Ya hemos visto alguna foto del Stadsbuitengracht, el canal que rodea el centro de la ciudad de Utrecht, o eso que aquí llaman binnenstad y en donde solo viven unos catorce mil quinientos julays. Hoy vemos la esquina sureste, en donde está el Sonnenborgh, que es el edificio en el centro y que es un observatorio astronómico que se construyó hace casi QUINIENTOS añitos. Ha tenido varios usos a lo largo de su historia, siendo incluso durante medio siglo la sede del instituto de meteorología holandés y en la actualidad es un museo. Este es el lado más alejado de la estación central de Utrecht de todo el centro y por allí, si ves un turista, seguramente se ha perdido.
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La bici que donó sus ruedas
Todo comenzó con El fin de una rueda, el momento en el que el gran drama de mi vida esta semana se tornó letra y apareció por aquí. El lunes entrábamos en emergencia ejecutiva y el miércoles tras una complicada operación que tuvo lugar en el quirófano habilitado en el garaje de la empresa vivimos emocionados el nacimiento de la Zarrapastrosa 2.0. No pueden haber ganadores sin perdedores y hoy tenemos a la bicicleta que dio sus ruedas para que mi Zarrapastrosa pueda seguir corriendo por las calles de Hilversum. La vemos después de la operación, jodida y mal pagada, con las ruedas que todos sabemos que no valen y media destartalada. Por lo demás la bicicleta estaba en bastante buen estado y muchos en la oficina me han preguntado por qué, si no estaba amarrada, no me la quedé directamente y la convertí en mi bicicleta en Hilversum. La razón ya la nombraban ellos. El problema de esa bicicleta es que tiene demasiado buen aspecto, no es un cacho de chatarra, sino algo que atrae la atención de los que van a la zona de la estación donde están aparcadas las bicicletas a robarlas y si tengo esta, es muy probable que no llegue a las Navidades, que me la roben. La Zarrapastrosa 2.0 tiene tal pinta de desecho industrial que es ninguneada sistemáticamente y cuando veo los restos de cadenas rotas en la estación, siempre es a los lados. Nadie en su sano juicio pagará una cantidad interesante por mi bici si el aspecto es patético mientras que hay gente dispuesta a gastarse treinta leuros si parece estar bien.
Esta mañana, a las siete y seis minutos, cuando el complejo de edificios está desierto, esta pobre bicicleta salió de nuestro garaje y pasó a ocupar una plaza en uno de los aparcamientos de los edificios vecinos. Calculo que en un par de meses la quitarán y la llevarán a los puntos de reciclaje.
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Casas flotantes en el Merwedekanaal
Hemos visto un montón de casas flotantes y hoy cerramos el tema con esta foto de varias casas flotantes en el Merwedekanaal. Lo que diferencia a las holandesas de las de otros países es que aquí se hace un gran esfuerzo para que sean tan cómodas y habitables como una casa tradicional. Están conectadas a la red eléctrica, al gas, al alcantarillado, tienen fibra óptica, aparte por el hecho de que están sobre el agua, son casas bastante normales. Hace un década, la zona no era popular, estaba bastante descuidada e incluso era peligrosa pero ahora, aquella es la parte de la ciudad en la que quieres vivir, con el canal, las avenidas para peatones y bicicletas y sin tráfico de coches.
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Zarrapastrosa 2.0
Ayer confirmaba El fin de una rueda, el tremendo y catastrófico drama que afectaba a La Zarrapastrosa, mi SAMBACLETA para los setecientos metros que separan la estación del edificio en el que me prostituyo ocho horas al día, cinco días a la semana. Se activó el protocolo de emergencia ejecutiva y manipulé ligeramente a uno de mis colegas de la oficina para realizar una operación a ruedas abiertas y trasplantar la misma desde otra bicicleta. Para poder ejecutar esa tarea necesitaba una bicicleta donante y previamente ya había ojeado una que lleva meses abandonada en el complejo de edificios en el que trabajo y a la que le habían puesto una etiqueta avisando que se la llevarían.
Esta mañana, al llegar a la oficina, de tapadillo, pillé la bicicleta donante y la bajé a nuestro garaje y hoy a las doce el cirujano fue a la mesa de operaciones con sus herramientas y en sesenta minutos realizó varias operaciones. La primera fue quitar la rueda trasera a la La Zarrapastrosa, lo cual tomó bastante tiempo. Después, mucho más rápidamente, le quitó la rueda a la bicicleta donante, sobre todo porque tenía un sistema más actual y la cantidad de tornillos oxidados a remover era muy inferior. Después trasplantó la nueva rueda a La Zarrapastrosa y ajustó su posición para que la cadena no esté ni muy suelta ni muy tensa. La nueva rueda tenía un pinchazo pero para eso ya había determinado alguna actividad posterior que puedo hacer yo mismo. Trasplantó la rueda rota a la donante y la mal-conectó ya que el objetivo es deshacerme de ella. Nos quedaba tiempo, así que me propuso hacer un DOBLE TRASPLANTE y cambiar también la rueda delantera, ya que en la otra bicicleta se veía mucho mejor. El trasplante de ruedas entre las dos bicicletas no tomó más de diez minutos. Nos quedaba tiempo así que arregló el pinchazo de la nueva rueda y en sesenta minutos La Zarrapastrosa volvía a estar operativa, transformada, así que ahora, la que tenemos en la foto es la Zarrapastrosa 2.0, sigue teniendo el mismo cutre-aspecto de la primera generación, algo fundamental para que no atraiga la atención de los que afanan bicicletas en la estación, pero ahora tiene candela para unos cuantos años más. Calculo que en un par de días le haremos algunos ajustes, pero serán pequeños detalles para que todo esté perfectamente encajado.
Ahora me tengo que deshacer de la donante y volver a ponerla en el lugar en el que la encontré, solo que bien jodida y mal pagada, que ahora sí que el que la trinque tendrá que currárselo y gastarse guita para ponerla operativa o en su caso, hacerle un trasplante masivo desde alguna otra donante.
En la estación he encontrado una que parece abandonada y que puede resultar interesante y estoy esperando a que le pongan la pegatina en la que avisan que la van a retirar y cuando eso suceda, en las dos semanas que dan para quitarla, me la llevaré y así tengo una bicicleta alternativa, que nunca está de más.




