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  • Fiesta de empresa – Office Christmas Party

    10 de diciembre de 2016

    Estamos en la época así que a nadie le puede extrañar que en cartelera aparezcan las estúpidas comedias navideñas, esas que aprovechan la época para combinar chorradas con luces de colores, nieve y similares. Yo cuando ya les veo una nota baja en el IMDb entro al cine aterrorizado porque me veo venir la debacle pero no es suficiente para detenerme. La última de estas películas se titula Office Christmas Party y en España se ha estrenado la semana pasada con el llamativo título de Fiesta de empresa.

    Una banda de julays montan un pitote que no veas

    Llega la Navidad y el director de una sucursal de una compañía quiere montar una fiesta navideña mientras que su hermana, la presidenta de la compañía, lo que quiere es cerrar la oficina. Al final en secreto montan un juergote que se les va de las manos y acaba en un fiestón del quince con todo el mundo fuera de control.

    Obviamente es una comedia que no espera que te rías con los diálogos sino que tiran directamente a la cosa física, con caídas, resbalones, bailoteos, personas borrachas y similares. Es todo un arsenal de cosas que hemos visto en multitud de películas y que vuelven a freír y le añaden un poco de caldo nuevo para colarlo como un producto nuevo. Fracasaron, la peli carece de argumento, la movida entre los dos hermanos no es creíble y pese a que Jennifer Aniston siempre funciona en comedia, en este caso el producto está demasiado manido y ella no es capaz de salvar la historia. Jason Bateman está fatal, no se le ve para nada interesado y seguramente buscaba el cheque para seguir poniendo platos calientes en su mesa. De cuando en cuando te echas una carcajada pero casi que es por error, son más las escenas que fallan. La película tiene una traca final de puta pena, con una persecución por la ciudad en una furgona llena de gente y con estupideces a niveles de alerta máxima por ataque terrorista.

    Es algo tan básico y absurdo que puede que toque alguna fibra de los cerebros muertos de los miembros del Clan de los Orcos. Totalmente vetada con y sin prescripción médica para los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • El Cerámico y los museos en Atenas

    9 de diciembre de 2016

    El relato comenzó en Viajando a Atenas

    Durante la noche del sábado en Atenas me desperté varias veces por el ruido de las trombas de agua. Llovían baldes y baldes. Por la mañana se oía dentro del hotel bastante ruido, como de gente usando las escaleras. Como no estaba allí para hacerme un Virtuditas, me levanté temprano, me despedí de mi progenie griega tras el jiñote y me metí a ducharme. ¡Jurrrrrrl!, el agua caliente no terminaba de llegar y me bañé con agua tibia. Después hice la mochila, me vestí y bajé las escaleras para salir del hotel. Al parecer durante los diluvios se les estropeó la parte eléctrica relativa al calentador de agua y los ascensores. Me compré algo para desayunar en la cafetería al lado del hotel, dejé mi mochila en su consigna y me lancé a la calle. Mi primera parada era en el último punto arqueológico al que tenía acceso con la entrada combinada, el Kerameikos o Cerámico, un cementerio que estaba en la periferia de la antigua Atenas, pasado el Ágora y recibió el nombre porque los ceramistas se instalaron por la zona. En el mismo lugar tienen un pequeño Museo Arqueológico del Cerámico, en el que se pueden ver lápidas y las estatuas que adornaban el cementerio, lugar en el que no creo que reposen muy bien los muertos pero que es del siglo VI (uve-palito) antes de Cristo, con lo que tiene más de dos mil quinientos años.

    Estatua en el museo Arqueológico del Cerámico

    En las excavaciones del cementerio se puede caminar y siempre tienes la esperanza de encontrarte un cráneo y llevártelo como pisapapeles. Creo que veréis un poco en el vídeo que está al final. Cerca del lugar está la estación de metro de Thissio, en honor al feo aquel y fui en metro hasta la parada siguiente, Monastiraki y después caminé hasta la Catedral Metropolitana de Atenas, que no tiene nada de espectacular. En su interior, un cura ortodoxo amenazaba con la extinción del universo o algo parecido, mira que son agresivos cuando dan los sermones, parece que la rama ortodoxa del cristianismo es más del concepto de y con el palo dando que del a Dios rogando.

