Uno mira la foto y tiene la sensación de estar viendo un colegio o algún campus de universidad y resulta difícil imaginar que entre esas paredes se procesaba a los inmigrantes durante los más de cincuenta años que estuvo en activo y por allí pasaron más de doce millones de personas y hoy en día hay cien millones de norteamericanos que pueden trazar sus orígenes hasta ese lugar. En la isla hay un museo sobre la inmigración muy interesante y el edificio en sí mismo es una maravilla. La única forma de llegar es con las excursiones que van a la Estatua de la Libertad ya que los barcos paran también en Ellis Island.
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Zack and Miri Make a Porno
Ya sabéis que vivimos en una sociedad muy hipócrita. Podemos ver por la tele imágenes terribles, violencia extrema, horrores sin nombre a la hora del almuerzo y sin embargo cuando alguien hace una comedia y añade al título la palabra PORNO inmediatamente los gurús que deciden aquello que debemos consumir se echan las manos a la cabeza y comienzan a llorar como plañideras anticipando el fin del mundo. Esto más o menos es lo que le ha sucedido a Zack and Miri Make a Porno, una película que ha tenido que sufrir hasta la censura de su póster y que por ahora no está previsto que se estrene en España porque los come-mierda de los distribuidores prefieren seguir llenando las pantallas con basura más decente.Dos julays se montan un rollo de que te cagas para comer la almeja y mojar el churro respectivamente
Zack y Miri son amigos desde los tiempos de su paso por el instituto y viven juntos en una apartamento. Las cosas no les van bien y se quedan sin dinero para pagar la factura de la luz y el agua. Después de acudir a una reunión de viejos alumnos en la que tienen que aguantar la pedantería del resto de sus compañeros, deciden hacer una película porno para ganar algo de dinero. Juntan un pequeño equipo de frikis que como ellos quieren lanzarse a la aventura y sin tener demasiada idea se lanzan a la aventura. En el camino surgirán las dudas y quizás la amistad sea algo más.
Kevin Smith
es uno de los grandes directores americanos. Por supuesto hasta que la diñe no se lo acreditarán pero este hombre ha creado algunas de las comedias más grandes de los últimos quince años. Su sentido del humor socarrón y barriobajero no siempre es fácil de comprender, con diálogos muy rápidos y en donde los cuchillos vuelan en todos los sentidos. Y lo ha vuelto a conseguir. Desde el primer instante nos vemos lanzados en una montaña rusa con momentos hilarantes en los que crees que te va a dar algo y te tendrán que sacar del cine en camilla porque no puedes siquiera respirar. La película lleva una línea ascendente con gran pendiente que para cuando está cerca de culminar explota en la mejor escena que he visto en los últimos cinco años. Estuve llorando de risa hasta que acabaron los títulos de crédito y aún hoy, me acuerdo y me río. Esta maravilla está interpretada por el siempre eficaz Seth Rogen
y Elizabeth Banks
, que esta que se sale en su papel de rubia acarajotada y medio simplona. Con ellos un equipo fantástico de secundarios que tienen sus momentos para brillar en una historia sencilla y muy potente.
Un auténtico festival de risas que no se merece la desidia que la ha golpeado por culpa de distribuidores e hipócritas puritanos. Todo un clásico que recomiendo encarecidamente a aquellos con la suerte de vivir en alguno de los países en los que se ha estrenado. Y si quieres tener una ración semanal de risas y cachondeo, el mejor podcast que se hace hoy en día se llama SModcast y lo hacen Kevin Smith
y Scott Mosier
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Radio City Music Hall
En el complejo de edificios del Rockefeller Center se encuentra el Radio City Music Hall, el teatro con más solera de los Estados Unidos y un lugar al que el calificativo de legendario se le queda corto. Es también el lugar en el que se celebran un montón de galas como la de los Grammy, o los premios de la MTV. Como sucede con los otros teatros y salas de conciertos que hemos visto, este también lo tenemos bien marcado en nuestras retinas gracias al cine y a la televisión.
Si quieres ver otras fotos del viaje a Nueva York las puedes encontrar en el álbum de fotos de Nueva York y si quieres leer el relato de dicho viaje, comienza en Desde Washington a Nueva York
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Pannenkoeken

Pannenkoeken Uno de mis platos favoritos en la cocina holandesa son los Pannenkoeken, unos crêpes riquísimos que se pueden comer en muchos sitios y que con una pequeña modificación los holandeses los comen para almorzar o cenar. Los hay «dulces» o «salados», siendo los primeros más bien los de desayunar y los otros los que quedan como pizzas a los que se les añade todo tipo de ingredientes por encima.
Los más gandules lo que hacen es comprar un preparado al que solo hay que ponerle leche y ya está listo para cocinar pero sin mucho esfuerzo se pueden hacer partiendo de cero, lo único es algo de tiempo para que repose la masa y tener los ingredientes. Este es un plato para un buen desayuno de domingo con una agradable conversación en la mesa. Con estos ingredientes salen entre seis y ocho pannenkoeken.
Los ingredientes: 125 gramos de harina (mejor si no es de repostería), 2 huevos, 300 ml. de leche entera, 30 gr. de mantequilla derretida, aceite vegetal, 1 cucharada de azúcar (si los vais a hacer dulces) y un poco de sal.
La implementación: Se pone en un bol la harina y se hace un hueco en el medio en el que se echan los huevos. Con un tenedor comenzáis a mezclar hasta que tengáis una masa muy pegajosa. Se añade el azúcar (si los vais a hacer dulces). Se sigue mezclando bien. Se añade una pizca de sal y cinco cucharadas de leche y continúas mezclándolo todo. Cuando esté bien mezclado se añade el resto de la leche poco a poco mientras continuáis mezclando con un batidor. Cuando la leche esté bien mezclada se pone la mantequilla derretida y se mezcla bien. Lo tapáis con un trapo de cocina y lo dejáis media hora reposando.
Pasado ese tiempo se pone una sartén gruesa (y plana) a fuego medio con un poco de aceite vegetal (o mantequilla). Cuando esté caliente se pone masa en el centro de la sarten y la inclináis para que se extienda. En mi caso la cantidad que yo usaba era casi un cucharón y me dio para unos seis pannenkoeken. Se deja cocinando hasta que los bordes empiezan a coger color. Darle la vuelta y cocinarla por el otro lado. Hay que repetir esto con todos los pannenkoeken.
Si los queréis hacer para almorzar o cenar, aumentad la cantidad (para hacer solo tres) y cuando lo pongáis al fuego echad por encima los productos de los que queráis hacerlos, pueden ser dulces como piña en rodajas, manzanas o salados, como beicon, salami, o simplemente verduras, tipo tomates, cebolla, champiñones o una mezcla. Al darle la vuelta se cocinarán también por el lado de esos productos.
Toda una delicia que se come acompañado de sirope, miel, mermelada, nata montada o cualquier cosa que os guste.
Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa



