La semana pasada nombré Magic Island por aquí como otro islote carente de interés por la zona y al final resultó que tenía alguna foto entre las seleccionadas. Esa roca con un montón de estructuras de origen humano sobre la misma es Magic Island y justo en este lado es donde la gente salta al mar desde diferentes alturas (máximo diez metros), por supuesto tras firmar una exención de irresponsabilidad de esas por si se matan. A la derecha del islote y por detrás está la isla de Boracay y la que vemos a la izquierda es la isla de Panay.
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Het EYE Filmmuseum
Hasta no hace mucho tiempo, la ciudad de Amsterdam era desde la estación central hacia el sur. A su espalda, estaba el río IJ, o una masa de agua que asemeja un río, pero que vamos, que si miramos la definición, ni de coña lo es. A finales de los noventa recordaron que esa zona existía y se comenzaron a hacer proyectos muy interesantes por esa parte de la ciudad, con nuevos edificios de vivienda, el auditorio y el museo del cine EYE. A ese lado de la ciudad llegará pronto la nueva línea de metro y se puede cruzar desde detrás de la estación central de tren con unos transbordadores que no se cansan de pasar gente durante todo el día cada pocos minutos y además, de manera gratuita. Cualquiera que visite Amsterdam tiene que cruzar y una de las cosas que se encontrará es el edificio diseñado por el estudio de arquitectos Delugan Meissl con esa forma tan extraña. En el edificio que asoma un poco por la derecha hay ahora un mirador en la última planta. Anteriormente, esa era la sede corporativa de la SHELL. Recuerdo que en el año 2000 esa parte de la ciudad era peculiar, con jacosos, rateros y chusma y gentuza truscolanda de la peor. Ahora es un barrio super-hiper-mega pijo. Dentro del EYE solo he estado en la cafetería que tiene unas vistas épicas de Amsterdam. El museo en sí no me interesa ya que yo soy más de ir al cine, cine y no a un museo que trata del cine.
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La semana pasada en Distorsiones
Otra semana alocada en la que la mitad la pasé por Venecia con mi madre y el mejor blog sin premios en castellano se mantuvo con el piloto automático. Durante la misma, tuve tiempo de quedarme en En blanco
En Boracay pasamos por la Isla Laurel y Boracay al fondo, después seguimos con Cuatro islotes en Crystal Cove y expandimos el concepto con un Conjunto de islotes en Crystal Cove y acabamos con Los islotes de Crystal Cove, isla Laurel y al fondo la isla de Panay.
También por Boracay me tropecé con una Virgencita enchironada y otra foto curiosa fue la de un Fuchingo en calle de Florencia.
Hay una nuevabicicleta, la extraña Mobike que vi en Florencia y que por supuesto ya he añadido al Álbum de fotos de bicicletas.
Y también hay una nueva Cerveza, la alemana Thurn und Taxis Weissbier Dunkel que tomé en Bulgaria. Ya la he añadido al Álbum de fotos de cervezas.
En una de esas semanas excepcionales y que se cuentan con un par de dedos de una mano cada año NO FUI al Cine, ya que la única que había planeado resultó ser un drama en francés y flamenco y no me apetecía freírme el cerebro. Por suerte tenía pelis y comenté cuatro, comenzando por El libro de la selva – The Jungle Book, la película de dibujos animados ancestral que me pareció algo floja. Seguimos con el clásico eterno de Encuentros en la tercera fase – Close Encounters of the Third Kind. La tercera película fue el drama El hombre del corazón de hierro – The Man with the Iron Heart que está pasable y acabamos con la fascinante Blade Runner 2049.
Y otra semana más sin resumen de comida a ver si Genín pierde cienes y cienes de kilos.
Y así transcurrió la semana.
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Blade Runner 2049
Como siga hablando de películas viejunas es que voy a tener que cambiarle el nombre al blog y en vez de el mejor blog sin premios en castellano lo vamos a tener que llamar hablemos del milenio pasado con ilusión y fantasía o algo así. Allá por 1982, Genín y Virtuditas ya estaban más que motorizados pero yo todavía era un chiquillo y por eso no pude ir al cine a ver Blade Runner, película que está en mi lista de las mejores historias de ciencia ficción de todos los tiempos. Aún a día de hoy no la he podido ver en un cine y espero que esa angustia tan grande que me corroe por este drama pueda ser subsanada. Parece que la fiebre por hacer secuelas con películas viejas de Harrison Ford es muy fuerte y tras verlo treinta y pico años más tarde en la Saga de las Falacias, ahora le ha llegado el turno a otra de sus películas famosas y lo volvemos a ver en Blade Runner 2049, película que tiene en todos lados el mismo nombre. Un julay que trabaja de cobrador del frac o algo así las pasa putas por un barrio periférico
Un Blade Runner que además es robot descubre que uno de los suyos al parecer parió y que hay una especie de niño-robot en el universo y claro, todo el mundo quiere encontrar a ese bicho porque para los robots es como su deshonorable president y para los humanos es una aberración. El Blade Runner va de aquí para allá pero vamos, que se curra un montón de enemigos que le quieren hacer pupita de la peor.
El director Denis Villeneuve está como obsesionado con movidas filosóficas y vuelve a hacer una de esas películas espesas que te obligan a pensar. Regresamos a un universo conocido y que treinta y cinco años más tarde no parece haber cambiado. Por allí siguen con las mismas rencillas entre androides y humanos y esta vez, el cazador es un androide que sabe que lo es. Ryan Gosling está fantástico como el chamo frío y calculador que está tratando de resolver el acertijo y se mueve por la pantalla con un montón de elegancia. Hay un montón de secundarios que vienen y van y que engrandecen la historia y entre ellos merece la pena señalar a Ana de Armas, actriz super-hiper-mega-favorita de Virtuditas porque salía en aquel clásico de la televisión mundial que fue la serie el Internado. La historia es lenta, no jugaron a empacharnos con escenas de acción tan rápidas que nuestro ojo no las puede seguir y en su lugar optaron por currarse el guión y que los efectos especiales solo sirvan a engrandecer la actuación de los actores, algo que se agradece. La música en muchos momentos es atronadora y recuerda muy mucho a la banda sonora de la primera película. El único que me disgustó y que creo que hizo una labor mediocre fue Jared Leto, actor que empiezo a creer que está muy sobrevalorado y que quizás habría que ningunear un poco porque sus actuaciones son más planas que el cardiograma de una momia egipcia. El momento épico es cuando en algún momento de la historia entra en escena Harrison Ford y aquel clásico se reúne con esta historia. Esa parte de la película es absolutamente mi favorita. Me dio la impresión que dejaron el final preparado para hacer una tercera parte pero como les de por esperar otros treinta y pico años, no se yo si aún tendremos el blog operativo para hablar de ella. Le falta un pelín para llegar a un clásico pero es una película de una calidad exquisita.
No es cine para los miembros del Clan de los Orcos porque requiere el uso de más de una neurona y ellos no están equipados con tanta capacidad de procesamiento. Sí que encantará y fascinará a los sub-intelectuales con GafaPasta y espero que ninguno de esos se la pierda. Una gran historia de ciencia ficción.











