Yo no soy de los que le tienen miedo a volar por culpa de accidentes o actos terroristas como el que hemos visto ayer. Sencillamente, creo que el piloto, el copiloto y toda la tripulación tienen las mismas ganas de vivir que tengo yo y harán lo imposible por garantizar su seguridad, que una vez en el avión también es la mía. Dicho esto, la ruta a Kuala Lumpur es una que he hecho en un montón de ocasiones y en al menos una de ellas, he volado con Malaysia Airlines. Desde el año 2009 he ido todos los años, en dos ocasiones directamente desde Amsterdam, con KLM y con Malaysia Airlines y en otras saltando por diferentes lugares, via Hong Kong, Abu Dhabi o Estambul. Solo en una de mis visitas al Sureste de Asia no pasé por Kuala Lumpur y fue el año que viajé desde Viena a Bangkok. Me gusta la amabilidad de los malayos, lo agradable que es Kuala Lumpur y lo bien conectada que está con todos los países a su alrededor. Pienso seguir yendo.
En todos esos vuelos y en otros, me he preguntado alguna vez cuando estás a once mil metros, que pasará allá abajo, cuando vez en la pantalla que el avión estaba sobre un Afganistán en guerra, o sobre Irán o sobre otros países conflictivos. Es una pregunta de esas retóricas, ya que siempre esperas que no te involucren en sus batallas. Sabes que estás en el cielo, sobre ellos, pero no eres más que un espectador de paso que mira por una ventanilla durante unos segundos antes de volver a concentrarse en su pequeño mundo de metal que se mueve a gran velocidad corriendo en contra o a favor del tiempo.
El número del vuelo que tumbaron ayer me resultaba muy familiar así que hice una búsqueda en mi cuenta en Outlook y resulta que ese fue el vuelo que tomé el año que fui a Vietnam:
Supongo que somos legión los que hemos volado en el MH17 a Kuala Lumpur.




