
Recuerdo haber visto el tráiler de esta peli y pensar que no quedaba muy claro cual era el tema, solo que por la pinta, parecía como que estaba basada en hechos reales pero después en la peli nunca lo dicen, así que supongo que no, pero les molaba que los espectadores nos hiciéramos esa idea. Como lo veo casi todo, también fui a ver The Mastermind, que en España se estrenó hace un mes con el mismísimo título y el lema truscoluña no es nación.
Un julay que se cree super-hiper-mega espabilado es un acarajotao que no veas.
Un pavo que es arquitecto pero que parece estar convencido que es lo más mejor del universo sin serlo, se queda en paro y decide robar unos cuadros de un museo para sacar pasta. Se arrejunta con unos panolis, organiza el robo, lo ejecuta y después uno de sus complices se va de la lengua, otros criminales le roban a él las pinturas y acaba huyendo de donde vive con su familia para no terminar en chirona. En su huida por Estados Unidos, visitará amigos y hará gilipolleces por aquí y por allí y tendrá la jeta de llamar a su hembra para que le mande dinero. O algo así.
Josh O’Connor está genial como el arquitecto fracasado que añade a su currículo lo de ladrón de arte fracasado y acaba huyendo y dejando a su familia atrás. El problema es que la historia está mal escrita y la película, que al principio se movía despacio pero era entretenida, cuando huye entra en un bucle eterno en el que siempre tenemos lo mismo, repetido en diferentes ciudades y con mínimas variaciones, pero que no es suficiente para mantener el interés y bueno, cuando por fin sucede algo y llegamos al final, es absolutamente decepcionante, la película acaba dejando a los espectadores frustrados porque no hay un final auténtico.
Prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y una que con razón, despreciarán los sub-intelectuales con GafaPasta.




