Por fin acabamos esta segunda visita a la esquina de Madivaru con esta cuarta parte, pero puedo prometer y prometo que en los vídeos del día siguiente volveremos. La música que acompaña este vídeo es la canción A Really Forbidden Friendship de la película Cómo entrenar a tu dragón – How To Train Your Dragon, compuesta por John Powell.
Comenzamos con un banco de barracudas, bastante grande y que estaban estáticas sobre un punto, al menos hasta que nosotros nos acercamos. Por delante estaba el tiburón gris preñado. En eso que apareció por debajo de nosotros un tercer banco de peces y de esos no sé ni qué eran, con lo que tenemos jureles por un lado, barracudas por otros, esta tercera banda, los tiburones grises y después los pececillos pequeños de todos los colores. Pasados los dos minutos y medio vemos pasar un pez Napoleón. En el tramo final hay peces de todo tipo y color a mi alrededor, aquello parecía un acuario.
Como casi siempre que vengo a Gran Canaria, aprovecho para hacer alguna caminata con uno de mis amigos, que es una forma tan buena como cualquier otra para pasar unas horas juntos, desconectados del resto del universo y divirtiéndonos. En realidad el proceso comienza unos días antes cuando comenzamos a mirar las diferentes posibilidades y tras mucho debate, limitamos las opciones a dos, siendo la primera y favorita la que hemos hecho. Era una circular en el barranco de Guayadeque, uno de los lugares más pintorescos y bonitos de Gran Canaria y que por su difícil acceso, está resguardado de las hordas de turistas, aunque hay mucha gente que va por allí. La ruta tiene un desnivel de mas de OCHOCIENTOS metros y unos catorce kilómetros y pico. Si alguien quiere ver la ruta original, está aquí.
Esta vez y después de comprobar en rutas anteriores que me curro el crear un mapa en el GooglEVIL y después no me funciona pese a descargarme la cartografía, porque los mapas creados por los julays se quedan en las nubes, y sin cobertura de telelefonino, desaparecen, asi que me instalé un programa que usa mapas gratis y añadí la ruta ahí y ha sido un éxito fastuoso y fabuloso. El sábado por la mañana, después de encochinarme con chocolate con churros, me recogió y fuimos al barranco. El único cambio que hicimos fue que decidimos ir en la dirección contraria, con lo que todas las instrucciones estaban del revés y en donde leíamos, seguir cruce izquierda arriba, nosotros teníamos que hacer cruce derecha abajo. Nuestra decisión, al final, nos llevó mucho mas tiempo en subida, con lo que fue más dura, pero vamos, que se trataba de hacer ejercicio e hicimos un montón.
Como en ocasiones anteriores, hay documentos espeluznantes, como este primero, creado por el Polarsteps, que es una red social muy de moda en los Países Bajos y que te permite compartir las actividades con los amigos de una manera muy restringida:
En el estremecedor documento anterior podemos ver las fotos, que el lugar, con todo lo que ha llovido este invierno, está precioso y hasta de la pitanza tras la caminata, que comenzamos y acabamos junto al Restaurante Guayadeque y allí fuimos tras terminar la caminata para encochinarnos a base de bien con comida canaria.
El otro documento es el que crea el programa de mi pulsera deportiva, aunque ya aviso que faltan casi dos kilómetros, que se ve al poco de iniciar como una línea continua, porque paramos al terminar la subida principal para hacer fotos y ver el paisaje, puse la actividad en pausa y se me olvidó reactivarla mas tarde, que fue lo que provocó esa línea recta. Las fotos que aparecen son las mismas que en el otro vídeo, solo que este solo permite poner nueve repartidas en tres grupos de tres. A medio camino nos cruzamos con una pareja de suizos que estaban a punto de renunciar porque no sabían si iban bien por culpa del GooglEVIL y como estaban haciendo la misma ruta, les explicamos como seguir y después nos los encontramos en el restaurante y nos dijeron que fue un éxito absoluto.
Nuestra próxima caminata debería ser al final de junio, pero dependerá de la temperatura, que tampoco es plan de irnos por los montes con una calor horrenda.
Seguimos en la esquina de Madivaru y esta es la tercera parte de la inmersión. En la imagen del vídeo tenemos al frente un pez Napoleón y por detrás un tiburón gris. La música que acompaña este vídeo es la canción Forest Hymn del grupo Deep Forest.
