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  • Oculus

    7 de junio de 2014

    Aunque estamos fuera de temporada, ya que no es octubre o noviembre, de cuando en cuando llega a la cartelera de los cines alguna película de terror, y yo, aunque sé que con la mayoría me llevo el disgusto del milenio, sigo añadiéndolas a mi lista de cosas que quiero ver y tropiezo una y otra vez en la piedra de uno de los géneros que siendo mi favorito, más decepciones me ha dado. La película que vi en esta ocasión se llama Oculus y por lo que yo se, no tiene fecha prevista de estreno en España y tampoco título, aunque el de truscoluña no es nación le vendría muy bien.

    Una julay desquiciada se empeña en probar la inocencia del capullo de su hermano invocando a un espíritu más malo que Karmele y definitivamente, truscolán

    Un chaval sale de un centro psiquiátrico o algo parecido en el que ha vivido un montón de años, después de ser acusado de matar a sus padres. Su hermana, que parece normalita, está emperrada en demostrar que en realidad los padres fueron asesinados por un espíritu y lo primerito que hace es llevar al chamo a la casa e invocar al espíritu y a partir de aquí, cuesta abajo y sin frenos …

    Reconozco que tenía muy poca fe en la película y quizás por eso acabó gustándome. Empieza un poco remolona y lo primero que notas es que no tenemos suficiente gente en la casa para las matanzas que se avecinan pero una vez el espíritu comienza a hacer de las suyas, la película gana más y más interés y te comienza a poner nervioso y con cada nuevo giro argumental, lo vas pasando peor. Sin acojonarte, la historia consigue desestabilizar tus chacras y hacer que mires a tu alrededor en el cine por si hay algo que te quiera hacer pupa en la sala. Tenemos casi siempre al menos dos tramas que corren en paralelo, la de los niños y sus padres hace un montón de años cuando sucedió el crimen y la de hoy en día, con el espíritu maligno que sigue currándose lo suyo con gran profesionalidad. Ambas historias son muy interesantes y en ningún momento se hacen pesadas. En lugar de tirar por el tradicional camino con sangre y un muerto cada diez minutos, aquí siguen otro sendero, quizás con muchísima más violencia y sadismo. Todo gira en torno al espejo que al parecer es el portal usado por el espíritu y cuando vuelves a casa, te lo piensas dos veces antes de mirarte en el que tengas allí, más que nada por si ese espíritu o un familiar cercano deciden salir a darte candela de la mala. Los actores son todos gente desconocida y que seguramente nunca llegarán a ser grandes estrellas pero en este caso no es algo que le haga falta a la historia. El director es un tal Mike Flanagan que espero que siga haciendo cine de este género porque se le da bien y tiene un punto de vista original.

    Una lástima que no se estrene en España porque este es el tipo de película que vas con los otros miembros del Clan de los Orcos y aullas a destajo en algunos momentos y tu chichona se te arremuca toda y aprovechas para sobetearle los melones. Para amantes del cine de terror.

  • De Ao Nang a Koh Tao

    6 de junio de 2014

    El relato comenzó en Otro de esos saltos gigantescos

    Este era el día en el que más madrugaba ya que me recogían en el hotel a las seis de la mañana. A esa hora estaba en la recepción con el empleado que en ese momento encendía la cafetera para tener el café listo para el desayuno. A las seis y cuarto llegó la camioneta y en ella había dos franceses, que por supuesto no hablaban nada de inglés. Se estaban preparando un café con leche mientras el vehículo iba a todo meter por las calles y desparramaron más de la mitad del contenido de sus vasos.. cuando el conductor lo descubrió, se rebotó todo y se quedó mirando para ellos con cara de mala leche. Tras recoger a la gente fuimos a la oficina en la que nos agrupaban. Allí nos pusieron dos pegatinas, una con el destino y otra que informaba que según el chamo, era para el autobús. También nos dieron dos pasajes de barco. Antes de salir, uno de los capos del lugar cogió a los franceses y les hizo limpiar la camioneta, mientras ellos chapurreaban cosas en fringlés, aunque no tuvieron los cojones para no hacerlo porque el tipo tenía pinta de dejarlos allí mismo tirados si objetaban.

    La idea del autobús grande desapareció ya que al ser temporada baja, era un mini-bus. Éramos trece personas. El colega conducía como un suicida truscolán y nos llevó desde la costa del lado oeste de Tailandia a la del este, es decir, desde el mar de los sunamis al mar seguro. Tardamos unas dos horas en la guagua.

    En el muelle, una multitud esperaba el barco. Todos con pegatinas de diferentes colores y destinos. Llegó una guagua más y al parecer ya estábamos todos, así que comenzaron a gritar destinos y a movernos como ganado hacia el barco. Al entrar dejábamos las mochilas, las cuales las llevan en cubierta tapadas con un toldo. La cabina para el transporte era la inferior. Salimos hacia Koh Samui y desde allí hacia Koh Phangan. El viaje no tuvo incidencias, solo el tedio de la monotonía. El mar estaba perfecto y nadie se puso malo y vomitó. Una chama iba por el barco mirando el destino de las gente y a los de Koh Samui les vendía transporte a precio económico al llegar. Allí se bajaron un montón y se subieron unos pocos. Nuestra siguiente parada en Koh Phangan era el fin del viaje en ese barco y tuvimos que desembarcar para esperar el otro. Era un poco más pequeño.

