Cuando visitamos Copenhague, allá por finales de julio del año pasado, todos los días veíamos una pantalla enorme situada muy cerca del ayuntamiento con un mensaje de Norton Antivirus. Está claro que el ordenador que usan para la publicidad no estaba convenientemente protegido y el antivirus optó por una campaña agresiva para llamar la atención y conseguir que paguen y renueven la licencia. Ni uno solo de los cuatro días que estuvimos en la ciudad llegamos a ver el equipo funcionando. Supongo que las empresas que pagaron por promocionarse en esa pantalla estarán muy satisfechas con el dinero que tiraron para conseguir nada.
El mensaje de los de Norton suena a amenaza. Parece que cuando dejas de pagar por su producto eres tú el que se convierte en su enemigo y a menos que pagues, no puede haber paz entre el dueño del equipo y la corporación que dice protegerlo de males mayores. Yo estoy muy desconectado del universo en el que se desarrolla esa guerra dramática entre los peceros y los virus pero creía que existen alternativas gratuitas que seguro que son más que suficientes para un equipo que está todo el día poniendo mensajes en una pantalla y que posiblemente ni siquiera esté conectado a Internet.












