El Museo nacional de Malasia está cerca de los Jardines del Lago (Lake Gardens en inglés), una zona cercana a la ciudad con grandes áreas de esparcimiento y en la que hay un parque de pájaros, un planetario y otras atracciones. En el museo se puede aprender algo de la historia y cultura de Malasia. El edificio es de arquitectura malaya y quizás porque no es demasiado grande la visita no se hace pesada. Lo que yo hice fue ir hasta allí y después caminar hacia los Jardines del Lago. El museo está dividido en cuatro secciones y se puede llegar en autobús directamente o caminando 500 metros desde la estación KL Sentral. El precio de la entrada es de 2 Ringitt.
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Un nuevo viaje a Gran Canaria
Cuando viajo a Gran Canaria y busco ofertas de vuelos chárter, la parte más estresante y al mismo tiempo más divertida es la búsqueda del billete. Hasta unos días antes no sé desde qué aeropuerto voy a salir, lo que me va a costar o incluso si será posible. Por supuesto he ido refinando el sistema con los años y sé exactamente en donde tengo que mirar, cuando he de hacerlo y los precios según las épocas. También sé cuando es el momento adecuado ya que mis vacaciones giran siempre en torno a la semana anterior o a la posterior al comienzo de las vacaciones escolares, justo el momento en el que los aviones van más vacíos en el sentido en el que yo quiero ir. Lo único distinto en esta ocasión es que el Niño se empeñó en acompañarme. Ya había amenazado el año pasado con venir conmigo pero al final reventó el motor de su moto y como tuvo que comprar una nueva estaba arruinado y no pudo ser. Este año juró y prometió poniendo la mano sobre un paquete de M&Ms (y es que no hay nada más sagrado) que no me dejaría tirado y yo a cambio lancé el plan B, ese que no puede fallar. En mi empresa están acostumbrados a que les diga que me quiero ir una semana dos días antes y mi jefa ya ni siente la úlcera perforada cuando yo meto el dedo y lo retuerzo así que no tengo problemas. En el caso del Niño no es tan fácil y tuve que revisar los calendarios escolares, consultar el oráculo y mirar la posición de las estrellas para darle una franja de tiempo. Además quería que coincidiera con las fiestas de San Juan en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y eso lo complicaba todo. El último cabo suelto era si el chiquillo tendría dinero para pagarse el billete y ese lo solucioné a lo bestia, se lo pago yo y él si quiere que me devuelva el dinero en esta o en otra vida y si no, pues ya tiene regalo de cumpleaños.
Desde la semana pasada controlaba mis granjas de billetes baratos y ya sabía en qué avión quería volar pero el billete seguía caro. Lo dejé pasar mientras veía como bajaba su precio, un día diez euros, otro día veinte hasta que llegó a un nivel aceptable y entonces rellené la información en la tienda Web y en dos minutos recibía un correo con nuestros billetes. En esta ocasión el aeropuerto de salida es Eindhoven, la capital de Philips en el universo. A la vuelta haremos una parada en Groningen y tendremos un pequeño vuelo entre aeropuertos de Holanda, algo que siempre sorprende a los cabeza de queso porque su país es tan pequeño que se puede recorrer a la pata coja en dos tardes y el concepto de volar entre ciudades es algo inimaginable.
El viernes quedé con el Niño para ir al cine y de paso adoctrinarlo sobre lo que se tiene que llevar. No es que tenga demasiadas esperanzas en que me escuche pero al menos lo he intentado. ?l odia el transporte público por razones que aún no termino de comprender así que convenció a alguien para que nos lleve al aeropuerto, una idea malísima porque teníamos que acudir más o menos a la misma hora que los Países Bajos juegan su segundo partido en el Mundial. En cualquier caso, accedí y el sábado me levanté temprano para acabar los preparativos. Tenía que limpiar el jardín de la parte delantera de mi casa que parece una selva y desde las ocho estaba de rodillas arrancando malas hierbas y llenando el contenedor con todo lo que crece sin parar allí. No deja de asombrarme la facilidad con la que salen las malas hierbas en cualquier trozo de tierra. Cuando acabé con la parte delantera ya estaba enralado y me dediqué a cortar el césped en la parte trasera y dejar mi jardín más o menos en buen estado. Al mismo tiempo la lavadora y el lavavajillas se afanaban en dejarlo todo lavado antes de marcharme y yo comenzaba la tarea de apilar cosas en un rincón para hacer el equipaje, una rutina que tengo muy estudiada y que hago sin pensar. El tiempo mientras tanto volaba y cuando me quise dar cuenta, ya casi era la hora así que me duché, me vestí y me pasé por casa de mis vecinos a regalarles media docena de magdalenas y asignarle al hombre sus deberes para mi ausencia. Acordamos que quitará un pino que está medio moribundo en la parte de delante, trasplantará otro arbusto desde la trasera hasta allí y me recompondrá la frontera con la casa de la otra vecina poniendo algunas plantas. Esas son las tareas secundarias porque la principal es asegurarse que mi fresal mantenga su producción y que mi semillero con girasoles y dos limoneros no muera.