    Iglesia de Agios Eleftherios de Atenas

    A centímetros de la catedral está la Iglesia de Agios Eleftherios de Atenas, una de muchas iglesias minúsculas que hay por la ciudad y que vemos en la foto anterior. También la conocen como Mikri Mitropoli. No pude entrar porque la tenían cerrada, supongo que el cura seguía sobando la tranca del día anterior. Entré en otras del estilo, así pequeñitas y son agobiantes, con todo el mundo apelotonado, sin sillas y la gente rozándote continuamente. Por la zona está la iglesia de Panagia Kapnikare, otra minúscula y que es una de las más antiguas de Atenas. Esa sí estaba abierta, petada y con sus pedidores oficiales a la entrada y uno daba tanta grima como los que se ponen con lepra y similares a las puertas de los templos hindúes en Kuala Lumpur. De hecho, entré por un lateral tras sortear obstáculos para no aproximarme nunca a menos de dos metros del julay. Dentro el cura gritaba y todo el mundo a su alrededor. La iglesia es muy bonita. Tienen un libro cerca de la entrada que todos besan (con y sin lengua). Supongo que aquí la mononucleosis y las hepatitis se transmiten con una facilidad pasmosa y en el nombre del Señor. Volví al transporte público y fui hasta el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, inaugurado en 1829. Es el principal museo arqueológico griego y tiene la colección más espectacular de objetos de la antigua Grecia del Universo conocido o por conocer. La entrada vale siete leuros. Pensaba que me agobiaría hasta el infinito y más allá pero resultó que es muy agradable de visitar.

    Dios del cabo Artemisio

    Por alusión directa de comentarista vemos el Dios del cabo Artemisio, del que no se sabe si es Zeus o Poseidón pero del que sí sabemos que le gustaba enseñar la bilonga. La mano parece sujetar una piedra que quería tirar desde el Olimpo y destruir truscoluña para eliminar esa aberración en nuestro mundo.

    Cuando acabé la visita seguí en guagua hacia el Museo Benaki, el cual está cerca de la Plaza Síntagma. A esas alturas el cielo amenazaba lluvia de la mala.

    Efebo

    En ese museo vi el Efebo anterior y un montón de arte más. Tienen una buena colección pero me sigo quedando con el arqueológico, que está más centrado en los conceptos. Tenían un par de salas ambientadas como supuestamente eran las habitaciones en las que recibían a los invitados en las casas en la antigüedad y se ve que hemos retrocedido mucho en el tiempo, antes había mucho más estilo.

    Muy cerca está el museo Goulandris de arte cicládico con una buena colección de arte de las islas griegas y claro, todos estudiamos y sabemos que el arte cicládico se desarrolla durante el periodo Cicládico, desde el 3000 a. C. al 2000 a. C., en las islas Cícladas, en el mar Egeo, pero por si alguno está despistado, ahí queda eso.

    Lápida con familia monstruosa

    En ese museo hice la foto de la lápida anterior. Primero, comentar que o el escultor era malo, o estos eran feos de vicio. El grafitti creo que eran los nombres y la época en la que la diñaron. Cuando acabé la visita al museo comenzó el diluvio. Estaba a unos seiscientos cincuenta metros de la parada de metro y en un momento en el que la lluvia aflojó un poco fui hacia la estación pero vamos, que me cayó una manta de agua y si no es porque llevo un chubasquero de-ke-te-kagas, acabo con una pulmonía. Fui en metro hasta la estación de Acropoli y al lado de la misma está el museo de la Acrópolis. Tuve que esperar unos minutos antes de salir para no recibir otros baldazos de agua. Este era el colofón de mi fin de semana, la última parada, ya que aunque parezca que no, las horas han ido pasando.

    La Acrópolis desde el Museo de la Acrópolis de Atenas

    Hay muchos que primero visitan este museo y después van a la Acrópolis. En mi caso y dada la previsión meteorológica, sabía que sería un día después y seamos sinceros, me la trae al fresco lo que puedan pensar cuatro sub-intelectuales con sus GafaPasta. El museo comienza con una rampa, una planta petada de estatuas, que vemos en la foto siguiente y en la planta superior están los originales de un montón de cosas de la Acrópolis, así como un vídeo que explica el expolio inglés del Partenón y también lo que robaron los franceses. En la foto anterior podemos ver la verdadera Acrópolis desde esta última planta. El museo es interesante y hasta un cacho de carne con ojos como yo aprende algo.

    Inerior del Museo de la Acrópolis de Atenas

    Por último, en el museo están los originales de las cariátides del Erecteion, salvo la que robaron los ingleses. Las que hay arriba en la Acrópolis son copias. Vamos, yo creo que es un poquito machista poner a las chochas de columnas sujetando el balcón pero bueno, al menos no estaban trabajando limpiando la casa y cocinando.

