Exoneración de irresponsabilidad: Qué sepas que igual mejor como que quieres pararte aquí y no seguir leyendo y de hacerlo, es culpa tuya y nada más que tuya, así que ahórrate una calentura y para ahoritita mismo de leer. Si el tema o la forma en la que se relata te parece altamente inadecuado, lo sabías de antemano y seguiste adelante.
Hace tres semanas, laburaba yo desde mi keli un viernes y a última hora del día me manda un mensaje un compañero informándome que una chama que trabaja en el edificio en el que él se encuentra les acababa de decir que tenía cáncer y que la ponían de baja. Como yo a ese no le hago mucho caso, no leí su mensaje hasta el lunes, día en el que además, la que mencionaba como enferma estaba en la oficina, así que lo arrinconé para que aclarara los conceptos que estaban algo difuminados, que yo veía a la chama muy jovial y marimandona, o sea, como siempre.
El chamo me dice que el viernes la pava informó a todos que tenía cáncer y se había extendido a otros lugares, algo que en inglés ya la coloca en cáncer Stage IV (palito-uve) pero no tengo ni idea de cómo se dice en español y la página de la güikipedia es ridícula, así que diré que la estadificación, que es el palabrón que aparece en esa página, es muy alta, quizás altísima, porque ya se ha extendido. Según mi colega, las probabilidades que le daba el médico eran del cuarenta y ocho por ciento para sobrevivir y el cincuenta y dos para palmarla, pero todos sabemos que los médicos añaden con alegría números para suavizar el trago y evitar la depresión y todo el mundo en la oficina está convencido que el porcentaje de sobrevivir a la batalla es mucho menor.
Cuando le pregunto al colega que en donde se lo detectaron, el colega me dice que es cáncer de panocha y yo que soy ignorantón, no tenía ni puta idea de dónde puede ser eso y le confirmé que claro, como yo estudié con la Educación General Básica o E.G.B., seguramente esos términos tan científicos no se nos transmitían a los africanos por parte de los colonizadores de la península Ibérica. El chamo después hacía gestos hacia abajo y yo seguía sin tener ni idea porque desde el cuello hacia abajo hay muchos países y territorios independientes y hasta donde llega mi limitado entendimiento, ninguno de ellos es la panocha. Como el chamo es español y la conversación estaba encriptada en nuestro idioma, me explicó que el cáncer lo tenía en el chocho, en la concha, el chumino, la reconcha, el chichi, el molusco, el bollo o por ejemplo, el coño. Ahí ya me quedó claro.
Después añadió un montón de información para alimentar mis pesadillas y me contó que desde hacía meses, pero M-E-S-E-S, es decir, una cantidad considerable de tiempo, se quejaba de que le dolía el potorro y que le sangraba, pero ella, que al parecer se lo contaba a un montón de colegas en aquel edificio, cuando alguien le decía que fuera inmediatamente a que la viera un médico, a ser posible un ginecólogo y no su médico de cabecera, respondía con una frase neerlandesa que usa mucha gente por aquí y que dice Je bent toch niet van suiker? y que en cristiano sería algo así como no estás hecho de azúcar, ¿verdad? y que es la frase que repiten muchos continuamente para evitar ir a los médicos, que aquí hay gente que parece que considera que un médico es un asesino en serie y tengo amigos y conocidos que te dicen con orgullo la cantidad de años que han pasado desde la última vez que fueron a un médico. Al parecer la pava se convenció a sí misma que la sangre y los dolores eran porque su novio la tiene bien morcillona y claro, ella debe ser de chocho estrecho y por eso le dolía y le sangraba la reconcha y ella se enorgullecía contándoselo a sus compañeros, concepto en el que no voy a entrar pero que vamos, que uno vaya a la máquina de café a decirle a los colegas que le duele el chichi porque su novio la tiene gorda, no sé yo, eso debe ser progresismo suciolista, podemita y truscolán, porque puedo confirmar y confirmo que con mis amigos esos temas no los discutimos, podemos hablar del jiñote, pero la vida sexual de cada uno pertenece exclusivamente a ese uno y ninguno queremos saber nada de la misma. Al parecer está extendido al sistema linfático, que siempre me ha parecido algo mágico que llevamos dentro porque lleva líquidos pero no es el sistema circulatorio.
Después de que me lo explicó, le pregunté por qué me dijo que estaba de baja, si yo la había visto unos minutos antes y entonces me explicó que la chama, como total, el cáncer ya lo consiguió y al parecer el tratamiento de quimio no se lo empezaban hasta la semana siguiente, decidió seguir trabajando, pese a estar de baja, porque claro, no estás hecho de azúcar, ¿verdad?
Un par de días más tarde mi colega volvió a dejarme flipado cuando me contó que la chama se iba a casar pronto, súbito, de inmediato e inmediatamente, porque así era más fácil para el novio quedarse con la keli y el carro cuando ella la palmara. Aquí corregí yo a mi amigo y le dije que en lugar de cuando, debería usar el condicional y por ejemplo, decir si ella la palmaba, pero mi colega me confirmó que ella lo dijo como algo que iba a suceder con mucha certeza. Ahí fue cuando yo recordé unos meses antes, definitivamente menos de un año, la chama había ido con el susodicho macho de vacaciones a Gran Canaria para ver si solucionaban sus problemas porque lo quería dejar, y cuando le pregunté al colega me confirmó que eso, que ella me había contado a mí, era tan cierto como que truscoluña no es nación y que se lo había dicho, repetidamente, a todo quisqui y que la única razón por la que no se habían separado ya, era porque no había pasado el tiempo necesario para vender la keli y recuperar el dinero invertido en la susodicha. Es muy probable que tengan un seguro de vida vinculado a la hipoteca y con toda certeza, si ella muere, la hipoteca se cancelará por el seguro y él se quedará con la keli, o con la mitad de la keli, pero como ella ahora se quiere casar con él, en realidad se quedará con toda la keli y además, con la reputación de tenerla morcillona, que de estas cosas se acabará enterando todo el mundo. Cada vez que digo que a mí ya nada de lo que pueda suceder por aquí arriba me puede sorprender, viene alguien y me demuestra lo equivocado que estaba.
La chama ya no viene a trabajar y cuando, después de un par de semanas, le pregunté a uno de sus intimísimos qué tal se encontraba y me dijo que no tenía ni puta idea, que total, ya se marchó y lo mejor es olvidarnos de ella. Con amigos así, te sobran los enemigos.