Esta misma semana salí a cenar con mi amigo el Rubio y su Primera Esposa y después de que ella se retiró nosotros seguimos a piñón fijo bebiendo, que por algo tenemos diplomas que nos acreditan como alcohólicos super-conocidos. En lugar del habitual apalancamiento en un lugar, estuvimos saltando de terraza en terraza para probar cervezas y en una de ellas pedimos esta Blanche de Namur, una cerveza blanca belga que no conocía. Recibe el nombre de la hija de Jan I van Namen, la cual fue vendida al rey de Suecia y Noruega en el siglo XIV (equis-palito-uve) para que se casara con ella y nunca regresó a su tierra. En su honor, en lugar de una página de homenaje en el CaraCuloLibro, crearon esta cerveza hace unos pocos años. Tiene un porcentaje de alcohol del 4.5%, algo más bajo de lo habitual y por decirlo de una manera simple y directa, es cojonuda. Tiene un sabor riquísimo y una espuma con una textura perfecta. La produce la Brasserie du Bocq y en su sabor se aprecia el cilantro y un ligerísimo toque a naranja. En el año 2013 recibió el premio a la mejor cerveza blanca del universo conocido. La próxima vez que vaya al templo del alcohol a comprar cervezas, me fijaré y si la venden pillaré unas cuantas porque está deliciosa.
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Celdas en Kilmainham Gaol en el club de las 500
De mis dos visitas a Dublín guardo buenos recuerdos. Es una ciudad preciosa, se come bien, se bebe mejor y hay un muy buen ambiente. Uno de los lugares que se visitan es la Kilmainham Gaol, una prisión con una truculenta historia y relacionada con la independencia del país. Hoy volvemos a visitar una de las imágenes más antiguas que tengo en formato digital, ya que la hice en febrero del año 2003, o sea, hace más de once años y llegó a la bitácora en septiembre del año 2006 en la anotación Kilmainham Gaol. Hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.
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La Hsinbyume Paya desde la Mingun Pahtodawgyi
Hace unos días vimos la Hsinbyume Paya con su manto encalado e incluso Vista de la Mingun Paya desde la Hsinbyume Paya. Hoy estamos en el otro extremo y desde la base de la Mingun Pahtodawgyi el pedazo de mole blanco nuclear de la Hsinbyume Paya es visible incluso para los ciegos. Desde aquí se puede apreciar mejor el estilo que usaron, haciendo que parezca el monte Maru ese tan mangoneado por los budistas. Es una lástima que las fotos no transmitan la temperatura porque el lugar parece idílico y agradable pero estábamos a cuarenta y pico grados y los subidones a los dos templos nos dejaron secos.
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No entiendo
Hay un montón de cosas que no entiendo. No entiendo como funcionan los campos electromagnéticos, no entiendo como en algunos idiomas escriben de derecha a izquierda o de arriba a abajo. No entiendo por qué alguien se mete en política o en un sindicato para robar, ni entiendo por qué en España hacen falta tantos miles de aforados. No entiendo la necesidad de comunidades autónomas, ni de cabildos, o diputaciones, ni entiendo la necesidad de casas reales o de nobleza. No entiendo de dioses, ni su desidia con los seres que aquellos que los defienden dicen que han creado. No entiendo de religiones. La cantidad de cosas que no entiendo es enorme y por más que de cuando en cuando resuelva alguna de ellas, la lista sigue siendo enorme.
En los últimos días a esa lista he añadido algunas nuevas. No entiendo por qué alguien quiere derribar un avión de pasajeros, no entiendo por qué prohíben el acceso a la zona a los encargados de la investigación, ni entiendo por qué dejaron los cuerpos al aire libre tres días. Tampoco entiendo por qué se dedicaron a saquear los objetos personales de las víctimas, a robar las tarjetas de crédito y usarlas. Tampoco entiendo por qué robaron los teléfonos móviles y los comenzaron a usar, respondiendo incluso a llamadas de familiares que quedaban sorprendidos y doloridos por ello. No entiendo que los políticos europeos no hayan cortado todos y cada uno de los lazos con los que lo han hecho y los que les han ayudado. No entiendo por qué no separamos a Rusia de nuestro mundo, por qué no cortamos todos los lazos que hay con ellos, económicos, políticos y sociales. No entiendo por qué no desconectamos nuestras redes de ellos y aplicamos un riguroso ostracismo. No entiendo por qué hay que ser tan comedido con el enemigo.
Parece que por cada cosa que aprendo, hay un puñado más numeroso que no entiendo.