A la hora acordada el Niño aún no había llegado y la razón estaba en un accidente en la autopista por la que circulaba que la había bloqueado. Le recordé que con transporte público eso no habría sucedido pero vamos, por un oído le entró y por el otro le salió. Llegamos al aeropuerto con tiempo suficiente y como el de Eindhoven es pequeño, la facturación fue rápida y nos sobró tiempo para subir al bar-restaurante y comer algo y tomarnos unas cervezas. Más tarde cruzamos a la zona segura y nuestro avión apareció en el aparcamiento del aeropuerto sin retrasos. No éramos muchos y desde Groningen tampoco llegaron demasiados. El aeropuerto de Eindhoven es el que usa Ryanair y tienden a agrupar sus aviones así que en una hora llegaron como seis y siguiendo su sistema de procesamiento rápido, mirábamos fascinados como baja la gente y al poco ya están subiendo los siguientes. Al subir al avión vimos que las filas por detrás de nosotros estaban vacías y la azafata nos comentó que una vez estuviéramos en el aire, el primero que las pille se las puede quedar y con la ventaja de estar sentados en pasillo logramos nuestro objetivo sin problemas.
El vuelo no tuvo ninguna incidencia salvo por la novedad de verme obligado a hablar con alguien en un avión, ya que lo normal es ir solo y ningunear a cualquiera que se siente a mi lado. Cerca de las Canarias le fui explicando lo que podíamos ver desde la ventana y los de las filas anteriores y posteriores estaban con la oreja orientada para pillar la información porque si hay dos lugares en los que yo lo puedo contar todo desde el aire esos son Gran Canaria y los Países Bajos. Los tengo muy vistos e identifico sitios sin más problemas.
Al llegar la gente se cree que el aeropuerto de Gran Canaria es como los mini aeropuertos de los que venimos y espera salir por la parte de atrás del avión. Yo le dije al colega que esperara sentado y un rato más tarde se fueron dando cuenta poco a poco que la salida es por la puerta delantera. Al llegar a la cinta para recoger el equipaje, la maleta del Niño fue la segunda en salir y la mía la séptima así que en un momento estábamos fuera del aeropuerto, nos recogían mis padres y nos llevaban a su casa y así terminó esta odisea para recorrer un puñado de miles de kilómetros.
El relato continúa en La excursión a Lanzarote ? primer día
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La semana pasada en Distorsiones
¿Ganar o ganar? Esa fue la cuestión que traté de responder esta semana a todo el que me preguntó. Como alguien a quien el fútbol le pilla de refilón y no me apasiona, tener una final entre el equipo del país en el que está expedido mi pasaporte y vive mi familia y el país en el que vivo y están mis amigos ha sido algo cuando menos divertido. Al final se impuso el mejor y España se ha llevado la copa del mundo de fútbol. Dejando atrás este tema, esta semana continuamos con las celebraciones de mis primeros diez años en los Países Bajos y tuvimos Una década de cine, con más de mil películas.
Por si esto no es bastante, acabamos el relato del viaje por Asia que hemos seguido durante varias semanas y que empezó en El comienzo de otro gran viaje. Los tres episodios finales narraron la visita a Melaka, el Tránsito de Melaka a Kuala Lumpur y El gran viaje de regreso a casa. En los próximos días seguiremos con los viajes y tendremos varios relatos de mi última visita a Gran Canaria.
Las fotos siguen siendo de la ciudad malaya de Kuala Lumpur. Estuvimos en la Masjid Jamek, después en la Masjid Negara, ambas mezquitas, después pasamos por La vieja estación de tren de Kuala Lumpur y desde allí visitamos unas Casas de la época colonial en Chinatown.
Vi tres películas en el Cine y hablé de tres. El fin de semana comenzó muy bien con la divertida y amena Toy Story 3 aunque la cosa se torció con el tostón de El plan B ? The Back-up Plan y el bodrio de Robin Hood.