Nos acercamos a observar los corales que hay en el lugar y estábamos buscando concretamente un pescado. Se puede ver mi garfio aún agarrado al sitio y como el pez Napoleón pasó a mi lado, era uno joven y por la izquierda tenemos los jureles y delante un tiburón gris. Seguiremos allí hasta que llegamos a los tres minutos del vídeo, momento en el que nos empezamos a mover y pasamos por los arenales, aunque uno de los tiburones grises parecía escoltarnos y sobre los cuatro minutos se acercó un montón y creo que era una hembra empreñada. Como los tiburones estaban todos por allí, nos tuvimos que volver a enganchar para disfrutar del espectáculo. Llegando al final del vídeo, el Dive Master está alucinando porque había cosas para ver por todos lados.
El viernes me lo tomé libre porque tengo unos cuántos días de vacaciones que arrastré del año pasado y como no quiero acumularlos, que las vacaciones están para disfrutarlas, en lugar de viajar el sábado a Gran Canaria a las seis de la mañana, que es una paliza que no veas, me compré un billete para ir el viernes a las once y media de la mañana, que es mucho más relajado y factible. Puse la alarma veinticuatro horas y un minuto antes, para facturar de los primeros, pero no sirvió de nada porque no quedaban asientos de ventana. El avión iba petado y probablemente algún influenser dijo en la telelevisión neerlandesa que si eliges el asiento de ventana y el del pasillo el del medio se queda libre y lo que sucedió es que todos los que no pagamos los quince leuros acabamos en el medio de matrimonios que probablemente ya se odian a muerte y hasta aprecian la separación, por lo menos los que me tocaron a mí eran de esos, que durante el viaje no se dirigieron la palabra salvo cuando pidieron dos cafes y sin embargo la hembra de la pareja sí que no tenía ningún problema en hablar conmigo. Ya me adelanté, asi que el detalle importante es que no tenía asiento de ventana.
Me levanté, jiñé, duché y me hice pannenkoeken para desayunar y después de eso cogí mi mochila y me fui a la parada de la guagua y llegué a la estación con tiempo suficiente para pillar un tren anterior al que había elegido, asi que me vi en el aeropuerto de Ámsterdam quince minutos antes de la hora prevista, que era la hora a la que reservé mi plaza para pasar el contgrol de seguridad, que la reserva es gratuita salvo que seas bosmongolo, truscolán, podemita o suciolista, que esos pagan a las aerolíneas por el servicio porque no saben que en ese aeropuerto tú lo puedes reservar gratuitamente. Pa?e el control ese de inseguridad en dos minutos y me revisaron la bolsa por culpa de las cosas que me obliga a llevar mi madre. Después llené mi botella de agua y me acerqué a la puerta de embarque a esperar.
Yo creo que alguien ha manipulado a propósito el algoritmo de asignación de asientos de tuifly porque resultó que todos los que llevaban bebés y niños pequeños acabaron en la punta de atras del avión y a los demás nos pusieron en la de delante, con lolque cuando los niños se sincronizaron para llorar, por donde yo estaba no se oía nada. Como dije me emparedaron entre los miembros de una pareja que parecen no querer tener trato el uno con la otra. El avión iba absolutamente lleno. El embarque acabó antes de la hora de salida y el chófer quitó el freno de mano, pisó el acelerador y salimos. Según el chamo, el viaje era de cuatro horas y quince minutos en los que estuve viendo vídeos de mis series favoritas y no pasó absolutamente nada de nada, ni turbulencias, ni dramas con niños, ni rayos, una monotonía fantástica después de los dos viajes anteriores.
Aterrizamos media hora antes de tiempo y como solo llevaba la bolsa de mano, salí directamente y me fui a la parada de la guagua, pero estaba la guagua exprés, así que preferí esperar por una de las otras que paran más cerca de la keli de mi madre, pero como no venían, me acerque y le pregunté al chófer y me dijo que ahora esa línea también para en el lugar en el que yo me quería bajar, asi que me subí y media hora más tarde ya caminaba para la keli de mi madre, sin agobios, sin desastres ni estrés. Ahora me espera una semana de caminatas, buceo y descanso en la playa de las Canteras.
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