Mira que se han hecho estatuas a todo quisqui en la historia de los julays pero el que realmente se merece una estatua es el albañil que se subió a la roca esta para construir el torreón. Entre izar los ladrillos y ponerlos, el hombre las tuvo que pasar putas y canutas y en la época en la que se hizo, no se podía hacer como hoy en día en Oriente Medio, que te traes unos cientos de miles de Pakistán y la India y básicamente te la trae al fresco si mueren unos cuantos miles en accidentes de trabajo para tener tus estadios y edificios espectaculares. Detrás de mi, el fantasma en todas estas fotos, el río Morava justo en el instante en el que se une al Danubio.
No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla
Con la buhardilla ya instalada en mi keli, algún julay podría pensar que se acabó el masque y volveríamos al duolingo, que es ciertamente más interesante, pero no es así porque la instalación fue solo la primera parte del proyecto. En los Países Bajos, lo normal es que estas cosas no te las acaben del todo, porque es en el acabado final en donde se pueden pasar años ya que todos los julays son diferentes y lo que te mola a ti me da asco a mí y similares, como esos que prefieren ventanucos minúsculos y falsas paredes en lugar de ventanales enormes para disfrutar de la luz. Hoy tenemos algunas fotos interesantes y la primera fue una que hice después de que se fueran los que instalaron la buhardilla y después de llenar una bolsa de la aspiradora con el serrín y el polvo que quedó en la habitación.
En las foto anterior, vemos las diez tejas que me dejaron para poder venderlas debidamente autografiadas por una módica cantidad. También vemos algunas de las cosas que faltan por hacer y alguno de los nuevos problemas que tengo que resolver, pero antes de atacar esos asuntos, casualmente en esta foto, a través de la ventana más a la derecha, se puede ver el estado de la construcción después de un día de la buhardilla gruta sin luz, esa con ventanucos. Se ve la estructura de madera que sujetará las paredes de madera y en donde el aislamiento térmico será algo que no se tiene en cuenta. También se puede ver el tamaño normal de las ventanas con la buhardilla de la casa de al lado, que ahora que están terminadas, las de la nueva casi parecen la mitad de pequeñas. Regresando a la obra, tenemos que las tuberías de la calefacción que alimentan el radiador de esta habitación y el que está en la parte trasera de la planta baja necesitan desplazarse hacia atrás entre treinta y cinco y cuarenta centímetros. Además, hay que panelar el agujero y en mi caso, no quiero ningún tipo de sistema para poder usarlo para almacenar ya que por suerte yo no padezco el síndrome de Diógenes. Después habrá que poner también un poyo en el hueco bajo la ventana, el cual será de unos cuatro metros de largo y unos quince a veinte centímetros de ancho, perfecto para poner una planta de tomillo o incluso la cabeza disecada de mi cocodrilo, que actualmente está en la ventana que da a la calle y luce fabulosa.
En la foto anterior vemos el jardín desde la habitación abuhardillada, vista que una vez tenga una mesa de escritorio será la que tenga cuando trabaje (si es que algún día vuelvo a trabajar) desde mi keli. Vemos mis extensos campos de hierba, los manzanos a la derecha, las parras, la catalpa y allá a lo lejos el guindo y el arbusto de los albaricoques, que está en gran peligro de muerte si no da frutos este año aunque por ahora parece que están saliéndole flores a destajo. También vemos el parque para esos que tanto atraen a los presuntos tocadores y también se puede ver algo que he dicho en alguna ocasión pero que era difícil de visualizar. Las casas de los lados son más grandes, tienen tres plantas, pero tienen muchísimo menos jardín, el suyo se acaba exactamente al final de la keli de las bicis. Solo hay cinco kelis, entre las que está la mía, a las que el ayuntamiento les vendió una cantidad de jardín adicional. Esta misma construcción con jardín interior para niños y tal y tal y tal se repite al menos tres veces más en mi calle, siempre con la misma configuración de casas. Al fondo, en donde se ve el edificio grande y por ambos lados hay un acceso peatonal o de bicis.