    Salimos en hora y tardó casi dos horas en llegar a Koh Tao, ya que no va a demasiada velocidad. En ese tiempo, dos nuevos chamos rondaban a la gente. Uno ofrecía cursos de submarinismo según él económicos (aunque los he visto más baratos) y el otro ofrecía apartamentos y hoteles a los que no llevaban nada reservado. Llegamos sobre las dos y media y yo salí andando, ninguneando a todos los que me ofrecían alojamiento, cursos de submarinismo, taxi, moto o lo que fuera. Encontré mi pensión y después de dejar las cosas en la habitación, me cambié y me puse el bañador y me fui a Maya Beach a pasar la tarde tomando el sol.

    Sobre las seis regresé a mi habitación, me duché, me vestí y salí a buscar un lugar para cenar.

    El relato continúa en Día de sol y playa

  • Catedral de la Santísima Trinidad

    6 de junio de 2014
    Catedral de la Santísima Trinidad

    Catedral de la Santísima Trinidad, originally uploaded by sulaco_rm.

    La principal iglesia de los anglicanos en Birmania es la catedral de la Santísima Trinidad y está cerca del mercado Bogyoke Aung San, del cual creo que veremos una foto. El estilo del edificio es Indo-Saracenic, el cual yo traduzco pachangueramente como hindo-sarraceno y me quedo super-ancho. Al parecer la elección de este tipo de arquitectura es porque se adapta mejor a lugares con climas húmedos y calurosos. El edificio se completó en 1894 y las dos veces que yo pasé por allí, no se podía entrar a visitarlo, aunque si es como otras iglesias en Asia, es simplemente una nave con ventiladores y bancos y un altar simple en uno de los extremos. Lo del paso bajo el campanario me fascina y no tengo ni idea de la razón por la que se construyó así.

  • Kayaking en Ao Thalen

    5 de junio de 2014

    El relato comenzó en Otro de esos saltos gigantescos

    Mi última excursión en Ao Nang era para pasar medio día en un kayakk en Ao Thalen. Me recogían a las ocho y cuarto y en esta ocasión, en la camioneta iban cuatro malayos, dos holandeses (sin contarme a mí), dos australianos, dos neozelandeses y tres británicos. Desde el comienzo me agrupé con uno de los británicos, los holandeses y los neozelandeses ya que todos parecíamos compartir el mismo espíritu de aventura.

    Tardamos unos tres cuartos de hora en llegar al lugar desde el que partíamos. Allí nos dieron chalecos salvavidas, el remo para el kayak y aquellos que no tenían bolsas impermeables, recibieron una prestada. Se nos unió otro grupo que llegó en otra camioneta y que eran mayormente chinos. El guía no estaba contento con los chinos porque decía que al igual que los truscolanes y el marico hechicero de Ginebra, son lo peor … siempre. Fuimos hasta los kayaks y tras explicarnos como usar el remo, salimos. A mi me emparejaron con el británico que iba solo y desde el principio se vio claro que o los neozelandeses, o los holandeses o nosotros íbamos a ir siempre en cabeza. Debería apuntarme a remar en Holanda porque se me da bien. Lo de los chinos era de risa. Se suben al kayak, agarran el remo, se ponen a hacerse fotos unos a otros y después se quedan esperando a que alguien tire e ellos, no parecen comprender que han de hacer el ejercicio ellos mismos. El paseo incluía parar junto a una cueva en la que en su día estaba llena de huesos de piratas muertos, otra cueva en la que todavía están los restos de los enterrados allí, al parecer gitanos de mar tailandés y que según el guía, llevan allí unos trescientos años. Sacó unos cuantos huesos para enseñárnoslos y los holandeses los cogieron encantados de la vida. Después seguimos a una pequeña playa entre las enormes rocas en donde paramos a bañarnos y comer sandía y piña. a partir de allí, la siguiente parada fue a la entrada de un desfiladero espectacular en el que se rodó una escena de una película de 007, El hombre de la pistola de oro y después entramos en el desfiladero, fabuloso y majestuoso. Al salir del mismo llegamos a un enorme manglar, el cual con la marea llena estaba cubierto de agua. Vimos alguna serpiente y pájaros y con frecuencia teníamos que esperar porque los chinos iban muy retrasados.

    El último punto era una especie de cueva a la que entras con el kayak y después de allí regresábamos por una especie de río que cruzaba el manglar. En el tramo final comenzó la competición y fue nuestro kayak el que llegó a la meta el primero. Al bajarnos, el guía comenzó a insultar a los malayos. Al parecer en su idioma lo estaban poniendo a caldo de pota y lo que no sabían es que él entiende su lengua, con lo que les devolvió los insultos y les dio candela de la buena. Si los malayos son avestruces, meten la cabeza bajo la tierra del camino.

    Para regresar nos devolvieron en diferentes vehículos y en esta ocasión nos tocó con los chinos. Los que se quedaron atrás seguramente contrataron una versión del tour que incluía almuerzo y nosotros no. Otro viaje de casi cuarenta minutos en la camioneta y regresamos a Ao Nang. Por la tarde, aproveché y me fui a la playa para coger algo de color.

    a la hora de cenar, fui al mismo tailandés en el que cené la noche anterior y después contraté el viaje a Koh Tao desde Ao Nang, el cual incluía camioneta, pequeño autobús, gran autobús, barco y otro barco. La hora de salida era bastante temprano.

    El relato continúa en De Ao Nang a Koh Tao

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