Cada mes, el primer lunes del mismo, a las doce de la mañana, en ese instante mágico en el que dejamos de decir buenos días y comenzamos a decir buenas tardes, por toda Holanda comienzan a sonar sirenas de emergencia durante medio minuto. La primera vez que lo viví allá por agosto del año 2000 pensé que estábamos siendo atacados por los truscolanes, esa raza despreciable de fascistas tirando a comunistas y que solo comulgan con su pensamiento único, el cual es el auténtico y todos los demás son falsos. Mientras me preparaba para salir corriendo del edificio y buscar el bunker más cercano, alguien me explicó que siempre, siempre, siempre, el primer lunes de cada mes a las doce se prueban las sirenas de emergencia para cerciorarse de que funcionan perfectamente y que todos estemos habituados a las mismas. Es un pequeño detallo del afán detallista neerlandés, que no espera a la desgracia para reaccionar, ya está preparado para la misma y aunque no sabemos muy bien lo que tendríamos que hacer, al menos sabemos que si suenan las sirenas es algo malo o muy malo. La tecnología avanza que no veas y después de que San Steve Jobs inventara los teléfonos de verdad útiles y los cabezudos koreanos de mielda los copiaran, resultó que ahora todo el mundo (o casi todo el mundo) lleva en su bolsillo, en su bolso o en su maricona (si eres un macho de verdad y has optado por comprarte un zapatófono como el 6+) un ordenador que lo hace casi todo y mucho más. Por eso el sacrosanto y agnóstico además de ateo gobierno holandés ha decidido que a parte de las alertas auditivas externas, todos y cada uno de los seres humanos del país con un dispositivo móvil reciban un mensaje de alerta. La primera prueba fue este lunes, el primero y primer lunes de diciembre, a las doce de la mañana, cuando mi teléfono, habitualmente en silencio permanente, se rechifló y comenzó a gemir como perra en celo que ha visto macho. Como yo me temo todo lo peor, siempre, supuse que se me escoñó y casi me echo a llorar hasta notar que a mi alrededor, todos los dispositivos mágicos y maravillosos e incluso los androitotorotas de los pobres y zarrapastrosos sufrían el mismo mal. El mensaje que recibimos todos nos informaba que nuestros teléfonos habían sido añadidos al nuevo NL-Alert e imagino que a partir de ahora, harán la comprobación mensual. Por supuesto, en la página web que el gobierno ha creado al efecto lo explican todo y te dicen que en realidad no son eSeMeSes sino mensajes enviados por las antenas repetidoras, gratis total y anónimos como cuando no había Internet y nadie sabía de ti. De esta forma, al ser tan local pueden avisar a la gente en caso de incendios, alertas por bombas de josdeputas terroristas musulmanes o cualquier otro drama total.
Me pregunto que pensarán los cuatro turistas que no regresan a su país en domingo y que estando en Holanda un primer lunes de mes, de repente ven a toda la gente a su alrededor recibiendo estos mensajes pachangueros.