Por último, tenemos uno de los problemas ya parcialmente resuelto. Mi amigo el Moreno se pasó por mi keli y modificó la instalación de las tuberías de la calefacción y aquí vemos el pequeño añadido que soluciona el problema. Las tuberías aún no están fijas porque en el momento en el que se hizo el trabajo, los paneles todavía no estaban puestos. Esta obra, que en teoría era una cosilla de un par de horas, acabó siendo un trabajo de un par de horas repartidas en dos días, por culpa de tener todas las ferreterías del país cerradas y que nos faltó una pieza y aunque a menos de mil metros de mi casa hay no una, ni dos, ni tres, sino cuatro mega-ferreterías que hacen que un Leroi Berlín parezca una tienda de barrio, como solo se puede hacer pedido por internet y recoger uno o varios días más tarde, no nos servía de nada. Al día siguiente fuimos a una ferretería de barrio, una pequeñita y con dueño marrullero que se pasa por el forro de los pelos del culo las reglas de venta y que nos vendió la pieza que faltaba, aunque exigió que pagáramos en efectivo para así no dejar rastro en su sistema. Cuando las tuberías de la calefacción estén fijadas a los paneles, guardarán la distancia entre ellas perfectamente.
Lo mejor de la imagen de hoy es el perfecto encuadre ya que de alguna manera conseguí ocultar el río Morava, que está por detrás de la torre de la doncella, que es esa que aparece elevada y aislada, aunque mirando el agua se puede ver que tiene otro colorcillo en el punto en el que ambos ríos se unen. Por supuesto hay leyendas sobre la torre de las doncellas y como escondían ahí a una virgen de cuando en cuando para hacerla sufrir mucho y que después apreciara mucho más el contacto carnal. Llegar a la torre era jodido y seguro que muchos se escoñaron cuando era un punto de vigilancia. Por detrás está Austria y el Danubio que gira para seguir hacia Viena.
Hoy vamos a decir verdades como gruños. Cuando se abrieron los cielos de mi keli y descendió del mismo una preciosa y fastuosa buhardilla, quedó claro de qué lado estaba Dios y no fue del de los terroristas musulmanes. Para probarlo, exactamente ese día que iluminó mi buhardilla con su presencia, que en la foto de abajo a la izquierda se puede ver mi buhardilla y el sol iluminándola encima, dándole su bendición y su visto bueno, ese mismo día, a unas kelis de la mía comenzó la construcción de otra buhardilla, una hecha por manos que supuestamente no tocan el alcohol y desconocen la textura del jamón serrano, del beicon, de la morcilla o de la pata de cerdo, alimentos todos básicos y sin los que no se puede ir al cielo. Frente a mi elección por un sistema en el que el trabajo está hecho en unas cuatro horas, de manera eficiente y primando el aislamiento térmico, el otro sistema implica construir poco a poco, mandar a la mierda el aislamiento y además, llenar la estructura de madera que se avejentará, necesitará mantenimiento y en veinte años comenzará a pedir, primero a grititos y después a gritazos, que la cambien porque se habrá acabado su ciclo vital. Tuve que esperar varios días porque la otra estructura no estuvo acabada hasta exactamente siete días más tarde y eso trabajando en sábado y en domingo, que al parecer la semana laboral de siete días está muy de moda entre los musulmanes. Repito que comparar ambas buhardillas desde el punto de vista del aislamiento energético es imposible porque la mía tiene el máximo y la otra es una broma de mal gusto, algo que puedo confirmar y confirmo porque viví toda su fabricación y vi todo lo que se metió ahí dentro, que fue N-A-D-A frente a los veinte centímetros de material aislante de la mía. Lo que se convirtió en el rescándalo de la calle, del barrio y de la ciudad fue el tamaño de los ventanucos de la otra. En el maravilloso sistema de comparación de imágenes que está debajo de este texto, se puede desplazar la barra central con ilusión y fantasía para ver una buhardilla o la otra o ambas. Merece la pena fijarse en el tamaño de las ventanas cristianas y en de las terroristas. Son ventanucos, que yo he volado en aviones con ventanas para los pasajeros pobres que se sientan atrás más grandes. Y si no, en esa misma foto, mirad el tamaño de la ventana del dormitorio que está una planta más abajo. Esa ventana parece tener la mitad del tamaño. En la foto no se ve pero la casa que está a la izquierda de esa tiene una buhardilla con ventanas normales y son el doble de grandes. Supongo que en esa casa el ahorro energético no es algo que interese, ya que la ventana del dormitorio que está debajo es también una mierda del copón y en invierno, con un poquito de viento, te entran unos airotes con esas ventanas en la habitación que no veas, que esa fue una de las primeras cosas que quité de mi casa y el ahorro en calefacción fue de casi el cincuenta por ciento entre el año con las ventanas mierdosas y el año con las ventanas fabulosas.
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