¡Lo poco que nos ha durado! A finales de septiembre en La vida con el código QúeRre el gobierno neerlandés quitaba un montón de restricciones, incluyendo las mascarillas en interiores, quitaba la distancia de seguridad entre julays y ponía en bares, restaurantes, estadios, teatros y cines el código QúeRre. Pues bueno, un poco más de un mes más tarde, toca dar el pasito pa’trás y desde mañana, se vuelve a la mascarilla en interiores en cualquier lugar en el que no se pida el código QúeRre, es decir, puedes ir al cine sin mascarilla porque hay control en la entrada o incluso entrar en un bar o en un restaurante con tu código pero si quieres ir al super, al centro comercial o de tiendas, has de ponerte la mascarilla. Ahora además, los gimnasios tendrán que exigir el código QúeRre y los parias que se niegan a vacunarse y no lo tienen, no podrán entrar, igual que en los museos, jardines botánicos o parques de atracciones (que hay que tener ganas para ir a uno con cinco grados durante el día). Además, el gobierno ha mandado un aviso a los bares y restaurantes que pasan un montón de controlar los códigos QúeRre y ya les ha informado que como la cosa no mejore significativamente, se arriesgan a un nuevo cierre, con lo que les va en su propio provecho el comprobar y ahora además, las terrazas de bares y restaurantes pasan a ser zonas que han de ser controladas y no podrán tener clientes en ningún lado sin su código QúeRre. Es la guerra total contra los negacionistas, truscolanes y podemitas. Existe incluso el rumor que si la cosa no mejora, los interiores de tiendas incluyendo supermercados pasarán a ser zonas con control de código QúeRre, lo cual puede ser una pesadilla si tenemos que hacer una fila en la puerta y entrar de uno en uno después de que nos han mirado el código y alguna identificación. De gratis, nos han puesto el color rojo más chungo en el mapa europeo y los hospitales están petándose de gente infectada, mayormente de no vacunados, con lo que volvemos a acercarnos al punto en el que un médico ha de decidir quién vive y a quién hay que dejarlo a su propia suerte. Yo estoy totalmente a favor que se pongan uno o dos hospitales solo para no vacunados en el país y se deje el resto del sistema para el ochenta y pico por ciento que se vacunó y que ahora, si les diagnostican un cáncer o cualquier otra cosa chunga, pueden morir porque no se les puede tratar por tener los hospitales llenos de los miserables, deleznables, repugnantes y asquerosos de los no vacunados. También estoy a favor del garrote vil para los que no se quieren vacunar y además, en plazas públicas y por la tele, que eso es programación televisiva de calidad.
Y desde el martes yo ya he recibido la vacuna de la gripe de este año, que o va a ser muy maricona, o me he embrutecido con las del COVID porque no tuvo absolutamente ningún efecto secundario, terciario o hasta primario. Es que ni me enteré, no me dolió el brazo ni tuve ninguna movida rara, aunque igual es la dieta de castañas asadas que me tiene generando metano a destajo.