    Cariátides del Erecteion

    Como volaba entre la tarde y la noche, opté por un buen almuerzo en el Meliartos y me pedí uno de los tres platos del día, una especie de mezcla sabrosa de verduras de la que por supuesto no me acuerdo el nombre así que he bautizado como verduras y más verduras con chimpún:

    Verduras y más verduras con chimpún

    El hotel no estaba muy lejos y después de comer fui a recoger mi mochila y regresé a la estación de metro de Monastiraki y allí pillé el que me llevó de vuelta al aeropuerto. Después pasé el control de inseguridad, busqué un rincón para apoltronarme y a esperar el avión. Comentar que el aeropuerto de Atenas tiene las botellas de agua más baratas del universo, cincuenta céntimos de leuro por medio litro, es increíble. Mi avión llegó en hora, despegamos en hora y aterrizamos en el aerpuerto de Schiphol en Amsterdam a las once de la noche, quince minutos antes de lo previsto. Había elegido un asiento en la cuarta fila en pasillo y fui de los primeros en salir, corrí sin dignidad alguna y conseguí entrar en el tren de las once y dieciséis a Utrecht, en cuya estación esperaba mi bici y a las doce y cinco minutos de la noche entraba en mi casa. Gracias a Dios que soy un atleta no-olímpico ni para-límpico y puedo correr el kilómetro y pico que hice en el aeropuerto en unos pocos instantes. Esto de entrenarme y salir a correr dos veces por semana tiene sus ventajas.

    Todos sabemos que Genín se salta el texto y viene directamente a esta sección así que se llevará un disgusto tremendo porque el vídeo es pequeño y se centra únicamente en el Kerameikos, que parece cualquier cosa menos un cementerio. La musiquilla es de la banda sonora del clásico Gattaca y la canción se llama It Must Be The Light. El vídeo está también AQUÍ:

  • La entrada a Po Nagar desde arriba

    9 de diciembre de 2016

    La entrada a Po Nagar desde arriba

    Ayer estábamos Entrando en Po Nagar y la perspectiva engaña un montón, uno se imagina un lugar enorme, en el medio de la nada y cuando subes y haces la foto desde el otro lado se puede ver que era un templo no muy grande y que está completamente rodeado por la ciudadi, aunque al ser una loma eso lo han respetado. Dicho esto, en otras fotos veremos que es un templo curioso y bonito. Fijaos en la sombrilla, que también aparecía en la primera foto. Es un altar con una alfombra para echarte unos rezos allí si tienes lo que hay que tener, que el sol es justiciero.

  • El templo de Zeus, el estadio olímpico y bastante más

    8 de diciembre de 2016

    El relato comenzó en Viajando a Atenas

    Nos habíamos quedado en la Ágora de Atenas y desde allí seguí la ruta que me llevaba por todos los sitios a los que tenía acceso con mi entrada. Antes de llegar a mi destino, a unos pocos metros del mismo, está el Arco de Adriano:

    Arco De Adriano con la Acrópolis al fondo

    Es similar a los arcos monumentales romanos pero diferente. Se dijo que el arco se construyó para celebrar la llegada del emperador romano Adriano y agradecerle todo lo que hizo por la ciudad pero es eso, un se dijo …. También se piensa que el arco marcaba la línea que separaba la parte vieja de la nueva de la ciudad, ambas viejas ahora. El arco está a trescientos y pico metros de la Acrópolis y si miráis por el agujero inferior, la podéis ver ahí a lo lejos.

    A mi espalda estaba el Olympieion, el Templo de Zeus Olímpico. Este, tanto en tiempos de griegos como de romanos era el templo más grande de Grecia y el solar da una idea de lo magnífico que debía ser.

    Templo de Zeus Olímpico y Acrópolis al fondo

    Al parecer, dos columnas de este templo se llevaron a Roma en el 86 a.C. y supusieron el inicio de la influencia del estilo corintio en Roma. El templo lo acabó el emperador romano Adriano. Seguramente en la Edad Media algún terremoto lo tumbó y la gente se llevó los materiales para construir sus kelis. Cada una de las ciento cuatro columnas corintias que tenía media diecisiete metros de alto. Han llegado hasta nuestros días dieciséis que son las que se pueden ver en la foto anterior. Este es el templo del rey de los dioses.

    Desde allí fui hasta el Liceo de Aristóteles o lo poco que queda ya que son las ruinas más escasas de todas las que vi. Estas ruinas se encontraron en 1996 y en lo que se ha encontrado se puede ver la zona de lucha libre y el gimnasio. En ese punto de la ruta suspendí mi lista arqueológica y roté hacia otros puntos de interés que quería ver. Por la zona está el Zappeion, un edificio empotrado en el Jardín nacional de Atenas y que fue el primero que se hizo para las últimas olimpiadas griegas y seguramente todavía lo están pagando. El diseño exterior es similar al del parlamento austriaco.