Y así transcurrió la semana. Me salto las fotos de comida por puro gandulismo y ya lo haré la semana que viene. Comentar que estoy haciendo galletas de chocolate a destajo y con los calores del verano estoy probando varios gazpachos y el último que hice que fue de fresas es la bomba. Para esta semana voy a hacer uno blanco.
Y para aquellos que aún no se han enterado, mi legendaria capacidad para generar contenido de baja calidad es tal que mantengo una segunda bitácora con una frecuencia más pachanguera pero un contenido más respetable. Hasta ahora he publicado en ese lugar lo siguiente:
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Robin Hood
Cuando me marché casi un mes a Asia sabía que habría un hueco en mi lista de películas de este año porque durante esas semanas algunas de las películas que se estrenan no aguantan lo suficiente y para cuando yo regresaba ya era muy tarde. Como además las vacaciones se combinaron con unas segundas vacaciones a Gran Canaria, la cosa fue a peor. Entre las películas que quedaron en ese vacío está Robin Hood, ya estrenada también en España y como aún sigue en algunos cines aproveché este fin de semana para ir a verla aunque todos mis amigos me lo habían desaconsejado.A un julay que se escapó de chirona le gusta el pescao viejo y se encoña de una chama postmenopausica
Dicen que un julay combate con un rey que se va de cruzadas con los amigotes y un día el rey se rebota todo y castiga al julay por honesto y al día siguiente Dios lo castiga a él y le da el finiquito. El julay acaba delinquiendo y volviendo a Inglaterra haciéndose pasar por un caballero muerto y allí tomará posesión de la casa del que la diñó y hasta le olerá el potorro a la parienta. Después la cosa se complica, el nuevo rey es un capullo, su mejor amigo es un traidor y tanto se enreda la cosa que acaban todos a hostia pura.
Ciento cuarenta minutos que se podían haber concentrado en treinta y cinco. Esta es una de esas películas en las que sobra muchísimo. Supuestamente nos cuentan el origen de la leyenda de Robin de los Bosques pero no me terminó de quedar claro y a veces daba más bien la impresión que era la segunda parte de Gladiator solo que el julay de aquella película ya no tiene abdominales. Las similitudes empiezan en los títulos de crédito cuando se oye gemir a la perra que hizo la banda sonora de Gladiator, no sé si os acordaréis de aquella que gemía como si su novio se hubiera equivocado de agujero y se la estuviera endiñando por culo. Se me puso el vello de punta pensando que la tía iba a volvernos a dar la serenata pero parece que se quedó muda y solo la suffrimos en el instante títulos de crédito. Después apareció el julay de Gladiator haciendo de inglés y bueno, personaje mal definido, actuación de pena, pollada tras pollada que nos regalan y que no sirven de nada y lo más increíble es ver al totorota ese ir a olerle el coño a una vieja y menospreciar el pescaíto fresco que había en la taberna del pueblo y encima la vieja se hace la estrecha y lo pone a dormir en el suelo y no le deja ni darle un lametón a la almeja esa que habita en el bosque más frondoso del reino, que después de diez años sin afeitárselo porque su marido estaba ausente en el felpudo ese las ladillas deben ser del tamaño de mariquitas y la melena le debe llegar a las rodillas, algo que nunca sabremos porque esas escenas picantonas entre ancianos no las pusieron.
No me quedó muy claro si el Robin Hood este es tonto, subnormal, retardado o simplemente gilipollas pero eso es lo que se desprende del guión. Al tipo lo retratan como a uno que le falta un aire o se le cayó al suelo a la matrona al nacer y así se quedó y lo único que parece saber es poner la cara de melodrama total y soltar frases supuestamente legendarias que dan hasta risa. A media película la gente ya se iba a mear, a comprar bebidas o simplemente a charlar con los amigos por el móvil fuera de la sala porque allí no pasaba nada.
Ridley Scott la caga hasta el fondo en esta ocasión y fue incapaz de dirigir un guión patético y sacarle algo interesante. Se nota que le apetecía hacer una película con mucho bosque y caballos pero poco más. Una historia para olvidar pronto y rezar para que no haya segunda parte.
Si te sobra el dinero y lo quieres tirar, esta es una buena opción. Viéndole el lado positivo, por el precio de una entrada tendrás casi tres horas de aire acondicionado en una buena sala de cine y eso es lo mejor que puedo decir de la película.





