que lo hace bien pero que de alguna manera, me recuerda a otros papeles que ha hecho, es como si se repitiese a sí misma o quizás la pobre es que ya como actriz no da para más. La película está bien pero pierde el ritmo cuando se despistan con las tramas secundarias que no interesaban a nadie, como la de la hija del alemán. Pese a todo, tiene un pase.
Esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos, que se agobiarán con tanta música clásica y tanto diálogo. Igual funciona con algunos sub-intelectuales con GafaPasta, aunque supongo que no con todos.