    Mi siguiente parada era el Estadio Panathinaikó, también conocido como el Kallimármaro, un fabuloso estadio de atletismo recubierto de mármol (el único del universo) y que fue en el que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos Modernos en 1896. El estadio está abierto por un lado y se puede visitar pagando cinco leuros. Te dan una audioguía que te explica cosillas.

    Estadio Panathinaikó

    En la foto anterior se puede ver un panorama con el estadio deformado por la función de panorama del teléfono. A la derecha en alto se puede ver la Acrópolis, que domina toda la ciudad. La visita es sencilla pero agradable. Se puede entrar por un túnel que en su época era una cueva de folleteo de las jóvenes griegas y que después era por donde salían los atletas y al final del túnel se llega a un edificio que se usó como vestuario y en el que ahora están expuestas las antorchas olímpicas de todas las olimpiadas modernas. Imagino que el PoZero si pasa por allí se le pondrá como un garrote de dura con tanto mármol al aire libre esperando que alguien lo rapiñe.

    Desde allí fui hasta la plaza Síntagma, el corazón de la ciudad y en la que está el antiguo palacio real y que ahora es la sede del parlamento, frente al cual está la tumba del soldado desconocido. Comentar que los trajes de los soldados que patrullan allí son horrorosos, ni en carnavales me pondría yo algo tan horrendo. Por la zona hay un par de museos que tenía previstos para el día siguiente.

    Allí tomé el metro para moverme una estación, hasta la Evangelismos y fui andando al Monte Licabeto, al cual al parecer se puede subir con un funicular que yo no vi y acabé subiendo a patota. La cima está a doscientos noventa y nueve metros de altura y desde la misma hay una buena vista de la ciudad. Comenzaba a oscurecer y nubes que barruntaban lluvia también amenazaban la ciudad.

    Panorama de Atenas desde el monte Licabeto

    En el panorama se puede ver el mar Mediterráneo, el estadio Kallimármaro e incluso la Acrópolis, si sabéis mirar bien. Desde allí regresé a la zona del Arco de Adriano con la esperanza que lo iluminaran, igual que el Templo de Zeus Olímpico y esperé a que oscureciera. Mi gozo acabó en un pozo, aunque tienen las bombillas, como que están ahorrando energía y no había luz alguna.

    Me acerqué hasta el Museo de la Acrópolis, que quería visitar al día siguiente, para ver en donde estaba. Regresé por el paseo que rodea la Acrópolis e hice la siguiente foto de noche de la misma:

    Acrópolis de noche

    Fui a las otras ruinas para ver si estaban iluminadas y en caso afirmativo, les hice fotos. Después regresé al hotel para dejar la cámara. Para cenar elegí el restaurante Lithos, que estaba cerca y tenía buena pinta y me apetecía una Mousaka.

    Croquetas Zucchini

    Al final pedí de primero unas croquestas Zucchini y de segundo la Mousaka:

    Mousaka

    Al salir del restaurante estaba baldado y decidí caminar un rato. Muy cerca del restaurante me topé con la aberración de la siguiente foto:

    Horterada luminosa en Atenas

    Es una especie de pub o restaurante para jinameños y horteras con una iluminación que atenta contra todas las humanidades salvo la truscolana, que no tiene nación ni se la merecen. Mi vecino me monta esa ordinariez en la fachada y le quemo la casa con ilusión y alegría. Paseé hasta la plaza Síntagma siguiendo la calle Mitropoleos, llena de tiendas y muy animada a esa hora de la tarde/noche. En total ese día caminé unos veinticinco kilómetros. Comenzaba a chispear así que opté por regresar a la habitación, ver unos cuantos episodios de mis series favoritas y caer muerto hasta el día siguiente en el que estaban previstas lluvias con chubascos fuertes de cuando en cuando y agrupé las visitas a todos los museos.

    Todo lo visto durante las dos anotaciones que han narrado este día en Atenas está agrupado en trocitos de vídeos AQUÍ, acompañado de la canción Forest Hymn (Apollo mix) del grupo Deep Forest. Es el vídeo más largo de todos los que he puesto hasta ahora, con una canción que se extiende durante casi seis minutos y medio. En el vídeo se puede er el Teatro de Dioniso, el Odeón de Herodes Ático, el Propileos de Atenas, el Partenón, una manifestación que se cruzó en mi camino cuando llevaba las castañas al hotel, el Hefestión en la Ágora de Atenas, el Templo de Zeus Olímpico, el estadio Kallimármaro, tanto por fuera como la sala de las antorchas olímpicas, incluyendos las de la ciudad ocupada española de Barcelona, si le hacéis caso a esos hijosdelagranputa que aún no han exterminado por allí, también vemos la vista de la ciudad desde el Lofos Likavitou y acabamos en la horrenda fachada navideña iluminada.

    El relato acaba en El Cerámico y los museos en Atenas

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